—Iba a ser la primera vez que Jace montara a alguien sobre lo que para él era, sin duda, su mayor tesoro: Vermax. ¿Pero cómo no hacerlo, si Cregan era el dueño de su corazón? Tenía que hacerlo, tenía que enseñarle su mundo, lo que se sentía al estar a lomos de una bestia alada como aquella. Sí, el