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Gracias, Parlamento británico: basta de concesiones al lobby cultural
El ruido mediático que se desató en las últimas semanas con la carta abierta firmada por Paul McCartney, Dua Lipa, Elton John y otros ilustres defensores del statu quo, exigiendo que toda empresa de inteligencia artificial revele la lista completa de obras protegidas usadas en el entrenamiento de sus modelos, una pretensión tan técnicamente inviable como conceptualmente absurda, equivalente a pedir a cada músico que revele la totalidad de canciones que ha escuchado en su vida. Como ya escribí hace poco, el objetivo no era «proteger la creatividad», sino mantener vivo un negocio anclado en la escasez artificial de