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Un libro al día

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Un blog sobre libros, escrito por gente a la que le apasionan los libros. Cada día, una nueva reseña. unlibroaldia.blogspot.com www.instagram.com/unlibroaldiaofici… www.facebook.com/Unlibroaldia

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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 17h
Hoy en ULAD: Jesús Torbado: En el día de hoy
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Jesús Torbado: En el día de hoy
Idioma: español Año de publicación: 1976 Valoración: recomendable Cuenta la leyenda (y si non é vero, é ben trovato), que José Manuel Lara Sr., fundador de la Editorial y luego Grupo Planeta, que tenía fama de ser más listo que el hambre, encargó al escritor leonés Jesús Torbado esta novela, que debía esperar a ser publicada al fallecimiento del Generalísimo Franco, Caudillo de España por la Gracia de Dios, Salvador de la Patria, Centinela de Occidente, el que Sube las Cuestas que es un Contento,  etc. (ahora enseguida entenderéis por qué), con la idea de otorgarle el famoso premio Planeta (sí, amigos/as, el premio Planeta a veces ha sido amañado, aunque os parezca algo  inconcebible) y vender ejemplare como churros. El problema fue que el susodicho premio se otorga cada año la noche el 15 de octubre, festividad de Sta. Teresa y, por tanto, onomástica de la esposa de don José Manuel, pero el Generalísimo etc. falleció el 20 de noviembre de 1975, por más que para octubre ya estaba más p'allá que p'acá... Por lo tanto, hubo que esperar un año para poder concederle el Premio a esta novela, en 1976 (es decir, hace exactamente 50 años, que parece que fue ayer... bueno, no) y que, eso sí, ciertamente se vendió como churros en una feria de pueblo... Pero, ¿por qué había que esperar a que Franco pasara a mejor vida (bueno, en su caso, mejor, tampoco)? Pues, motivos comerciales aparte, porque el argumento de la novela no dejaba de ser un tanto arriesgado, incluso en los últimos estertores del tardofranquismo: En el día de hoy noveliza una sugerente ucronía (que ha sido utilizada en otras narraciones, aunque posteriores a ésta, como El coleccionista de sellos de César Mallorquí, que parte de la misma premisa, si bien su desarrollo luego deriva hacia lo fantástico): en 1939 el ejército republicano español da un vuelco al devenir de la Guerra Civil -el Punto de Jonbar, en este caso, sería que Francia permite el transporte de armas por la frontera, justo a tiempo para que el desenlace de la Batalla del Ebro sea distinto al que fue en realidad- y derrota al llamado Ejército Nacional, franquista o faccioso, como gustéis... De ahí el título de la novela, que imita al último parte de guerra emitido por Franco, pero, en este caso, por el Presidente Manuel Azaña. Huelga decir que Madrid -que no París- era una fiesta... Y así comienza la novela, con el desfile de la victoria, al que asiste Ernest Hemingway, reportero de guerra y uno de los protagonistas de la novela, junto a su fotógrafo Alejo Rubio y la hermana de éste, Sim, así como Aniceto, el amante de la mujer. De la manos de estos personajes asistimos a sus encuentros con otros muchos, reales o ficticios y se nos va así componiendo el cuadro de aquella supuesta República triunfante sobre  los sublevados. El contrapunto lo dan los facciosos en el exilio, empezando por Franco, que se ha refugiado en La Habana de Batista -Serrano Suñer, por ejemplo, ha huido a Italia-, pero que se ve impelido a retornar a Europa para ver si puede volver a recomenzar la guerra con la ayuda de sus compinches nazis y fascistas -aquí aparece, como guest star, el propio Führer-, mientras en España, los exiguos vencedores tratan de recomponerse, consciente de que su libertad puede durar lo que tarde en deflagrar un conflicto mundial. En el bando franquista, sin embargo, hay una deriva, en está novela, hacía un tono melancólico (no digo nostálgico, cuidado) y el propio Franco se nos presenta como un personaje, si no trágico, al menos sí resignado ante el fatum. La novela, son duda, agradará a los amantes de las ucronías, así como a los aficionados a estudiar ese desgarrón en la Historia de España (otro más), que supuso la Guerra Civil (bueno, a los que gustan de sacar a pasear las banderas del pollo o la Cruz de Borgoña igual no les agrada tanto...). Por ponerle algún pero, quizá sea un poco densa en cuanto a las referencias a personajes y acontecimientos que hoy, cincuenta años después de haber sido publicada -y, sobre todo, casi noventa años más tarde de la época en que está ambientada- ya sólo dominan, o casi, los historiadores especializados en el tema. No obstante, tanto por su proposición como por su estilo, lleno de diálogos y sin demasiadas florituras -recuerda un poco al de Baroja o, por la cantidad y descripción de los personajes que aparecen, a La colmena de Cela... De hecho, en cierto modo es también una Colmena alternativa- es una novela que se lee con su interés y soltura, un premio Planeta más que digno, sobre todo teniendo encuenta a lo que conceden el adelanto premio hoy en día. Detractores de Hemingway, sin embargo, mejor abstenerse...
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 14/10/2026
Hoy en ULAD: Iván Turgueniev: Rudin
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Iván Turgueniev: Rudin
Título original: Rudin Idioma original: ruso Traducción: Jesús García Gabaldón Valoración: muy recomendable Rudin es la primera novela del escritor ruso Iván Turgueniev. A pesar de ello, esta obra ya presenta muchas de las características que harán de Turgueniev uno de los mejores escritores de la literatura rusa: prosa elegante y precisa, musicalidad en las formas, meticulosidad en la descripción de los personajes y minucioso análisis de una sociedad rusa en proceso de transformación. Precisamente este último aspecto es el que destaca en esta obra primeriza del escritor ruso. Los representantes de una indolente clase terrateniente rusa se dan cita en la casa de verano de la viuda Daria Mijailovna Lasunkaya. En un ambiente de plácidas conversaciones y reuniones intrascendentes en que van transcurriendo rutinariamente los días irrumpe un invitado, Dimitri Rudin, un joven sin oficio conocido, que hechiza con su presencia y elocuencia a todos los invitados de la aristócrata.  Por contraposición a la inmovilista sociedad que representan Daria Mijailovna y sus invitados, Rudin supone una entrada de aire fresco que viene a remover la conciencia de unos personajes para  quienes cualquier cambio en la sociedad rusa está vedado: "No seré yo quien defienda la civilización. No necesita mi defensa. Quería decir que todos esos ataques a los sistemas, a los juicios generales, resultan especialmente irritantes porque junto con los sistemas, la gente niega todo el conocimiento; la ciencia y la fe en ella significan fe en uno mismo, en sus propias fuerzas. Y la gente necesita esa fe: no puede vivir sólo de impresiones y hace mal al temer al pensamiento y no tener fe en él. El escepticismo siempre se distinguió por su esterilidad e impotencia". La elegancia y la vehemencia con que Rudin defiende sus ideas encandilan en un principio a todos los participantes en las veladas de la casa de campo, pero alguno de sus contertulios comienzan a comprender su verdadero carácter. Nuestro protagonista enamorará a la joven hija de la aristócrata, pero alguno de los invitados sospecha de sus intenciones: "Lo cierto es que las palabras de Rudin se quedan en eso, en palabras, y nunca se convierten en hechos; y mientras tanto, esas mismas palabras pueden llevar a la ruina a un corazón joven". Efectivamente, Rudin  va levantando falsas expectativas en quienes le escuchan, pero finalmente no es capaz de tomar decisiones sobre su propia vida ni sobre la vida de los demás. Representa una generación  que, desde un punto idealista, critica el orden social en que lleva siglos anclada Rusia, pero no es capaz de dar un paso adelante y llevar a la práctica ese cambio que propugna. Como señala uno de sus amigos que le conoce desde su juventud: "él había leído bastante, pero leía libros de filosofía, y su cabeza estaba organizada de tal manera que de lo que leía inmediatamente extraía el sentido general, llegaba hasta la raíz de las cosas y desde allí irradiaba en todas las direcciones los lúcidos y justos hilos del pensamiento, descubriendo perspectivas espirituales... Nos sentíamos como si fuéramos depositarios de la eterna verdad, como si fuéramos sus instrumentos, llamados a realizar algo grande. ¿No le resulta ridículo todo esto?". Esa falta de iniciativa, incluso desde el punto de vista de las relaciones sentimentales, hará que Rudin, que  ha estado invitado en la casa de la aristócrata, tenga que escapar de  forma vergonzosa de la casa de su anfitriona y llevar una vida errática sobre la que nuestro protagonista arroja, muchos años más tarde, un juicio demoledor: "Sí, la Naturaleza me concedió muchos dones; sin embargo, moriré sin haber realizado nada digno de mis fuerzas, sin dejar tras de mí ninguna huella benéfica. Toda mi riqueza caerá en balde y no veré los frutos de mis semillas...Terminaré sacrificándome por algo absurdo, en lo que ni siquiera crea...". En resumidas cuentas, bajo la apariencia de una novela sentimental se desarrolla una elaborada trama en la que Turgueniev realiza un análisis exhaustivo  de una sociedad en lucha entre la tradición y la modernidad. Critica la superficialidad y falta de compromiso de los terratenientes rusos y la contrapone al idealismo y la búsqueda de la belleza del personaje de Rudin. Todo ello recurriendo a una estructura narrativa extraordinariamente rica en la que a pesar de presentarnos a los personajes prácticamente en un único entorno, la casa de la aristócrata, como si de una obra de teatro se tratara, recurre a técnicas más complejas cuando lo requiere: al monólogo interior, cuando nos presenta la psicología de los numerosos  personajes de la obra o al flashback, cuando nos retrotrae a la juventud de nuestro protagonista. Una novela conmovedora, exigente y de una belleza incuestionable.
