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Dramatis Personae de Alejandra del Río: personajes en claro oscuro
_Dramatis Personae_ (2018) es el sexto libro de la poeta, licenciada en literatura y gestora cultural Alejandra del Río. En el se conjura una pléyade de voces que la escritora despliega a lo largo de sus páginas. Subdividido en cuatro partes, cada sección tiene su impronta particular. Inaugura el texto un epígrafe de la poeta cubana Dulce María Loynaz “¿Y esa luz? / Es tu sombra” (p19), que ya nos prepara a estos personajes-mascaras en claro oscuro.
**En la primera sección** observamos la influencia de los relatos míticos griegos. Sobresale el poema “Pasífae” en donde se re escribe el mito de la reina, esposa de Minos, que se enamora de un toro regalado al rey por el dios Poseidón. Observamos que la voz no padece por su gusto, sino que al comparar lo que significa unirse al toro gallardo nos muestra su papel de esposa y madre como algo menor: “Pero soy una mujer / destinada para siempre al flaco vigor del hombre / a sus palabras de consuelo /al pasatiempo de los hijos” (p24). Frente a la monotonía del panorama, Pasífae se entrega a la pasión por el macho bovino: “Es tan dulce el deseo satisfecho a toda costa / yo no tenía remordimientos” (p25).
Alejandra del Río
De este modo como sigue el mito, la mujer se embaraza de esta unión condenada por hombres y dioses. Minos el rey es descrito como un hombre al que solo le importa el poder y las apariencias, en consecuencia encerró a la madre con el pequeño engendro en un establo para que lo cuidara. En esta parte del poema vemos como una madre trata de ayudar a un hijo que no cumple con las expectativas de su entorno y le da herramientas para superar el escollo: “Pude protegerlo esos cinco años entre mis brazos / de la soledad de su diferencia / […] Debía inculcarle amor por el misterio de su cuerpo” (p26). Y se produce la separación total; Asterión el ternero niño se le deja preso en un laberinto construido para él y se le olvida 30 años allí. Pasado ese tiempo comienza azolar los alrededores del dédalo, ocupa la sangre de sus víctimas para pintar bellos frescos de humanos y toros en las murallas. Pasífae logra apaciguar a su hijo monstruo lo sigue amando y le duele la suerte de su vástago “Pobre hijo mío en su esperanza de dominar la ruta / del laberinto y del corazón humano / cómo rogaba se olvidaran de él y lo dejaran solo” (p29). Pensamientos infructuosos dado el trágico final del hombre toro.
«Dédalo y Pasífae» de Jean Lemaire
Además de la intertextualidad con el mito griego sobresale el diálogo con la poesía de Gonzalo Rojas en “Quedishtu” que completa la conversación que el bate empezara en el poema «Quedeshím Quedeshóth». Mientras que el texto de Rojas habla desde la perspectiva de un hombre que accede a una prostituta sagrada, personajes que habitaban los templos en la antigüedad fenicia. En “Quedishtu” del Río plantea la voz de esa mujer y lo que realiza en favor del sujeto que quiere estar íntimamente con ella. La situación del amante transmutado en guerrero es francamente lamentable: “Los hombres como tu vuelven deshechos / apenas de pie / hay que religar sus partes” (p47). Así la sacerdotisa se explaya en un ritual sexual purificador que devuelve al hombre entre muchas otras cosas su condición humana.
