Me encanta cuando el gato quiere entrar conmigo en cama por la mañana, y se me queda todo pegadito, ronroneando estirado sin preocupaciones...
Pero me pongo tenso, porque me da miedo aplastarlo con el brazo, así que lo mantengo siempre un poco levantado y es incómodo jajaja
Pone unas caritas... :´)