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 13/10/2026
Hoy en ULAD: Jeff Burger: Cohen por Cohen. Entrevistas y encuentros con Leonard Cohen
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Jeff Burger: Cohen por Cohen. Entrevistas y encuentros con Leonard Cohen
Idioma original: inglésTítulo original: Leonard Cohen on Leonard CohenAño de publicación: 2014Traducción: Martín AbadíaValoración: imprescindible para fans Lo mejor de los libros sobre música y/o músicos es cuando el objeto de interés tiene una personalidad y una imaginería exclusiva; ya sabés de quién está hablando el libro apenas lees una frase del músico analizado. Eso sucede con muy pocos, y Cohen es uno de ellos. Volviendo a mi género favorito dentro de este tipo de libros, el de las entrevistas, este es un libro plagado de ellas. Se intercalan con semblanzas de Cohen, extractos de otras entrevistas sobre algún tema puntual (donde encontraremos varias joyas) o comentarios de los entrevistadores años después de que se efectuó la misma, pero en su mayoría son preguntas (por suerte no estúpidas u obvias como la mayoría, aunque en un libro de esta extensión, casi 700 páginas, es imposible no encontrar alguna repetición, sobre todo en relación a dos o tres temas puntuales: la sexualidad, la religión y la depresión) y respuestas, que oscilan entre la respuesta más cortante y de la que no sabemos si tomar en serio o no, a verdaderos monólogos de pura clase coheniana, llenas de sabiduría y humor. De hecho, para ser catalogado como "El príncipe de la desesperación", y aunque ciertamente en algunas entrevistas se atisba una gran angustia, todo está rebozado con toneladas de humor elegante e irónico, lo que hace todo el asunto más llevadero, ya que en varias ocasiones la solemnidad tiene una fuerte impronta. Jeff Burger, que realmente es un compilador y editor de las amplias entrevistas que sostuvo Cohen en los cincuenta años de carrera musical, hace un gran trabajo al presentarnos, cronológicamente y con breves apuntes a cada una de ellas, las entrevistas que puedan aportar al personaje analizado, no importa si es un dato mínimo o entrevistas en las que se habla de todo. Por decir ejemplos, podemos encontrar una extensa conversación de cincuenta páginas donde se exploran a fondo las raíces judías de Cohen, y se nota el entusiasmo, tanto del entrevistador como del entrevistado, en los descubrimientos que van haciendo, lo que evita esa capa de vergüenza ajena cuando se habla de algo tan íntimo como la familia. En otra, encontramos el análisis de la composición lírica/musical del artista, lo que se agradece ya que no es un tema que se suela tratar en este género (es más fácil irse por el chisme...); en general, y como mencioné, las entrevistas se vertebran en esos puntos claves, y cada uno de ello evoluciona de acuerdo a la década en la que nos encontremos (Jeff Burguer lo divide en cuatro partes: 60s y 70s, 80s, 90s, y el nuevo milenio); mientras más avanzamos a la actualidad, más nos encontramos con un Cohen vulnerable, dispuesto a profundizar en lo que le sucede, casi siempre con la seguridad que el entrevistador lo va a escuchar impasible para luego saltar con otra pregunta programada, pero de igual forma necesitado de expresarse. La depresión, sobre todo, es un factor en esta vida colmada de experiencias, y causa principal de decisiones tan rocambolescas como aliarse con Phil Spector o irse a un monasterio por siete años. Pero Cohen no hace una montaña de eso, y aunque a veces, en las dos primeras décadas, puede pasar como un pedante o como un jocoso con mal gusto, luego se toma a sí mismo a la chacota, y uno no puede evitar intuir que bajo esa personalidad, que Cohen mismo reconoce como "la portada que leen todos", hay una profunda angustia y creatividad motoras. En conclusión, para los fans de Cohen este es un grandísimo libro, plagado de frases que incitan a subrayarlas y a releerlas varias veces hasta asimilarlas. Pocos artistas hay con una personalidad apabullante y una sabiduría que obliga al lector/oyente a prestarle atención, porque sus versos y su voz son pepitas de oro entre la mediocridad imperante. Más de Leonard Cohen: Libro del anhelo
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 12/10/2026
Hoy en ULAD: Jon Fosse: Hotel Vaim
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Jon Fosse: Hotel Vaim
Idioma original: nyonorsk Título original: Vaim Hotel Traducción: Meritzell Savany en catalán para Galàxia Gutenberg y Cristina Gómez-baggethun en castellano para Random House Año de publicación: 2026 Valoración: entre recomendable y muy recomendable De los muchos aspectos que destacaría de la literatura de Fosse, su principal característica es la gran capacidad del autor para mantener la atención en una prosa basada en su mayor parte en el monólogo interno. Y, en este segundo volumen de una suerte de trilogía cuyo nexo principal es Vaim, el pequeño pueblo donde trascurre la historia, el autor se atreve en dar un paso más en su estilo y se adentra a un terreno situado entre el misterio y el onirismo. Con este propósito, Fosse empieza el relato a partir del solitario viaje en coche de un hombre cargado únicamente con un par de maletas quien va conduciendo sin ningún destino en mente hasta que, casi de golpe, se encuentra con la necesidad de parar para descansar. Encontrándose en paraje desconocido, descubre un hotel en el que poder reposar antes de proseguir su viaje y decide alojarse, por casualidad o por azar, en el hotel de Vaim sin saber tan siquiera hasta cuando se prolongará su estancia. Pero, una vez allí, el desconcierto toma protagonismo y sorprende al visitante, pues la recepcionista del hotel parece reconocerlo e incluso se alegra de verlo, aunque él desconoce el porqué. Bien es cierto que el protagonista fue medianamente famoso años atrás, pero esa no parece ser la causa de tal recepción provista de una cordialidad aparentemente extrema. A partir de este enigmático (a la vez que cautivador) inicio, Jon Fosse despliega su talento bifurcándolo en dos vertientes, pues establece una suerte de monólogo interno que va alternando con charlas entre el protagonista y Brita, la recepcionista del hotel, y que podría parecer un diálogo de besugos por la absurdez aparente en su contenido, pero que deja entrever en su trasfondo el alma dos seres que se encuentran solos en esta vida y que, por un motivo u otro, necesitan encontrarse. De esta manera, el autor enlaza esta segunda novela de la trilogía con su predecesora, situando el Hotel Vain justo delante de la droguería que copaba el protagonismo en el primer volumen; así, Fosse establece una relación entre ambos textos y también, en cierto modo, entre sus personajes aunque no de manera muy clara, tal y como el protagonista constata y admite al afirmar que «empezaba a tener la sensación de que en esa habitación que había cogido en el Hotel Vain me quedaría bastante tiempo, que alguna cosa me lo decía». Así, el autor despierta la curiosidad en el lector, de igual manera a lo que le sucede a su protagonista y es a partir de ahí que Fosse empieza a tejer una serie de paralelismos entre ambas novelas, en la que los personajes aparecen y desaparecen o incluso se confunden, estableciendo de esta manera una novela de espejos en los que nos protagonistas se ven a ellos mismos desde diferentes perspectivas y ángulos como sucede, por poner un ejemplo, cuando expone que el protagonista ve una barca en el muelle de nombre Eline y vislumbra alguien cerca que tiene su misma edad y que incluso le parece que lo conoce porque hay en él algo que le resulta familiar de igual manera que ciertos aldeanos parecen reconocerlo, aunque no saben muy bien el porqué. Estableciendo el principal escenario del relato en el hotel, allí el protagonista es víctima y testigo de situaciones curiosas y enigmáticas, con objetos personales suyos que aparecen y desparecen o también en encuentros cercanos al surrealismo entre él y el misterioso personaje de Brita, siempre en medio de las confusiones y tretas que enloquecen y enfadan al protagonista pues continuamente le hacen dudar de su propio raciocinio y le someten al límite de la cordura. Estilísticamente, el estilo de Fosse se deja entrever en los diálogos que se establecen entre personajes y que, en esta ocasión, tienen una cadencia y una tendencia a la repetición de frases que me llevan recuerdos a Haruki Murakami en esos encuentros entre personajes misteriosos que más que un contraste de opiniones se asemejan más la dilatación de una conversación con uno mismo, como si al decir la frase se escuchara el eco interno que permite al que la ha pronunciado reflexionar y apuntalar lo que acaba de decir. Por ello, hay cierto aire de misterio lynchiano en esta novela que la hacen algo diferente a las anteriores, pues existe en el relato una atmósfera en el que parece que se está cociendo algo, rozando lo onírico, pero no desde un punto de vista que augura un peligro sino más parecido a una calma tensa, algo que se hace evidente cuando el protagonista, analizando la situación en la que se encuentra, infiere que «pensé después, que el Hotel Vaim, el Café Vaim y la Droguería de Vaim eran tres establecimientos bien peculiares, y si me gustaba o no que fueran tan peculiares, pues todavía no lo había decidido, y es que era prácticamente como si, tanto en un lugar como en el otro, hubiera algo irreal» a la vez que encuentra algo atrayente en ese hotel, pues el protagonista constata y admite que «empezaba a tener la sensación de que en esa habitación que había cogido en el Hotel Vain me quedaría bastante tiempo, que alguna cosa me lo decía». Con este enigmático texto, Jon Fosse nos vuelve a cautivar con una novela que expone nuestros miedos y recelos ante una realidad que quizás no es tan clara como nos parece y en la que los personajes que aparecen y desaparecen juegan con el protagonista de igual modo que el autor hace con el lector, distrayendo y desviando la atención hacia esos puntos en los que hacernos dudar de lo que vemos, de los demás e incluso de nosotros mismos y nuestras percepciones sobre lo que nos rodea. También de Jon Fosse en ULAD: Blancura, Ales junto a la hoguera, El otro nombre (Septología I), Vaim, Hermana, Soy el viento, Mañana y tarde
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Marc Peig @marcpeig.bsky.social · 10/10/2026
En páginas finales de «Hotel Vaim», de Jon Fosse. Publicado por @galaxiagutenberg.bsky.social en catalán (traducción de Meritxell Salvany @txellysavalas.bsky.social) y en castellano por @randomhousees.bsky.social (traducción de Cristina Gómez-baggethun). #habráreseña en @unlibroaldia.bsky.social
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hotelinsomnia.bsky.social @hotelinsomnia.bsky.social · 11/10/2026
Hoy en @unlibroaldia.bsky.social, dicen que EL ARTE DE VIAJAR SIN MOVERSE DEL SITIO (@barlinlibros.bsky.social) es un sorprendente ensayo que huye de lo académico, mostrándose siempre abierto, poroso y flexible. Es ante todo un elogio de la imaginación. 👇 unlibroaldia.blogspot.com/2026/10/tres...
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 11/10/2026
Hoy en ULAD: 3*1 en "no ficción": El arte de viajar sin moverse del sitio de Hilario J. Rodríguez, Regreso a Viena. Diario de 1946 de Hilda Spiel y La frase infinita de Aldo Gargani
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3*1 en "no ficción": El arte de viajar sin moverse del sitio de Hilario J. Rodríguez, Regreso a Viena. Diario de 1946 de Hilda Spiel y La frase infinita de Aldo Gargani
Idioma original: Español Año de publicación: 2026 Valoración: Bastante recomendable Hace unos días comentaba con mi pareja que esto de viajar se nos está yendo de la manos, que todo parece una competición por ver quién ha visitado más países, quién ha ido a un destino más "exótico", quién tiene más likes en sus redes, etc. Todo para terminar comprando en las mismas franquicias de mierda, comiendo en las mimas cadenas de comida rápida, etc. ¿Dónde quedó, entonces, eso de viajar para perdernos, para iluminarnos o perfeccionarnos, para cuestionar certezas o experimentar con las dudas? Algo de eso se habla en este El arte de viajar sin moverse del sitio, breve y sorprendente ensayo de Hilario J. Rodríguez en el que el autor huye de lo "académico" para, como las guías Petit Planete, ofrecer un ensayo abierto, poroso y flexible, con intersecciones a veces descabelladas y notas al pie (¿o acaso debería decir desvíos o senderos que se bifurcan?) que podrían ser otros textos, otros libros, otros viajes. Y así el autor habla del viaje y de viajar, pero como un ir más allá en el que caben muchos viajes diferentes: viajes imaginarios, viajes forzosos (emigración), viajes "inútiles" (¡que viva siempre hacer cosas "inútiles"!), viajes vegetales.  Podría decir también que el viaje que propone Hilario J. Rodríguez es un "circuito cultural" con parada y fonda en la literatura (Borges, Piglia, Sebald, Schalansky, Herzog...), el cine (Herzog, Kurosawa...), la arquitectura (Speer y compañía), etc. Al fin y al cabo, el viaje y el arte en sus diferentes formas no son otra cosa que mirar, especular e interpretar símbolos. Pero lo que sí tengo seguro es que El arte de viajar sin moverse del sitio es un elogio de la imaginación y de la cultura como motores de la vida, un recorrido construido a partir de referencias y asociaciones que, lejos de resultar un ejercicio de pedantería, se insertan a la perfección en esa ampliación del conocimiento que debería suponer cualquier buen viaje. También de Hilario J. Rodríguez en ULAD: Construyendo Babel **********Título original: Rückkehr nach Wien. Tagebuch 1946 Idioma original: Alemán Año de publicación: 2026 Traducción: Pilar Mantilla Valoración: Bastante recomendable Pasamos de viajar sin moverse del sitio a viajar para volver al lugar en el que uno nació y que hubo de abandonar por razones políticas. El retorno y lo que eso supone para el retornado (todo lo que Nolan podría haber explorado en su versión de La Odisea y no quiso / supo / pudo hacer) son la base del diario de Hilde Spiel, periodista austríaca exiliada en Londres y que regresa en 1946 a la Viena ocupada por los vencedores. Por lo tanto, el viaje como regreso a los lugares y personas de la infancia, adolescencia y juventud, pero también a los cambios operados en ambos y en la persona que retorna por los años de nazismo y guerra. Estos dos elementos son inseparables de la mirada con la que Spiel contempla la ciudad y hacen que el texto transite de lo íntimo a lo político, de los "pequeños seres" a los "grandes nombres". Esa transversalidad es uno de los puntos fuertes del texto. Otros serían la indagación de Spiel sobre la identidad del retornado o el cuestionamiento de los procesos políticos en esos primeros momentos de transición.  Ochenta años han pasado del retorno de Spiel a Viena y un poco más del final de la Segunda Guerra Mundial. Leamos a Spiel (pero también a Primo Levi o a tantos otros), leamos estos testimonios del horror y el terror. Nunca es tarde, de verdad.                                                                         **********Título original: L'arte de esistere contro i fatti Idioma original: Italiano Año de publicación: 1990 Traducción: Pilar González Rodríguez Valoración: Recomendable para interesados De la mano de Spiel y de la Austria de posguerra llegamos a Bernhard, a Bachmann y a este ensayo publicado por Ediciones del Subsuelo. Bernhard y Bachmann son dos de los escritores austríacos más importantes de la segunda mitad del siglo XX (aquel nació en 1931 y esta en 1926). Además, Bernhard y Spiel se escribían y para muestra una carta de 1971 en la que aquel habla de Wittgenstein. ¿Qué, no os parece suficiente?  Sea como fuere, el caso es que La frase infinita sí que es un ensayo "académico". Al fin y al cabo su autor fue profesor de Estética e Historia de la Filosofía en la Universidad de Pisa. Y así como El arte de viajar sin moverse del sitio tomaba desvíos y caminos aparentemente alejados del centro del texto, el de Gargani se expande, digamos, en vertical y hacia abajo, como un taladro que penetrara en la escritura de Bernhard y Bachmann. Es, por tanto, un texto denso y complejo en el que las referencias ineludibles son Wittgenstein y Musil, en el que ética y estética se conjugan para elevar la utopía del lenguaje sobre un mundo en ruinas, en el que muestra cómo, partiendo de actitudes y premisas diferentes, ambos autores comparten la idea de la imposibilidad de comunicar, del pensamiento narrado como ejercicio crítico.  De lo anterior podéis deducir que La frase infinita es un texto "árido" que, además, cae en ciertas reiteraciones. Eso sí, quien se interese en (y guste de) la literatura de dos gigantes como Thomas Bernhard y/o Ingeborg Bachmann lo encontrará recomendable, claro que sí.