**La segunda parte** se enfoca en la cultura judeo-cristiana, comenzamos a divisar personajes bíblicos como la esclava Agar concubina de Abraham y madre de Ismael que debió retirarse al desierto y allí recibió la ayuda sobrenatural de Yahveh para continuar su vida. También aparece la reina Jezabel que introduce el culto al dios Baal y se enfrente al profeta Elías. Interesante nos parece el caso de la samaritana en el poema “Junto al pozo de Samaria” ya que subvierte la idea original del texto bíblico en donde la samaritana va a sacar agua de un pozo fuera del horario habitual, ya que el resto de las mujeres del pueblo la podían hostigar por la vida pública que llevaba. De esta forma. cerca del pozo se encontró con Cristo que le ofrece otro tipo de agua viva que saciara por siempre su sed como una metáfora de la aceptación de Dios y la salvación divina. En el caso de esta samaritana no la vemos interactuar con Jesús y, muy por el contrario, en sus reflexiones rechaza cualquier idea espiritual en torno al agua: “Se precisan ríos que inunden el desierto del afecto / Aguas vivas que broten de una boca mas profunda / un cántaro que no se deje llenar / con anhelo de vida eterna” (p61). Nuestra samaritana confía en la relaciones interpersonales para saciar esa sed más que la intervención de un ser sobrenatural.
«Cristo y la samaritana» de Duccio di Buoninsegna
“Antígona del Rhin” también es un poema que nos llama la atención, ese es el nombre que crea del Río para hablar de Hildergard von Bingen una santa y polímata alemana que entre las muchas cosas que hizo se le permitió realizar prédicas por las iglesias de Alemania, una cosa extrañísima dado el contexto de la Edad Media y su condición de mujer y monja de claustro. Una de sus grandes discusiones teológicas fue el concepto del “libre albedrio” dado por Dios, en una época en donde la servidumbre era la condición natural de gran parte de la cristiandad en Europa. Se le conocía popularmente como “la Sibila del Rhin” o “la profetiza teutona”. Antígona de Sófocles es la que honra con su vida el linaje paterno y es esto lo que se representa en el poema. Hildergard increpa a una especie de cúpula eclesial: “Sepan clérigos / también el cuerpo tiene derecho a descansar / tras las obras de la carne” (p69). La saca de quicio las reglas que imponen las leyes canónicas que alejan la posibilidad del encuentro con la divinidad de forma más íntima: “Como se atreven a prohibir el paraíso” (p70). De esta forma Hildergard reconfigura la imagen de Jesús en contra de los escribas y señores de la ley que solo alejaban al pueblo de su Dios.
«Hildergard von Bingen» Protestificatio de Scivias, Fol. 1. Facsímil de Eibingen del códice de Ruperstberg.
**La tercera sección** hace un guiño a la cultura chilena y sobresale el poema “Recado de Doña Isabel Riquelme” que lo precede un epígrafe del poema “Chillán” de Gabriela Mistral: “Doña Isabel lo quería suyo” (p77). Aquí la voz de Isabel asegura que siempre quiso un hijo no importando su situación de pareja: “En cuanto a mí / nadie me abandono” (p78), cortando de lleno con la versión histórica que habla de una promesa de matrimonio nunca concretada por Ambrosio O’Higgins. Así la mujer despeja cualquier duda y da a entender que siempre vio el futuro de su vástago: “Fue mi decisión hacerlo concebir / parirlo a solas / y a solas convertirlo en Libertador” (p78).
En “Encomienda para la Quintrala” se subvierte la leyenda horrorosa de Catalina de los Ríos y Lisperguer conocida como la Quintrala. En este poema si bien ella compra nativos para su encomienda les daba la libertad: “Luego les hablo / les digo / son libres / más nadie se va” (p80). Sin embargo, se nota su pulsión erótica por los indígenas, le gustan los que parecen más rebeldes, colegimos que en su mayoría ellos son mapuches: “Los prefiero así / insurrectos y bravos / la escoria que no acepta ser dote / cacique con sangren en las manos […]” (p79). Da la impresión que en ese temple rebelde se ve reflejada la propia terrateniente. En el proceso de revisar a sus nuevos indios y ver donde harán su trabajo esclavo, ya elige quien será su próximo amante: “Me gusta el más viejo / el de cabello cano / el más respetado / jamás baja la vista / ni aun cuando sube la hombría [….] / A ese lo quiero puertas adentro / el taita que nunca tuve” (p80), observamos a la Catalina encomendera que trata de resarcir en algo una posible vida solitaria, se aferra a la cercanía de ese amante-padre que en algo apaciguara una soledad que parece existencial.
