Ante las señas del otro, asintió a lo primero y negó a lo segundo. Si, podía hablar pero apenas nada. No sabía por la sordera.
Lo de sus oídos... Era otro cantar.
Se acercó un poco más, manteniendo sus azules en el albino.
— Ttttu.... No... Signees.... ¿Nnn?
Su voz, raspada por el desuso. >