—¡Nooo! ¿Qué le pasaba? Menos mal que lo salvaste y se curó... Claro que se curó, ¡mira qué carita! —le habla como si fuera un bebé, rascándole la cabecita.
—A veces he pensado en tener mascota, pero como vivo en la furgoneta, no sé si podría cuidarla bien. Me gusta vivir así, ¡pero tiene sus +