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 10/10/2026
Hoy en ULAD: Eileen Chang: Incienso y otros cuentos
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Eileen Chang: Incienso y otros cuentos
Idioma original: Chino Traducción al castellano: Anne-Hélène Suárez Año de publicación: 1943-44 Valoración: Está bien La escritora china Zhang Ai-ling, más conocida por la versión anglosajona de su nombre, Eileen Chang, nació a principios del s. XX en el seno de una familia aristocrática de Shanghái, una ciudad portuaria que por aquella época era de las más modernas de Asia, y en la que el imperialismo británico y las concesiones extranjeras provocaban grandes desigualdades. Chang recibió una educación cosmopolita y bilingüe, pero tuvo una infancia difícil, con un padre violento y adicto al opio. Además le tocó vivir la Segunda Guerra Mundial, y después la revolución comunista, con lo que decidió marcharse. Fue primero a Hong Kong y más tarde a los Estados Unidos, donde pasaría el resto de su vida. Empezó a escribir estando aún en China, durante la ocupación japonesa, y sus cuentos destilan decadencia, melancolía y pesimismo. Sabiendo en qué contexto pasaron sus primeras décadas de vida, no es de extrañar. Las historias de Chang hablan de la dificultad de comunicarse y amar en medio de presiones sociales y diferencias de clase. Son historias tristes, sin final feliz. Los ambientes son elegantes, igual que el lenguaje de la autora, pero sus personajes son desdichados, y no tienen expectativas de dejar de serlo. El tono es siempre tenso y desasosegante. Algunos episodios son de una violencia apabullante. Los relatos están presentados por un narrador que rompe lo que se conoce como “cuarta pared”: nos invita a “escucharle” mientras quema unos granos de incienso, o mientras prepara un té. Los cuentos durarían lo mismo que estas actividades. Este formato nos hace adentrarnos en el mundo de Chang, que convierte así sus historias en confidencias. Pese a esto, no dejan de resultar ajenas. A mí en todo caso me resultó difícil identificarme con el sufrimiento de los personajes de estos cuentos. Quizás sea porque la autora, aunque los trate con compasión, mantiene la distancia. O quizás se deba a mi lejanía de su cultura, porque los sentimientos que describe son sin duda universales, pero la perspectiva no lo es: es una perspectiva extraña, exótica en esencia (y no en forma, como pueda ser a veces la perspectiva que intentan dar los escritores occidentales a sus novelas de ambientación oriental). En este sentido, leer a Chang es una experiencia enriquecedora, aunque a mí me pareciera emocionalmente estéril. El sabor que dejan estos relatos es amargo. Están muy bien escritos y su lectura es interesante, pero ¡qué desconsuelo!   Otro libro de Eileen Chang reseñado por ULAD: Un amor que destruye ciudades. 
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 09/10/2026
Hoy en ULAD: Fred Vargas: Une unique lueur (Un único fulgor)
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Fred Vargas: Une unique lueur (Un único fulgor)
Idioma: francés Año de publicación: 2026 Valoración: recomendable (sobre todo para fans) Los seguidores de Fred Vargas (vale, este seguidor que escribe aquí) llevamos recibiendo,en los últimos años, una suerte de ducha escocesa,al menos por lo que respecta a sus novelas del comisario Adamsberg: a una digamos que un tanto decepcionante, Tiempos de hielo (de acuerdo, admito que me dejé llevar por la fe vargasiana y yo mismo le puse un "muy recomendable para fans"... No lo es). le siguió otra que no estaba nada mal o así la recuerdo yo, Cuando sale la reclusa; para acabar, hace tres años, con la más rutinaria Sobre la losa. Este mismo año, por fin doña Frédérique ha publicado una nueva novela y claro, uno la aborda con una mezcla de entusiasmo y prevención, deseando volver a encontrar el original concepto de polar que le entusiasmó en El hombre de los circulos azules o Huye rápido, vete lejos, pero temiendo que se trate de nuevo de más cal que arena... (o viceversa, no sé si es mejor la cal que la arena o qué). En esta ocasión el comisario Adamsberg deja de trotar por otros rincones del Hexágono y se queda, en principio, en París (aunque también hay viaje sorpresa y no a Nanterre, precisamente, aviso); es más, el caso que le ocupa comienza en pleno centro de la capital francesa, en una calle cercana al boulevard Saint Michel y al jardín de Luxembourg. Allí, una noche, mientras regresa a casa dando un paseo, Adamsberg se acerca un tumulto en el que intervienen sus colegas flics; se ha encontrado, en plena calle el cadáver, aparentemenete incólume, de una joven y bella mujer -lo de bella se repite mucho en la novela, porque tiene su importancia-; aunque a primera vista no lo parezca, se trata de un asesinato, del que decide hacerse cargo nuestro comisario, pues le ha parecido percibir en él quelque chose, sin saber lo que es. Comienza así la persecución de un asesino  enamoradizo -amoureux désespérément désespéré- que lleva al equipo habitual de la Brigada Criminal del 13e -Danglard, Veyrenc, Voisenet, Retancout, Noël, etc.-, más algún añadido circunstancial, a explorar los vericuetos de la poesía de Nerval, a seguir el brillo de las estrellas  y su leyenda, y, en fin, a perseguir las gaseosas nubes que suele palear su comisario, como es habitual en él, pero quizá aún más en este caso... Curiosamente, quizá sea la novela menos extravagante de las protagonizadas por Adamsberg, más ceñida al clasicismo del polar, si se quiere ver así (teniendo en cuenta que se trata de una variante del género más tendente a la heterodoxia que el noir o el hardboiled americano, creo yo); no hay una apelación a elementos sobrenaturales  ni un excesivo recurso a las casualidades sospechosamente casuales (quien sea lector/a habitual de Fred Vargas ya sabe a qué me refiero). De hecho, se trata de una de las novelas de la saga admasberg donde la rutina del trabajo policial propiamente dicha tiene más peso. Curiosamente, eso no le resta interés a la narración, sino incluso al contrario; las reuniones en la "sala del concilio" se hacen de los más ameno e igualmente las investigaciones siguiendo alguna pista a través de la Red. Aunque claro, Adamsberg no deja de ser Adamsbergy Fred Vargas... pues Fred Vargas (los lectores/as habituales también saben lo que quiero decir). En fin, una piedra más que recoger del camino que sube a la montaña de este peculiar detective. Y, como dice el refrán, toda piedra hace pared.... Más libros de doña Fred Vargas (todos de Adamsberg) reseñados: aquí
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 08/10/2026
Hoy en ULAD: Andreas Hillgruber: La Segunda Guerra mundial
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Andreas Hillgruber: La Segunda Guerra mundial
Idioma original: alemán Título original: Der Zweite Weltkrieg, 1939-1945: Kriegsziele und Strategie der grossen Mächte Traducción (versión): José Luis Gil Aristu Año de publicación: 1982 Valoración: Muy recomendable Dice Andreas Hillgruber en el prólogo que hay publicados unos cien mil libros en torno a la Segunda Guerra mundial y, teniendo en cuenta que esto lo dice 1982, a día de hoy el número de publicaciones debe ser ya astronómico. En consecuencia, las perspectivas desde las que observar episodio histórico tan aterrador son casi innumerables, y entre todas ellas Hillgruber escoge una especialmente sutil y quizá poco y no muy bien trabajada hasta el momento: los Objetivos de guerra y estrategia de las grandes potencias que lucen en el subtítulo. Es decir, cómo aunque pueda parecer que responden a motivaciones diversas, las decisiones clave de los contendientes estuvieron siempre alineadas con sus respectivos objetivos de poder sobre la mayor parte posible del planeta. Empezando, claro, por Hitler, cuyos diversos delirios estaban encabezados por la obsesión de hacer de Alemania la potencia mundial que fue antes de la primera Gran Guerra, y llegar incluso mucho más allá. Algo que, dice Hillgruber, no estuvo tan lejos de conseguir, de no haber sido por el fanatismo que le llevaba a imponer el poder absoluto para la supuesta raza aria, la voluntad de extender el territorio más allá de toda medida, y la fijación por imponerse siempre por la fuerza, todo ello al mismo tiempo. Demasiada ambición y fundamentalismo demente que le llevaron a infravalorar adversarios y soñar una Alemania hegemónica en el mundo, aunque sin dejar nunca de anhelar el imposible pacto con su admirada Inglaterra. Los ‘aliados’ por su parte, tampoco lo fueron tanto hasta que sus intereses convergieron. Los británicos intentaron mantener equilibrios mientras fue posible para no poner en riesgo su imperio, y Estados Unidos remoloneó hasta no verse directamente involucrado por la agresión japonesa. Japón, que tampoco fue socio tan fiable como pudo parecer, enfocado en sus intereses regionales aunque en términos de estrategia global conectase hasta cierto punto con el régimen nazi. Qué decir de la Unión Soviética de Stalin, líder tan realista y perspicaz como para jugar con maestría a varias bandas, teniendo claro que tenía un enemigo con dos cabezas: la Alemania de Hitler, y las potencias capitalistas (UK y USA). Moscú fue jugando con unos y otros, sacando el mayor rédito posible de las debilidades de sus oponentes, hasta que tuvo en su propio territorio no solo la terrible maquinaria de guerra alemana sino a un invasor que pretendía su aniquilamiento total. Esto transformó su perspectiva del conflicto en una ‘guerra patriótica’ como aún hoy se sigue viendo en Rusia. Pusieron veinte millones de muertos, con mucha diferencia el mayor contingente de la masacre, y su participación fue mucho más decisiva de lo que la propaganda nos ha vendido durante décadas en Occidente. Todo este conglomerado de fuerzas dio como resultado los famosos acuerdos de posguerra por los que el mundo, y en especial Europa, se repartió en áreas de influencia abriendo la puerta de forma inmediata a la Guerra Fría, entre otros muchos conflictos. Naturalmente, todo esto son cuatro ideas telegráficas entre la amplia aunque compacta exposición que Hillgruber hace de asunto tan complejo. Lástima que el estilo, algo abigarrado, con frases interminables y cargadas de subordinadas, obligue a retroceder de tanto en tanto, empañando algo la claridad del texto. Aun así, sigo pensando que es un libro que merece mucho la pena, desde luego para interesados en esta parte de la Historia, y en particular para quien desee tener una perspectiva algo diferente de esa etapa.
