— Y crees bien. A grandes rasgos, no las hay.
Alza las cejas. Espera haberse dado a entender correctamente.
Observa la mano que se le ofrece, y la estrecha al cabo de unos segundos. El agarre de la brujo es firme, y la mano bien llena de callos y asperezas.
— Altair. Altair a secas. >