«Isabel Riquelme» Retrato de José Gil de Castro
“Alineamientos del Carnac” nos parece un poema sugerente, ya que hay un espejeo entre la voz poética y la autora. Este texto hace referencia a un conjunto arqueológico en la Bretaña francesa, llamado de igual forma, que lo compone un conjunto de piedras megalíticas medianas alineadas a lo largo de un predio en Carnac que nos recuerdan su pasado galo druídico. El texto destaca la volubilidad de la creación literaria que siempre va más allá incluso de nosotros mismos: “Nada es definitivo para pluma / aunque los menhires se llamen / Ale y Alejandra / la pluma seguirá siendo deseo / que camina rumbo al mar” (p82). La escritura y la creación siempre se moverán más lejos aún de nuestra propia identidad y calidad de autores, de alguna forma se le confiere una vida propia al acto escritural. Un poema que nos divirtió mucho fue “Los trabajos de Sísifo” que en esta modernidad se acercan al aseo cotidiano en una casa, labores que por su naturaleza jamás se dejan de realizar para desagrado de la hablante que se define: “[…] soy una vieja de mierda / combatiendo contra larvas y polillas” (p84) en este punto ya en una lucha sin cuartel contra la suciedad que día a día la invade.
**La cuarta parte** cierra el libro con el poema que da nombre al conjunto “Dramatis Personae” en donde se realiza una reflexión poética en torno a la identidad y las diferentes voces que pueden aparecer en un texto o ya más fantasmáticamente en la vida. La estrofa clave aquí tiene un toque rimboudiano: “Aquí todo yo es otro / todo otro es yo / y en la caída que deleita / las cosas antiguas han pasado” (p108). Esta definición nos abre puertas a posibilidades múltiples de que la hablante y la autora recreen prácticamente a cualquier persona que quisieran representar. No hay límites, no hay explicaciones que dar, todos dentro llevamos lo unívoco y lo múltiple habitando en nosotros de forma sinérgica.
Alineamientos del Carnac sitio arqueológico
Las _Dramatis Personae_ una alocución latina que significa “personajes del drama” y que en el teatro son la lista de roles que intervienen en una obra, se conjugan en este libro que nos muestra por sobre todo un _ethos_ femenino que justamente por su versatilidad no es estático ni pétreo, muy por el contrario, variable y con distintos puntos de fuga. Pensamos que este texto es más que un salto de fe (Henrickson) o una polifonía de voces (Gandolfo). Consideramos que es un ejercicio escritural mayor y consiente por parte de su autora tomando en cuenta “[…] un panorama literario de minimalismo objetivista y avasallador confesionalismo” (Bello 9) el volumen es una bocanada de aire fresco, que se señorea en múltiples influencias; las griegas, las judeo-cristianas y también la vasta tradición poética chilena, dejando claro que Alejandra del Río es un de las poetas contemporáneas que debemos seguir leyendo en sus trabajos por venir.
Bibliografía
Bello, Javier. «Contraprédicas de Alejandra del Río: la voz humana». Introducción. _Dramatis Personae_ , por Alejandra del Río, Editorial UV, 2018, pp 7-15.
Del Río, Alejandra. _Dramatis Personae_. Editorial UV, 2018.
Gandolfo, Pedro. «Polifonía del alma: _Dramatis Personae_. Alejandra del Río». _Letras.s5.com_ , 18 mayo 2020, http://letras.mysite.com/pgan180520.html.
Henrickson, Carlos. «Alejandra del Río: _Dramatis Personae_ «. _Letras.s5.com_ , 26 abr. 2018, http://letras.mysite.com/chen260418.html.
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