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 08/10/2026
Y si lo ganase un escritor en lengua española, ¿quién creéis que podría ser?
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 08/10/2026
¿Estáis igual de nerviosos/as que nosotros/as con el Nobel? ¿Lo tendremos reseñado? ¿Estará traducido? ¿Estará publicado en una editorial minúscula a la que está a punto de tocarle la lotería? ¿O sois Murakamistas?
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 07/10/2026
Hoy en ULAD: Paulina Tuchschneider: La soldada
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Paulina Tuchschneider: La soldada
Idioma original: hebreo Título original: Chayelet Año de publicación: 2024 Traducción: Esther Cross Valoración: recomendable Única novela hasta el momento de su autora, La soldada es un texto corto, apenas cien páginas, que, a tenor de lo que figura en la semblanza de su autora, contiene poderosos elementos autobiográficos, o, como poco, una sustancial parte sustentada en experiencias personales. Se trata prácticamente de un diario en primera persona de una joven que es alistada en el servicio militar israelí que, creo suponer, no hace distingos de edad o género y es obligatorio para la gran mayoría de los ciudadanos. Nuestra narradora es joven, hija de madre soltera y apenas ha cumplido la mayoría de edad cuando es llamada a filas. El componente psicológico es poderoso: la sensación de otredad, el desplazamiento de la personalidad de la protagonista que desemboca en una fuerte alienación, que bordea el desequilibrio mental. Cómo su mente se desplaza, sobre todo, a lo largo de prolongadas noches en vela en la que recrea una truculenta maniobra de autolesión sobre su organismo, no carente de cierta dosis de humor negro, de resignación paralela a una sensación de no acabar de comprender ni su situación ni los motivos de ésta. Su percepción siempre teñida de sorpresa y aislamiento sobre las costumbres pautadas y a veces absurda de la convivencia en el entorno militar, su relación fria y distante con sus compañeros y compañeras de filas, sin constituir de forma exacta un alegato antimilitar, sí que encajarían con un perfil psicológico parcialmente engarzado en la brecha generacional. Sus únicos conatos de diálogo, sus interacciones más definidas son las llamadas a su madre, un establecimiento de contacto con su pasado, con su sensación de hogar de la que ha sido despojada, y, como contrapesando esa ausencia de la figura paterna, su apelación al mando (este sí marcadamente masculino) para solicitar ayuda cuando su estado mental empieza a resquebrajarse. Duro sin llegar a la sordidez, este libro ejemplifica cierta actitud hacia la vida, que su protagonista acepta y gestiona sin dejar de sentir cierta perplejidad.
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 06/10/2026
Hoy en ULAD: Nicol Hochholczerová: Esta habitación imposible de comer
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Nicol Hochholczerová: Esta habitación imposible de comer
Idioma original: EslovacoTítulo original: Táto izba sa nedá zjesťAño de publicación: 2021Traducción: Mónica Sánchez PresaValoración: Recomendable Esta habitación imposible de comer me llamó poderosamente la atención desde el inicio gracias a ese título tan sugerente, ese capítulo introductorio encabezado con el número cincuenta, ese primer párrafo que se cuenta entre los mejores con los que me he topado recientemente... Y a medida que seguía leyendo, mi interés por la novela de Nicol Hochholczerová, debut literario de la autora, no disminuía. Al contrario: aumentaba al constatar que la calidad de la prosa se mantenía, al degustar un recurso narrativo brillante tras otro, al descubrir que los números que encabezan cada capítulo aluden a la edad de los protagonistas... En fin, que terminé la novela en una tarde. Y es que Esta habitación imposible de comer, además de saber cómo despertar el interés del lector, apenas dura unas ciento cuarenta páginas; algunas de ellas, por cierto, rellenadas con una oración de dos líneas. De modo que Esta habitación imposible de comer se lee en una sentada, pero uno lo hace con el corazón encogido, con cierta aprehensión. Su núcleo, la tóxica relación amorosa y sexual entre un hombre adulto y una preadolescente, resulta muy duro; su lenguaje, aunque embellecido por algún ramalazo poético, el uso de varias metáforas y una querencia por el simbolismo, es directo y crudo; y, para colmo, su rechazo al moralismo barato y las conclusiones tranquilizadoras incomoda sobremanera. A mi juicio, las únicas pegas que se le podría poner a Esta habitación imposible de comer es que su argumento y personajes son algo esquemáticos, y que el desarrollo de lo uno y los otros es algo lineal. Sin embargo, creo que esto no lastra al conjunto, pues nos hallamos ante una novela en la que lo que se cuenta no es tan importante como el ángulo y estilo desde los que se aborda lo que se cuenta. Resumiendo, Esta habitación imposible de comer es una novela incisiva e incómoda, escrita con una prosa sorprendentemente eficaz y mañosa si tenemos en cuenta la juventud de la autora. Huelga decir que, tras un debut tan impresionante, seguiré la pista a todo lo que Hochholczerová escriba a continuación.
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 05/10/2026
Hoy en ULAD: Antonio Turiel: Petrocalipsis: Crisis energética global y cómo (no) la vamos a solucionar
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Antonio Turiel: Petrocalipsis: Crisis energética global y cómo (no) la vamos a solucionar
 Idioma original: español Año de publicación: 2020 Valoración: muy recomendable En estos tiempo de incertidumbre energética provocada por una guerra de desarrollo y consecuencias imprevisibles, resulta extraordinariamente oportuno sumergirse en este ensayo que nos propone Antonio Turiel, investigador del CSIC. El título del libro ya resulta esclarecedor. Turiel va realizando un análisis pormenorizado de las distintas fuentes de energía de que disponemos, del ritmo de vida que pretendemos seguir manteniendo aún a costa de acabar con los recursos del planeta y llega a la conclusión de que tarde o temprano acabaremos inmersos en una crisis energética de dimensiones globales y no vamos a hacer nada para evitarla. El científico del CSIC comienza analizando las fuentes energéticas fósiles comenzando lógicamente por el petróleo, y nos demuestra con cifras que este combustible está llegando a su pico de producción e inevitablemente comenzará su decrecimiento. Coches, camiones, buques y aviones que interconectan la actividad humana en cualquier parte del mundo necesitan  el petróleo porque, como señala Turiel, es una sustancia energéticamente densa, capaz de mover todos estos ingenios y no hay ninguna otra energía capaz de realizar esta tarea. Puesto que los derivados del petróleo se agotarán en un futuro no muy lejano, analiza las distintas fuentes alternativas que ya se están poniendo en marcha, es decir, las energías denominadas renovables y llega a la conclusión de que aunque puedan resolver el consumo de electricidad de los hogares, no van a solucionar el principal problema de consumo de combustible, que es el transporte de mercancías y personas a nivel mundial. Transporte que como todos ustedes saben ha aumentado de forma exponencial en los últimos años. Turiel dedica cada capítulo del libro a analizar todas las posibles alternativas a nuestro actual sistema de consumo energético global y va desmontando todas esas teorías triunfalistas que confían en que a través de nuevas investigaciones tecnológicas podamos mitigar o resolver la crisis que se avecina: "la llegada de la producción de los combustibles fósiles a su cénit y la manifiesta incapacidad de los sistemas de generación de energía renovable por cubrir el agujero que deja tras de sí el retroceso de los combustibles fósiles van a imponernos una situación de racionamiento forzoso...está garantizado que cada año obtendremos menor cantidad y eso va a impedir que crezcamos desde prácticamente ya". Y aquí llegamos a la tesis principal que defiende Turiel en este libro. Una crisis de crecimiento supone necesariamente una crisis del capitalismo, "hace falta adaptarnos a un entorno de decrecimiento forzado y comenzaríamos a hablar de una nueva sociedad que pueda generar empleo y bienestar sin necesidad de crecimiento". El problema, como señala Turiel, es que este cambio social necesario e ineludible, este final del capitalismo, choca con la dinámica actual de los sistemas políticos que gobiernan nuestras sociedades: "La mayoría de los partidos políticos atacarán sin piedad lo que calificarán de meras ocurrencias, un ataque al estado del bienestar e, incluso, un atentado contra nuestros derechos más básicos. Todo eso es cierto. Y, a pesar de ello, da igual. Aunque durante algunos años aún pueda parecer que una determinada solución (basada en las energías renovables, en la nuclear, en los biocombustibles o en lo que sea) vaya a permitir mantener el sistema capitalista, no es verdad. Pasarán los años y las alternativas fracasarán. Lo harán de manera silenciosa: no se dirá que han fracasado, pero lo cierto es que no resolverán ninguno de los problemas planteados que se decía que iban a resolver". Advierte Turiel de que no nos queda mucho tiempo porque la alternativa podría ser "acabar en un sistema ecofascista, en el que un Estado imponga a sus ciudadanos medidas coercitivas para evitar la crisis de los recursos. O bien podemos acabar en un sistema militarista y expansionista, convencido de que la solución a la crisis consiste en invadir tantos países como pueda en pos de los recursos que necesita para mantener el status quo (les suena de algo). O podemos acabar en un sistema neofeudal, en el que uno o varios señores de la guerra impongan su ley a sangre y fuego a toda la población". Puede parecer que la visión del ensayista es mayormente negativa, pero confía en que logremos un consenso y nos encaminemos hacia soluciones esperanzadoras y compartidas, soluciones de índole social, porque es la mentalidad social la que necesita cambiar. Turiel propone: anulación de las deudas actuales, reforma radical del sistema financiero, redefinición del dinero, reforma de los estados, definición de planes de transición locales y preservación de los servicios básicos (sanidad, educación y asistencia a gente mayor y necesitada).
