Beso tu sombra.
No a ti.
A ti no te tengo.
Beso la sombra
que sugiere la noche
cuando en azul
dibuja tu cuerpo.
Beso ese borde,
esa respiración oscura
donde la luz se retira.
Entonces,
sin ruido,
sin nombre,
algo florece.
No sé si una herida,
una llama
o memoria de pétalos,
Pero florece.