—Por favor, un poco de calma —Sebastián, el chambelán de Anarietta, irrumpió en escena, siempre mediador, y tranquilizó a los guardias antes de dirigirse a Syanna con una reverencia—. Doña Sylvia Anna, ruego que disculpe las formas de la guardia, pero es cierto que la Duquesa no esperaba su visita.