— Apartó su mano de la boca de la joven despacio, colocando ambos brazos a los costados de ella, dejándola aún así arrinconada contra el muro. Sus ojos, grises y fríos como el mismísimo firmamento de Invernalia, buscaron los ajenos. En aquel instante, la gran leona de Roca Casterly parecía su >