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 04/10/2026
Hoy en ULAD: Penelope Lively: Moon Tiger
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Penelope Lively: Moon Tiger
Idioma original: inglésTítulo original: Moon TigerAño de publicación: 1987Traducción: Pepa LinaresValoración: recomendable Esta novela, ganadora del Premio Booker, me dejó un regusto extraño, una mezcla de tristeza con ciertos prejuicios éticos (manía de lector) ante la idiotez de la narradora, para terminar cobrando una empatía macerada con un poco de lástima. Ciertamente, es un libro difícil de catalogar, tanto en su valoración como en el impacto del mismo. Para empezar, la estructura es original. Valiéndose de la excusa de escribir una historia del mundo, y del cual Claudia, la protagonista, se ve capacitada ya que es una historiadora polémica, a la que no le importa tanto el academicismo como las emociones latentes de una guerra cualquiera, de una estadística que contenga la vida y la muerte, la narradora va enlazando gran parte del siglo XX con su historia personal. Lo curioso es que todo esto lo hace desde una cama de hospital, a las puertas de la muerte; entonces, cada capítulo empieza con alguna escena de la actualidad, luego una reflexión de Claudia que va asociando con las personas que se cruzaron en su camino, un recuerdo de alguna escena junto con alguien en específico, para trasladarnos a la escena en sí, que suele concluir con Claudia, la de años atrás, reflexionando sobre lo sucedido y, ocasionalmente, también el punto de la otra persona sobre ella, que oscila entre la exasperación, la diversión y el anhelo por su cuerpo (es una mujer muy bella) y su intelecto (extremadamente perspicaz, consciente de sí y de los demás y, por eso mismo, alienada respecto a la mayoría de las convenciones sociales). Es así que la novela va dando saltos temporales, no siempre funcionando como una cronología a la inversa, sino más bien la reconstrucción de una vida en base a distintos fragmentos, como una ópera en donde el leitmotiv es circular y se repite en varios pasajes. Todas las personas cercanas a Claudia aparecen repetidamente, tanto en su plenitud física y mental como en su decadencia, y se van revelando en su completitud a medida que Claudia analiza los aspectos de cada relación. Así, Gordon, su hermano, aparece como un rival de pequeño, como un amante que no tiene parangón respecto a otros hombres en su adolescencia, como alguien que, de adulto, está subsumido por sus obligaciones y apenas alcanza a contemplar a Claudia como su compañera intelectual. O Jasper, su novio/padre de su hija/amante ocasional/relación de compañía sardónica, al cual vemos su evolución de niño rico a empresario de televisión. Al principio, o al menos es lo que me ocurrió, se ve a Claudia como una idiota en relación a sus amistades. A la esposa de su hermano la basurea constantemente por no estar a su altura y nunca se toma en serio a nadie, quizás por una autodefensa o simplemente porque la arrogancia y la necesidad de hacer la suya la sobrepasa. A medida que la trama avanza y la contemplamos en su estancia en El Cairo como corresponsal de guerra, nos enteramos de la existencia del amor de su vida, Tom Southern, y de cómo, por esa relación, jamás pudo olvidarlo y jamás se lo contó a nadie. Es ese suceso lo que la impulsa a reflexionar sobre la historia, sobre cómo sus pensamientos acerca de un hecho histórico, de lo que vivió, difiere enormemente de los libros, de lo contado por los expertos, y de cómo en ella vive gran parte del siglo XX de una manera que ni ella logra entender, causándole rabia y luego, cuando la vejez la alcanza, resignación al comprender que el pasado está a sus pies y que depende de él para redefinirse como persona. Aprehendida la estructura (es fácil seguirle el ritmo a pesar de los continuos saltos), lo que puedo criticar es la aparición de ciertos personajes o recursos (la carta de Tom, por ejemplo) muy al final de la novela, cuando la vida de Claudia ya está definida y no representa un cambio sustancial en la rutina, por lo que no se observa la necesidad de incluir esos capítulos (sobre todo Lazslo, el chico al que medio adopta y del cual apenas leemos unas páginas antes de que termine el libro). Lo mismo que la prosa, poética y cínica al mismo tiempo, esforzada en demasía a la hora de elaborar descripciones del paisaje. Muchas veces perdía el hilo de lo descrito porque no lograba imaginarlo; en cambio, unos pocos diálogos pintaban el paisaje exterior e interior. Pero Claudia es un muy buen personaje, expresada en todas sus aristas, y el final alcanza esa potencia lírica buscada en todo el libro. Un libro raro en tono y estructura, lo cual es bueno, porque destaca de los demás y llega a dejar cierto poso.
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 03/10/2026
Hoy en ULAD: Byung-Chul Han: Sin respeto
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Byung-Chul Han: Sin respeto
Idioma original: alemán Título original: Ohne Respekt Traducción: Guillem Gómez Sesé en catalán para Edicions62 y Lara Cortés Fernández en catellano para Ediciones Paidós Año de publicación: 2026 Valoración: recomendable Siempre es interesante reflexionar sobre la sociedad actual, y más especialmente ahora que parece que la mayoría de lo que interesa a la gente es ella misma. Y, claro, cuando nos volvemos egoístas y apartamos la mirada de lo que ocurre alrededor nuestro, perdemos empatía, perdemos comprensión, perdemos consideración y, en consecuencia, perdemos el respeto, especialmente hacia los demás, pero incluso también hacia uno mismo. Y eso es algo que el narcisismo y la competitividad en una sociedad altamente capitalista no tiene demasiado en cuenta ni es consciente de sus posibles consecuencias. En este ensayo del que afirmaría sin tapujos que es el filósofo más mediático de la actualidad (sin ser algo peyorativo), Byung Chul-Han trata el tema del respeto y su necesidad como uno de los pilares fundamentales sobre los cuales edificar una sociedad (y una vida). Así, parafraseando a Rawls y su obra «Una teoría de la justicia» (1971), afirma que «quien no se respeta a sí mismo, no tiene autoestima o incluso llega a odiarse, acabará menospreciando también a los otros. El respeto por uno mismo y el respeto por los demás van de la mano»; un respecto que debe construirse desde y por uno mismo y, además, «debe cumplir dos condiciones. Requiere un “firme convencimiento sobre la concepción del bien que tenemos y que nuestro proyecto de vida merece la pena de realizarse”. Por otra parte, es necesario tener “confianza en la propia capacidad, en la medida que sea posible, de llevar a término los propios propósitos”». Así, el autor destaca el respeto como elemento fundamental de la integridad como personas y el propósito vital que anhelamos conseguir. Pero, uno de los posibles mayores impedimentos con los que nos podemos encontrar es tener que lidiar con un ambiente inerte, un terreno casi hostil a los valores y a los ideales, pues el mundo que nos rodea intenta limitar nuestra autonomía como individuos; el autor, consciente de ello, reprende directamente al sistema neocapitalista que impera actualmente en gran parte del mundo por atentar a los principios que deberían regir una sociedad, ya que «la sociedad bien ordenada no es una sociedad del rendimiento, sino una sociedad del respeto». Esta aseveración confronta radicalmente el régimen neoliberal quien «aísla las personas y las convierte en combatientes individuales» de manera que «la ‘idea del bien’ que es la noción que rige la sociedad bien ordenada, recula delante del materialismo de la propiedad». Por este motivo, «en la sociedad del rendimiento, todos se enfrentan a todos, y eso sucede en todas las capas sociales. Ya no hay solidaridad, ni tan siquiera entre los perdedores». Esta situación es algo que el tecnocapitalismo ha alimentado, nutrido y aumentado a través de las redes tecnológicas en las que todos, en mayor o menor medida, hemos caído lamentablemente, pues «en las redes sociales, la lucha por el respeto se convierte en una lucha librada por la atención. Quien no consigue recibir feedback se siente insultado y humillado; la falta de reconocimiento online de vive como un rechazo y una exclusión social» y, con ello, aumenta nuestra distancia, pero también nuestros recelos ante nuestros semejantes. A partir de esta introducción que permite anticipar lo que tratará en el libro, Byung-Chul Han perimetra e identifica los diferentes aspectos en los que el respeto (o la falta de) inciden en la sociedad. Así, nos habla de una atención hacia los demás en lucha (perdida) con el egocentrismo que aparta la mirada al entorno que nos rodea para dirigirla hacia el propio ombligo en busca de una identidad influenciable y frágil, infravalorando una alteridad que permitiría la contraposición de ideas o razonamientos se manera que lo que podrías ser un diálogo respetuoso acaba derivando en una confrontación entre semejantes en nuestras sociedades cada vez más polarizadas.  En este interesante ensayo, el autor menciona profusamente la figura de Kant, bastión de la ética a través de su imperativo categórico y al que muchos situamos como ejemplo de los valores vitales y se fundamenta en su ideología para sustentar la defensa de unos principios que deberían regir la conducta de cada uno para fomentar el respeto a los demás, afianzar el respeto a uno mismo y no desviarse ante las tentaciones externas que intentan quebrantar la rectitud moral hacia intereses ajenos, especialmente en una sociedad sometida al dictado de las tecnológicas, pues «la denominación algoritmo, no es represora, sino adictiva y seductora (…) por este motivo, la dominación, algo rítmica es, a la vez, pérfida y poderosa, porque estimula en nosotros una ilusión de libertad». Así, tal y como afirma el autor, «el ser humano no puede ser utilizado únicamente como medio para nadie más —ni tan siquiera para él mismo—, sino que siempre tiene que representar una finalidad. Esto es lo que conforma su dignidad (…) El imperativo categórico permite actuar de manera que “la humanidad se considere, tanto en propia persona como en cualquier otro, siempre como a un fin y nunca como a un medio”». Por ello, Han se manifiesta contra el sistema económico actual, pues se rige por un imperativo capitalista que denigra las personas atribuyéndoles un valor de mercado hasta el punto de pasar de la autodeterminación a la autoexplotación donde todo tiene un precio y, con ello, se sacrifica la identidad monitorizándola. De esta manera, el respeto es el resultado de un logro, una consecución, un valor atribuible al rendimiento, no un valor per se inherente a toda persona. Tal y como afirma el autor, «si el arte fuera un lugar donde lo sublime se pudiera refugiar, se convertiría en un antídoto contra la cultura del consumo, pero, en el orden horizontal, la presión espectacular para nivelarlo todo también mantiene el arte en captividad, convertido en un 'Art del like', del me gusta». Qué duda cabe que aquí, si bien somos amigos (y agradecidos) de los elogios, no está en nuestra mente el escribir para conseguir aceptación, sino más bien el intento de contrastar opiniones.  Y este es un punto que también destaca el ensayo, pues «la práctica del diálogo implica estar dispuestos a revisar nuestra opinión o incluso adoptar la del otro, sin que esto suponga una amenaza para nuestra identidad. En un debate ideal se produce una división clara entre opinión e identidad». Para ello, es necesario un ejercicio honesto de humildad y estar dispuestos al contraste de opiniones (debidamente argumentado) pues anquilosarnos en una creencia nos ata a un inmovilismo ideológico que nos impide avanzar. De igual manera, debemos tener una mirada amplia al conocimiento y a la alteridad, separando lo que somos de lo que pensamos pues, si lo atamos como a un solo tótem, corremos el riesgo de sentirnos cuestionados o creernos interpelados a cambiar la manera de ser; eso es algo que deberíamos evitar, pues «si alguien vincula su identidad a una manera de pensar o convierte los aspectos fácticos en una cuestión de identidad, está incapacitado para el debate». Somos conscientes que «no siempre conseguimos que se mantengan separadas la opinión y la identidad, porque las opiniones a menudo se anclan en nuestra auto imagen, que muchas veces no se dejan cuestionar», pero debemos luchar contra ello si queremos desprendernos de antiguos pensamientos que lastran el avance y el progreso.  Byung-Chul Han termina este interesante ensayo afirmando, acerca de la inteligencia artificial, que «como ha pasado a menudo, el ser humano se convierte en esclavo de sus propias creaciones». Quién sabe si, al final, nos pasamos gran parte de la infancia y la adolescencia intentando aumentar nuestras capacidades intelectuales cuando lo que realmente deberíamos hacer es desarrollar y afianzar nuestros valores. También de Byung-Chul Han en ULAD: La sociedad del cansancio, La agonía del Eros, La sociedad paliativa, La expulsión de lo distinto, La crisis de la narración, Capitalismo y pulsión de muerte
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 02/10/2026
En este blog estamos muy felices con el Premio Nacional de Narrativa a Julio Llamazares. No hemos reseñado esta última obra, pero sí varias otras, entre ellas clásicos como "Luna de lobos" o "La lluvia amarilla". Sin duda un reconocimiento muy merecido! unlibroaldia.blogspot.com/search?q=jul...
