> consuelo. Otros, vienen a orar. Algunos, escépticos o ciegos en su desconocimiento, sólo contemplan el arte de sus vidrieras...
El abad no tenía razones por las que tener prisa. Despacio, se detuvo, esperando que la muchacha hubiera seguido sus pasos. Elevó la vista. La imagen de la Virgen, >