Otra carcajada, igual de seca que la anterior. Tras una última calada, dejó caer la colilla en la acera y se dio unos toquecitos sobre el pecho, señalando la chupa de cuero que llevaba puesta.
—¿Qué lo dices, por esto? Nah, se la quité al último gilipollas que creyó que era buena idea tocarme los +