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Un libro al día
Cada día, una nueva reseña
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 02/10/2026
Hoy en ULAD: Fernando Pessoa / Liliana Felipe: Tabaquería
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Fernando Pessoa / Liliana Felipe: Tabaquería
  Idioma original: Portugués Título original: Tabacaria Año de publicación: 1933 / 1997 Valoración: Imprescindible / Recomendable El poeta portugués Fernando Pessoa jugaba con su identidad y publicaba sus obras bajo distintos nombres. El que puso detrás de Tabaquería fue Álvaro de Campos, pero el nombre que hay que mencionar en esta reseña es el de Liliana Felipe, artista argentina nacionalizada mexicana. Porque lo que aquí comentaremos es no sólo el célebre poema de Pessoa, sino también la adaptación que ésta hizo de él. Para quienes no la conozcan, Liliana Felipe es todo un personaje, una mujer que lo mismo monta un cabaret que da una charla sobre derechos humanos. En sus apariciones públicas, igual que en las letras de sus canciones, se caracteriza por no tener pelos en la lengua, pudiendo parecer incluso algo grosera. Sin embargo, en su Tabaquería muestra una cara muy diferente, de gran sensibilidad y, por momentos, casi delicada. Tabaquería es un poema de más de cien versos, de estilo libre y presentados en una estructura abierta y sin estrofas regulares. En él, como en un monólogo interior, su autor hace un repaso de sus frustraciones, reflexiona sobre su existencia, escribe sus pensamientos sin orden ni concierto. El tono es sombrío y melancólico, casi pesimista. Pero en esta espiral dramática, la realidad irrumpe a través de un sencillo gesto cotidiano, y con eso nuestro poeta recupera el temple, terminando la poesía con una sonrisa. Los versos de Tabaquería ofrecen imágenes inolvidables: El Destino, conduciendo el carro de Todo por la carretera de Nada.  Fui al campo con grandes propósitos y solo encontré hierbas y árboles.  Quizás sólo hayas vivido como una lagartija a la que cortan el raboy solo seas un rabo moviéndose más allá de la lagartija. Liliana Felipe nos lleva por esos versos que fluyen a borbotones con su voz y su música, y lo hace mostrando mucha empatía con el atormentado autor del poema. Sintoniza con él e interpreta el sentimiento que le sobrecogiera en cada línea, le acompaña en sus vaivenes de autodestrucción esteticista y los va traduciendo a melodías y ritmos.  El resultado es una montaña rusa de emociones. A veces intimista, a veces bombástico, escuchar este poema musicalizado es estar con Pessoa en la habitación donde escribía de madrugada para paliar su angustia existencial, es embriagarse de su profunda saudade y sus efímeros momentos de alegría simple e inútil. Es dejarse caer en sus abismos… para finalmente levantarse y asomarse a la ventana con él y congraciarse con la vida. Tabaquería es un poema imprescindible; la adaptación que hace de él Liliana Felipe es atrevida, original, sorprendente, sin duda recomendable.   Otras reseñas de obras de Fernando Pessoa y sus heterónimos en ULAD: Libro del desasosiego, Quaresma, descifrador, El banquero anarquista
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 01/10/2026
Hoy en ULAD: Guido Piccoli y Giuseppe Palumbo: Escobar. El Patrón
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Guido Piccoli y Giuseppe Palumbo: Escobar. El Patrón
Idioma original: Italiano Título original: Escobar. El Patrón Año de publicación: 2016 (2026 en España) Traducción: Sandra Caula Valoración: Recomendable Escobar. El Patrón es la reconstrucción de los últimos tres años de una figura tan compleja, excesiva y contradictoria como la de Pablo Escobar Gaviria. ¿Otra obra sobre Escobar? Sí, esta vez en formato comic. Y no digo que en el momento de su publicación original no tuviera algo de oportunismo, pero han pasado más de diez años del estreno de la serie y ese componente o factor podemos dejarlo de lado. Además, a diferencia de lo que ocurría en la serie, el centro de la narración lo ocupa el propio Escobar, apareciendo el resto (o la mayoría) de personajes secundarios como "secuaces", militares, agentes de la DEA o jueces apenas perfilados. El texto arranca con un flasback: en el momento en que Escobar es asesinado / ejecutado extrajudicialmente / muerto, recuerda su entrega a las autoridades colombianas en 1991 y ese será el punto de partida de una narración lineal que recreará los días de "vino y rosas" en la prisión (es un decir) de Envigado, los problemas con sus socios, las presiones de la prensa y de los estadounidenses, la fuga, etc. De ahí que la narración sea, a nivel argumental, sencilla de seguir. De todas formas, una voz externa en tercer persona contextualizará alguna de las escenas en las que el lector puede estar algo más perdido. Siguiendo con el lado argumental, la narración avanza en dos planos: el "colombiano" y el "estadounidense". El lado colombiano, en su parte inicial, puede ser leído como una tragicomedia, si bien, a medida que avanza el texto y el cerco se estrecha, se convierte en una novela más policíaca. Por su parte, el lado estadounidense tiene algo de thriller político y, en este sentido, me da un poco de rabia que no se haya ahondado en esa vía. En el apartado gráfico, es de apreciar la diferenciación entre las escenas de "menos acción" y de "acción". Mientras que en aquellas predominan los tonos ocres y los fondos difuminados para poner el foco en los protagonistas, en estas ganan importancia y nitidez los fondos, que se oscurecen y adensan con el fin de ofrecer una panorámica más completa del terror y del clima de violencia en el país. Por lo tanto, y resumiendo, creo que Escobar. El Patrón es más acertada en el plano gráfico que en el argumental. Ahora bien, pese a cierto exceso melodramático y al desaprovechamiento de algunas de las vías que se abren en el texto, ese intento por ampliar el foco, el alejamiento de los clichés, el esfuerzo en las voces y su amenidad y sencillez hacen de él un libro perfectamente disfrutable. 
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Reposted by Un libro al día
Marc Peig @marcpeig.bsky.social · 30/09/2026
En páginas finales de «Sin respeto» / «Sense respecte», de Byung-Chul Han. Editado por Edicions62 en catalán (trad. Guillem Gómez Sesé) y por Ediciones Paidós en castellano (trad. Lara Cortés Fernández). #habráreseña en @unlibroaldia.bsky.social
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 30/09/2026
Hoy en ULAD: Akwaeke Emezi: La muerte de Vivek Oji
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Akwaeke Emezi: La muerte de Vivek Oji
Idioma original: inglés Título original: The death of Vivek Oji Años de publicación: 2020 Traducción: Arrate Hidalgo Valoración: recomendableA pesar de que tengo que reconocer que no encontré nada realmente original, novedoso o deslumbrante en esta novela, el contexto de la autora y el del lector (o sea, yo) crean una interacción que me parece necesario destacar. Demos un paso atrás. Esta es la historia de una persona que no logra encontrar su lugar en el mundo, ni qué decir en su pequeña ciudad en pleno desarrollo. Una historia contada muchas veces y de muchas maneras. Un joven que es despojado violentamente de la inocencia de la infancia e introducido al mundo adulto completamente vulnerable. Sí, ¿acaso no todos somos vulnerables a los infortunios de esta vida? Pero parece que algunos tienen peor suerte. En el caso de Vivek, esa vulnerabilidad lo conduce poco a poco hacia su inevitable muerte. La corta vida de Vivek Oji se desarrolla en una comunidad característica de muchos territorios marcados por el colonialismo. Los habitantes se ven obligados a vivir en un futuro que ellos no construyeron y que tienen que entender al vuelo, sin más equipaje que sus tradiciones, sus creencias y su instinto de supervivencia. La religión importada convive con las creencias locales; las expectativas familiares, con nuevas formas de entender al individuo; el deber hacia la comunidad, con el deseo de vivir una vida propia. Nigeria, un país que logró independizarse de los fish and chips apenas en 1960, atravesó pocos años después una devastadora guerra civil, seguida de golpes de Estado, largos periodos de gobiernos militares y, finalmente, el establecimiento de la actual república democrática (por cierto, de menor edad que la joven autora). Ese es, a grandes rasgos, el país en el que le tocó vivir (y morir) a Vivek Oji. Para no arruinar el argumento de la novela, no daré más detalles sobre su muerte. No es que esto sea un thriller (desde el título sabemos perfectamente que el pobre Vivek no llegará muy lejos), pero uno de los puntos fuertes del libro es precisamente la manera en que el personaje se va revelando ante nosotros. Volviendo a mi introducción: como ya dije, aunque no encontré nada especialmente novedoso en el argumento, me parece de suma importancia el diálogo que se produce cuando nos adentramos en culturas y tradiciones distintas de las nuestras. Emezi escribe desde Nigeria y desde una experiencia cultural que, en muchos aspectos, me resulta ajena. No necesito conocer de primera mano las costumbres igbo, ni haber crecido en la Nigeria de finales del siglo XX, para reconocer el miedo a decepcionar a la familia, el deseo de ser aceptado o la angustia de descubrir que aquello que uno es no coincide necesariamente con aquello que los demás esperan que sea. Lo particular está en dónde ocurren, quién las cuenta y desde qué lugar las escuchamos. Pude mirar un problema conocido desde un lugar que no era el mío.
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 29/09/2026
Hoy en ULAD: Zoom: Auge. Género, juventud y extrema derecha de Alicia Valdés
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Zoom: Auge. Género, juventud y extrema derecha de Alicia Valdés
 Idioma: español Año de publicación: 2026 Valoración: está bastantante bien (sobre todo para interesados/as en el tema) Ha comenzado un nuevo curso escolar y, al menos en España, muchos y muchas docentes, y no pocos progenitores (bueno, de éstos quizá no tantos) comprueban con preocupación cómo, un año más, parece aumentar la popularidad de las ideas de extrema derecha entre el alumnado, especialmente en el sector masculino del mismo, incluso a edades muy tempranas... Los querubines que en Primaria sólo se preocupaban de jugar al fútbol y cazar pokémons (no estoy seguro de que esta actividad se siga haciendo, pero ya me entendéis) al llegar a la Educación Secundaria semejan gremlins que han comido después de medianoche y se declaran franquistas, cuando no filonazis, racistas, machistas, homófobos y aporófobos (porque todos creen que se van a hacer ricos como influencers, minando criptomonedas o montando una estafa piramidal como el tal Lla... -¡Bueno, ya está bien, que siempre estás igual! Deja de meterte con las ideas que no te gustan, que todas merecen un respeto y... -No, no lo merecen. Sigo: La tendencia parece evidente e imparable, pero la politóloga Alicia Valdés se ha preguntado si realmente esto es así o nos estaremos dejando engañar por ideas preconcebidas y, sobre todo, por los contenidos que a los medios de comunicación les vienen bien para generar visitas. En este pequeño ensayo (de ahí que lo haya etiquetado como Zoom), la autora explora, en primer lugar, las fuentes de esa idea tan extendida, ya casi tópica, de que el auge actual de la extrema derecha se debe al apoyo de los adolescentes y hombres jóvenes. Asismismo, la idea, no menos extendida, de que esa querencia por las ideas ultras se debe a una reacción ante los "excesos" del feminismo -idea que se extendió hasta convertirse en un lugar común , por lo visto a raiz de un artículo de John Burn-Murdoch publicado en el Financial Times-; Valdés dedica buena parte de las 50 páginas que, una vez eliminados índices, notas, agradecimientos y morralla editorial, componen este pequeño ensayo a desmentir ambas ideas: ni todos los chicos jóvenes son filofascistas  -descarta, además, que la Z o como se diga sea "la generación más machista de la Historia"-, ni el feminismo tiene la culpa de que algunos lo sean. La culpa, por si alguien se la pregunta, es, por supuesto del capitalismo, o, mejor dicho, de la crisis del mismo, que ha propiciado una segmentación de la sociedad en grupos identitarios para hacer más eficaz aún la explotación de los individuos. Entre estos grupos, especialmente agraviados por la pérdida -aunque sea un sentimiento basado más en su percepción que en la realidad- encontramos a los hombres jóvenes, que aspiran al ideal de ser "hombres PPP" (es decir, Proveedores, Protectores y Procreadores) como lo fueron, supuestamente, sus ancestros. Pero ahora, las malvadas feminazis, los inmigrantes y la ideología woke se lo impiden a los pobriños... Esto es lo que creen ellos, no Alicia Valdés, claro. Aunque lo que sí piensa ella, es que "los partidos políticos de izquierda también son responsables del auge de la extrema derecha"... Vaya, esto es una novedad: echar la culpa a la izquierda de lo que hace la (ultra)derecha. Nunca habia oído algo semejante... Claro, que la idea se vuelve un poco (más) bochornosa cuando pone como ejemplos declaraciones y actitudes... del PSOE. No hay más preguntas, Señoría... Ahora bien, tampoco quiero dejar la impresión de que este librito no me ha gustado, ni mucho menos. Entre los aspectos positivos que le encuentro están: * La honestidad intelectual de no quedarse sólo con las ideas más extendidas (y por tanto más cómodas, incluso entre el pensamiento menos mainstream), tratando de encontrar la raíz o la verdadera naturaleza del asunto.  * La exposición bien razonada de los argumentos de su autora (se esté o no de acuerdo con ellos), muchas veces apoyada en referencias bibliográficas de , en principio, sufidiente solvencia). * La aportación de soluciones a este problema (para mí lo es). Por ejemplo: "la generación de espacios donde (los jóvenes) se sientan cómodos para construir una masculinidad alternativa y deseable"; "cargarse la racionalidad capitalista" como sistema necropolítico. Y, sobre todo, la vuelta a lo comunitario. Como aspectos que me han gustado menos, señalaría: * La falta de un análisis más completo, sobre todo histórico, o al menos a mí me hubiera gustado algo más de complejidad. Entiendo que en un espacio tan breve es complicado llevarlo a cabo, pero quizás se podrían haber resumido algunas ideas en las que la autora insiste una y otra vez, como la exculpación del feminismo como causa del auge de las ideas extremistas de dere has. * Un cierto adanismo, en el sentido que se diría que la generación joven actual son víctimas de una crisis del sistema capitalista, de valores, inmobiliaria etc. única o, en cualquier caso, más grave que  las que afectaron a generaciones anteriores, quienes, obviamente, somos los culpables de lo sucedido.  * El uso, tal vez algo excesivo, de un léxico y expresiones propias del periodismo, sociología, activismo, etc. de la izquierda española actual (para entendernos: el lenguaje post 15-M con el que estará familiarizado todo lector o lectora de eldiario.es, ctxt.es o elsaltodiario.com); es decir, mucha "interseccionalidad", "Sistema Mundo", "modelos de masculinidad", "identidad disidente", "espacios LGTBIQA+", "performativo", "machosfera" o "manocultura", "justicia interespecies", etc."; más el recurso frecuente, que yo creo que responde a una moda más general, a usar el adjetivo "ontológico" lo mismo para un roto que para un descosido. Entiéndaseme: no es que me moleste la utilización de esa jerga "rabiosamente actual", pero, en mi opinión, el efecto conseguido es, paradójicamente, que todo suene ya un poco viejuno (o lo sonará en breve), como cuando leemos un ensayo de hace cincuenta años que utilizaba toda la panoplia del léxico derivado del marxismo (lo que sí que me ha rayado un poco, lo reconozco, es el reiterado empleo del término "afectos" para referirse a "sentimientos"... Por ejemplo, en esta, por lo demás acertada frase que define el marco en el que se mueven las ideas de extrema derecha: "(...) un mundo dominado por el odio, el individualismo y las pautas de consumo o por visiones politicas que se aprovechan de afectos como el miedo, el resentimiento y la ira". En suma y para ir acabando, que se hace tarde: Auge, etc. es un pequeño ensayo que plantea tanto una problemática como un diagnosis de la misma, e incluso propone unas soluciones a la emergencia entre la juventud de las ideas extremistas de derechas, neofascistas, franquistas o trumpistas, como queráis definirlas (ya sé que a alguno de nuestros lectores le parecerán razonables, mesuradas y llenas de "sentido común"). En fin, ya veremos, cuando haya elecciones en España y otros países del entorno, si el león es tan fiero como lo pintan. O la hiena, más bien, que al león se le supone un aura de nobleza...
