—Sus manos se aferraron al cuello de su camisa para después deslizarse sobre su pecho e intentar desatarla y así deshacerse de ella. Tan solo los dioses sabían cuánto deseaba la loba a su dragón. Cada instante sin él era una agonía que tan solo sus besos podían curar. De modo, que se entregó a sus >
— Sujetó a Lyanna por el culo mientras ambos se besaban como dos bestias hambrientas. Nunca tenía suficiente de su loba, la necesitaba como el aire que respiraba. Pasar unas horas separados ya era terrible para el dragón. Lo más difícil que había tenido que hacer en su vida fue dejarla en la +