—No os preocupéis, lo entiendo perfectamente. Por mucho que yo disfrute de las visitas, a veces mi tierra también habla por mí —le sonrió, amable, y asintió—. Es un placer, don Tyr. Ya me conocéis, pero a mí me gusta presentarme igual. Soy Anna Henrietta.
La Duquesa miró a su servicio y solo hizo +