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 28/09/2026
Hoy en ULAD: Javier Moreno: La belleza del accidente
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Javier Moreno: La belleza del accidente
Idioma original: castellano Año de publicación: 2026 Valoración: Interesante (pero con muchos reparos) Si viene a nuestra memoria aquello de 'los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa', recordaremos que don Antonio Machado, en aquel Juan de Mairena que tuve la temeridad de criticar negativamente, recomendaba la sencillez para conseguir un lenguaje realmente poético. Seguramente Javier Moreno conoce este episodio, y aunque no parece probable que su intención fuese conseguir precisamente un lenguaje poético, sí lo es que pretende demostrar su erudición, no sé si para impresionar a sus lectores o a su editor, quizá a ambos. El caso es que el autor, conscientemente o no, hace todo lo posible para eludir la máxima de Machado, y su forma de expresarse resulta así, en demasiadas ocasiones, pomposa, pedante y casi siempre anhelante del sinónimo más oscuro para obligar al lector a agarrar el diccionario en busca de definiciones. El Quevedo de La culta latiniparla tendría también mucho que decir en este asunto. He de reconocer que he visto casos peores, algunos de los cuales hemos reseñado aquí no hace demasiado tiempo. Cultismos innecesarios, latinajos y rebuscados recursos a la etimología griega, y múltiples citas que se manejan como argumentos de autoridad, son elementos omnipresentes en muchas páginas, que solo contribuyen a emborronar las tesis que se exponen. Si hablamos de citas, Moreno haría bien en seguir el ejemplo de ese peculiar filósofo serbio cuyos fragmentos se multiplican sin freno (a veces hasta dos o tres páginas completas) durante buena parte del libro hasta desaparecer de forma completa y abrupta: los textos de Radonic muestran el camino adecuado para expresar las ideas con claridad y sin ornamentos.  Habiendo dejado constancia de lo que me parece un lastre fundamental, también debo decir con sinceridad que el libro contiene reflexiones interesantes. Moreno ejerce un tanto de polímata, tocando casi todos los vértices del conocimiento (filosofía, psicología, matemáticas, arte, tecnología, física, mitología…), y de toda esa proliferación, seguramente excesiva, se pueden extraer algunas ideas de cierta importancia. La más significativa, y que como tal luce en el sugerente título, es la puesta en valor del azar, lo contingente que necesariamente acompaña al ser humano y que, queramos o no, define muchas veces nuestras vidas. El mundo actual, que quiere ser gobernado por la tecnología, intenta eliminar lo erróneo y lo fortuito, y esa obsesión por el control se lleva también por delante espacios de creatividad y los necesarios márgenes para que la duda y la incertidumbre actúen como palanca de nuevas ideas, en definitiva el progreso. Este planteamiento se desborda, y a veces se difumina, en múltiples perspectivas, que con frecuencia tienen que ver, entre otras cosas, con la fe ciega en el progreso tecnológico (otra vez la IA, ya lo siento), e incluso con una reacción que desde ciertos sectores se dirige a la recuperación de las esencias, una especie de nuevo romanticismo que, en lo político, se traduciría en el crecimiento de los integrismos y el retorno a las tradiciones (ultraderecha). Cuestiones de fondo bien trabadas y que escapan de los análisis simplistas que ofrecen buen número de ensayos que encontramos aquí y allá. Se agradece en definitiva un nivel intelectual apreciable y la capacidad para elaborar y manejar conceptos abstractos sin despegarse del mundo real, lo que hace que el libro presente un interés apreciable. Lástima entonces que el autor no haya sido capaz de evitar los reiterados raptos de erudición y tentaciones de creatividad que habrían tenido mejor acomodo en textos de otra índole: hacen oscuro lo que de interesante tiene el libro y hasta puede provocar la huida del lector. En mi caso faltó poco para conseguirlo. 
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 27/09/2026
Hoy en ULAD: Kevin Powers: Los pájaros amarillos
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Kevin Powers: Los pájaros amarillos
Idioma original: inglés Título original: The Yellow Birds Año de publicación: 2012 Traducción: Jesús Gómez Valoración: recomendable Quizás estemos llegando a cierto momento en que el género bélico resurja de alguna manera, aunque sea para mostrar cierta permeabilidad en sociedades, en momentos en que las actitudes que implican cierta violencia han dejado de ser patentemente reprobables y empezamos a otorgarles cierta justificación, algo que quizás no sea un abierto beneplácito, ya se verá, pero que ya no es un rechazo abierto. No puedo evitar referirme al obvio auge de las escuelas de boxeo, a la omnipresencia de la UFC, a una serie de detalles que nos revelan cierta inflexión en una tendencia de décadas. Lo cierto es que la sangre en un ring es algo a lo que empezamos a acostumbrarnos, de nuevo. ¿Es que esto debería asustarnos? Bueno, es una reflexión necesaria, pero lo que está claro es que, por una serie de factores, la plasmación gráfica de la violencia o su descripción, como la que contienen las páginas de Los pájaros amarillos, ya no escandaliza, ya ni siquiera parece que pueda parecernos ofensiva, por cuanto ese es un entorno que empieza a ser habitual. Ésta es una novela bélica, la historia del soldado Bartle, veintiún años y en acción en Irak en 2004, precipitadamente alistado y enviado a misiones acompañado de Murph, este de dieciocho, que queda a su cargo de cierto simbólico modo, pues ambos proceden de Virginia. La novela se situa en tres escenarios en que los capítulos van saltando: los poblados que se convierten en zonas de combate, Virginia, una vez Bartle regresa tras el incidente que marca la narración, y la fugaz presencia de una zona de tránsito en Alemania que sirve de escala para su regreso.  Se me hace difícil considerar esta novela como un abierto alegato antibelicista, no lo es al uso de alguna otra novela aunque tampoco es exactamente una novela de acción. El componente psicológico es importante, por cuanto Bartle (que parece un alter ego de su autor, que también combatió) carga con la narración y su tono es más apático y resignado que inflamado y emocional. Quizás un adecuado reflejo de lo que representa afrontar esas situaciones a esa edad. Cierto es que el conflicto ha sido abordado ya desde ciertas perspectivas más o menos críticas - la excelente serie Generation Kill - o incluso con tonos más periodísticos como en cierta brillante novela de Álvaro Colomer, pero sorprende el tono casi monocorde de la narración de Bartle, supongo tomado de forma consciente, y que no deberíamos interpretar como una banalización, más bien como una abnegada asunción de que ciertas decisiones no tienen camino de vuelta.
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 26/09/2026
Hoy en ULAD: Charles Ferdinand Ramuz: El reinado del mal
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Charles Ferdinand Ramuz: El reinado del mal
Idioma original: FrancésTítulo original: Le Règne de l'esprit malinAño de publicación: 1917Traducción: José Luis PiqueroValoración: Entre recomendable (si no esperas una historia de terror al uso) y está bien Un hombre que dice llamarse Branchu se presenta en un pueblo de montaña suizo. Su talante tranquilo, educado, generoso y trabajador le gana la simpatía de los habitantes del lugar, quienes le permiten instalarse allí como zapatero. Cuando desgracias de todo tipo empiezan a acaecer sobre la comunidad, sólo hay una persona que las achaca al recién llegado. Esta es la sugerente premisa de El reinado del mal, una novela de apenas ciento noventa páginas de Charles Ferdinand Ramuz que guarda bastantes similitudes con la otra del autor que he leído, titulada El Gran Miedo en la montaña. Y es que ambas se sitúan en escenarios parecidos, muestran el deterioro de una comunidad otrora feliz y próspera y hacen gala de escenas que enrarecen lo cotidiano. Esta capacidad de enrarecer lo cotidiano, de abordarlo desde el prisma oblicuo de lo extraño, es de hecho uno de los aspectos que más admiro de la pluma de Ramuz. Y aunque dicha capacidad no prevalece tanto en El reinado del mal como en El Gran Miedo en la montaña, también está presente. La segunda parte del tercer capítulo de la novela, por ejemplo, presenta dos escenas magníficas en las que el extrañamiento se apodera del tono, la atmósfera, el paisaje y los personajes. Asimismo, valoro la autenticidad con que Ramuz describe en El reinado del mal las dinámicas de los habitantes del pueblo (el hermetismo de su gente ante desconocidos, el orgullo por el entorno natural, la vida sencilla de los campesinos...). Por otro lado, debo destacar la prosa de El reinado del mal. Es una de esas prosas que, además de rebosar calidad, hechizan al lector gracias a la elección de un narrador de implicación  imprecisa con los hechos, a las decenas de reflexiones que va soltando y a los venazos poéticos que la salpican. Por poner alguna pega a El reinado del mal, diré que, si bien su inicio me pareció extremadamente prometedor, su nudo y desenlace no me impresionaron tanto (quizá porque abandonan esa ambigüedad que Ramuz ha demostrado saber ejecutar tan bien, y que yo tanto admiro, y se decantan por una moralina más obvia). A esto hay que añadir un par de imperfecciones menores de la novela: que se olvida de parte de su elenco (el cura desaparece abruptamente, por ejemplo) y que el mensaje último se siente algo injusto y arbitrario (desconozco si esto viene impuesto por su trasfondo religioso). Por cierto, otra interpretación que se puede hacer de El reinado del mal, aparte de la más obvia de carácter cristiano, es la de una advertencia profética al auge del fascismo en la segunda década del siglo XX, y en cómo una personalidad imponente (en este caso, ni siquiera vinculada al hiperliderazgo carismático) puede corromper a prácticamente una sociedad entera. Sea como fuere, El reinado del mal es una novela que, gracias a su premisa y prosa, absorbe completamente al lector. Si bien no logra alcanzar las cotas de extrañeza de El Gran Miedo en la montaña (por desgracia, ese no fue su propósito en ningún momento), ostenta otros de los méritos habituales de Ramuz, como la prosa expresiva y la autenticidad a la hora de plasmar las dinámicas de pueblo. Por cierto, la traducción de Hermida Editores al español de El reinado del mal, que debemos a José Luis Piquero, es muy correcta (cosa que no puede decirse de la de El Gran Miedo en la montaña de Montesinos). De ella me ha sorprendido algún que otro laísmo y que sea compañera de trinchera de los que mantenemos la tilde a la palabra sólo. Ah, El reinado del mal fue adaptada al cine por Max Haufler en 1938. También de Charles Ferdinand Ramuz en ULAD: Aquí
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 25/09/2026
Hoy en ULAD: Isaac Rosa: Feliz final
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Isaac Rosa: Feliz final
 Idioma original: español Año de publicación: 2018 Valoración: muy recomendable Todo en esta novela de Isaac Rosa está al revés. Desde el título que introduce un giro al que no estamos acostumbrados, hasta la propia ordenación de la novela que comienza por un epílogo y finaliza con un prólogo. Desde luego, no es una decisión improvisada, puesto que  el escritor sevillano decide romper el orden cronológico y nos presenta a una pareja en el momento de demolición absoluta de su relación sentimental y avanza hacia atrás finalizando con un prólogo en que nos descubre cómo se conocieron y enamoraron. Comienza la novela con una primera frase que constituye una declaración de intenciones de la pareja protagonista: "Nosotros íbamos a envejecer juntos". Con esta frase inicial en pasado, ya sabemos que ese objetivo común no se va a cumplir. Lo que sigue es una radiografía desoladora de los entresijos de una relación que se ha derrumbado  por la situación de incertidumbre personal y laboral con la que tienen que lidiar nuestros protagonistas y a la que no son capaces de sobrevivir. Nuestros protagonistas son dos urbanitas (periodista y profesora de mediana edad), cuya relación se ha desmoronado. Isaac Rosa va dando alternativamente la voz a uno y otro y nos van descubriendo los motivos que les llevaron a romper ese proyecto común.  Los primeros capítulos son durísimos. Desde el rencor y el resentimiento que conlleva el final de una convivencia, ambos protagonistas van disparando dardos que apuntan a la línea de flotación de su relación y reconocen que, muy probablemente, todo se empezó a romper por la dificultad de lidiar con el día a día, por una obsesión por la gestión: "En casa debíamos gestionar horarios, tareas domésticas, menús diarios, ingresos y gastos. ¿ Por qué no escribes un libro de autoayuda? Aprende a gestionar tu vida en diez pasos. Gestiona tus sentimientos para alcanzar tus objetivos. Estoy harta de gestionar. Llevamos años gestionando y mira donde hemos acabado". Hacia la mitad del libro, descubrimos que las dudas, las inseguridades y  las pequeñas traiciones alentadas por la aparición de terceras personas fueron minando la vida en común de nuestros protagonistas. En este punto, Rosa realiza un análisis demoledor de los mil y un vericuetos por los que se desliza la convivencia diaria de una pareja y comprendemos la cantidad ingente de elementos externos que van minando la relación amorosa: la rutina diaria, la precariedad laboral, la responsabilidad de los hijos les lleva a "un desarmarse lánguido, hecho de silencios, aburrimiento existencial y miradas graves. Años de discutir nos habían provisto de un arsenal de agravios, frases hechas, réplicas redondas, maniobras retóricas, emboscadas, zancadillas burdas, estocadas de admirable fineza, vías de escape y sofisterías varias". La última parte recoge la fase de enamoramiento de Ángela y Antonio, nuestros protagonistas, pero sabiendo como sabemos cúal va a ser el desenlace de la historia la sensación de tristeza es absoluta: "Queríamos saberlo todo, queríamos contarlo todo...Esa pulsión comunicadora de los enamorados que no pueden dejar de hablar, que necesitan enlazarse para contarse con más fuerza. Repasábamos nuestras vidas previas, todo ese tiempo anterior en el que estábamos en el mundo sin sabernos y ya todo nos empujaba a encontrarnos".  Hemos llegado al prólogo, que en el caso de esta novela es su final. Llegamos exhaustos, con una tensión emocional altísima, sobrecogidos por la ruina de una relación amorosa que sus protagonistas creyeron eterna y que nos desarma porque entendemos las causas de ese fracaso. Con un lenguaje minucioso y pausado, Isaac Rosa realiza un análisis de una gran complejidad psicológica, disecciona con gran habilidad las emociones humanas y realiza un retrato generacional que enmarca dentro de una crisis más amplia, que es la de la demolición de las convenciones sobre las relaciones amorosas. Es un libro muy recomendable, pero es una lectura que nos lleva al límite. Otros libros de Isaac Rosa en Ulad: Las buenas noches, La mano invisible.
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 24/09/2026
Hoy en ULAD: 2x1: Paul McCartney: la biografía y George Harrison. Beatle a su pesar, de Philip Norman
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2x1: Paul McCartney: la biografía y George Harrison. Beatle a su pesar, de Philip Norman
Idioma original: inglés Título original: Paul McCartney: The Biography Año de publicación: 2017 Traducción: Eduardo Hojman Valoración: está bien (para interesados) En realidad no reseñaría mucho más de Los Beatles, habida cuenta que todo lo que se ha dicho y escrito es de sobra conocido por el mundo o, al menos, por los interesados. Me parece, por ejemplo, que el libro de Geoff Emerick es uno de los mejores ejemplos de lo que debe ser una autobiografía y a la vez un análisis racional y/o emocional de lo que te apasiona. Mi análisis va más encaminado por el lado del autor de las dos obras reseñadas. Al detectar cierto patrón curioso, me pareció que debía advertir de cierto carácter tendiente a la autojustificación, de corrección política (no por el contenido, ojo, sino por su relación con los integrantes de esta banda) y a la idolatría por la idolatría. Arranca contando una anécdota del autor con Los Beatles, cuando ya la fama los apabullaba, pero la seguridad no era tan urgente como para no dejar pasar a un periodista random sin preguntarle por sus credenciales y termina con otra anécdota con Paul McCartney durante uno de sus recitales, en donde le cuenta que estuvo investigando su vida durante años (lo cual, a mi parecer, es algo alarmante que te lo suelten así de una, por más que te hayas escrito vía mail). Entre medio, relata toda la historia del cantante, desde su infancia hasta su último matrimonio (quizás el único punto positivo de este libro es que cubre períodos que muchos otros ni se ocupan de tratar, como considerando que la carrera de McCartney acabó con Los Beatles).  Ahora bien, más allá de esta sinopsis, que es lo mínimo que debe tener cualquier biografía, el problema no radica tanto en lo que cuenta, sino en cómo. Por ejemplo, y aunque no soy partidario de ocultar las polémicas de los artistas (pero tampoco de hacer cizaña por ello), ¿era necesario ocupar capítulos y capítulos acerca del divorcio con Heather Mills? Si bien me reveló algo que desconocía, ya que la investigación es exhaustiva (cubre hasta los juicios), hubiese preferido que me relatara, de esa manera, los discos que grababa, algún comentario para cada canción, algún detalle musical que pusiera de manifiesto el genio, y no frases sucintas sobre discos enteros, como si no valieran la pena. McCartney tiene mucho relleno, pero si estás haciendo una biografía, qué menos que respetar cada época.  Pero en general el libro se centra excesivamente en cosas que no son tan interesantes. Sí, en 1980 habrá sido un escándalo que lo arrestaran en Japón por posesión de marihuana, pero no sé si funciona dedicarle tanto espacio y tratarlo como algo traumático cuando ni el propio McCartney lo ve así. A veces da la sensación de que Norman está desesperado por desentrañar la figura del cantante. En algún momento dice que, aun uno de los máximos exponentes de la figura pública, en realidad no se sabe mucho de él. Mi punto es, entonces, que una biografía debería exponer más los hechos, quizás aderezados con reflexiones pertinentes, pero no dejar que el personalismo del autor manche cada página, porque lo único que sugiere es que, en realidad, no termina de entender la figura con la que trata y que solo escribe el libro para los trapos sucios y provocar conatos de escándalos. Quizás lo más emotivo del libro, cuando Norman se olvida de él mismo y se limita a contar lo que pasó, es la muerte de Linda McCartney por un cáncer, recalcando sus buenas obras y lo mucho que contribuyó al vegetarianismo y otras vertientes, amén de demostrar que era un pilar fundamental en la vida de su esposo.Idioma original: inglésTítulo original: George Harrison. The Reluctant BeatleAño de publicación: 2023Traducción: Cillero & de MottaValoración: injusto Veamos. Si en una biografía de Paul McCartney te disculpas con el propio músico por ciertos comentarios despectivos que hiciste en una biografía general de Los Beatles (y lo tenés que hacer muy mal para que un músico te recuerde por lo que escribiste, pero si escribís que Lennon era 3/4 de la banda, qué querés que te diga...), y luego en esa biografía criticás de manera solapada a uno de sus compañeros de banda, para luego, en la biografía del mismo, disculparte con la esposa e hijo del fallecido por unas opiniones de muy mal gusto en la necrológica que le hiciste, ¿qué tengo que pensar yo de tu valor como periodista, de tu capacidad para tener la lengua floja? Y esto no es un ataque por atacar, más allá de que la figura de Harrison me interese más que la de McCartney, es que son conexiones textuales que uno puede hacer en base a las palabras de Philip Norman. Para mí es venderme un caballo con dientes podridos. Y este pensamiento se cumple apenas uno ve la extensión de ambas biografías: menos de la mitad para esta. No es que la extensión represente algo necesariamente, pero luego de leerla uno se da cuenta de que a Norman no le interesaba tanto Harrison, y punto. Uno puede decir que debe reducir información a riesgo de repetirse en el período beatlesco, pero viendo que la de McCartney es larguísima, tengo que suponer que la de Lennon, la primera que hizo, debe de ser igual o más larga (revisé este dato luego de escribir esto, y en Anagrama son 840 páginas).  Realiza el mismo recorrido que la de McCartney: infancia, Beatles, separación, carrera solista, infidelidades, divorcios y enamoramiento de Olivia Arias, su interés cinematográfico (lo mejor del libro, en donde revela un Harrison no tan conocido, y mucho más dotado de sentido de humor que lo que se suele mostrar), el ataque en su propia casa por parte de un desquiciado y su muerte por un cáncer. Pero, si en la de McCartney Norman al menos se esforzaba por dedicar páginas y páginas sobre algún hecho que le interesara, acá todo se escribe de manera más escueta. Lo único que le merece la pena, como música, es All Thing Must Pass, y el resto de los discos se comentan muy por arriba; ni hablar de profundizar en las canciones ni en el mensaje de Harrison, por más contradictorio que haya sido su actitud en vida. Mejor insistir en la sexualidad galopante de Harrison, que no dejaba pasar ni una ocasión de ponerla a prueba, o en el fanatismo con su mansión pero a la vez el desinterés por todo lo terrenal. A uno le puede divertir o le puede causar indignación el morbo de enterarse de la vida privada, o quizás puede reubicar a sus figuras en el panteón de acuerdo a lo que se va enterando, pero tanto foco en el cotilleo, o mejor dicho, de analizar los hechos bajo una perspectiva más de prensa rosa que de periodismo serio, termina por hastiar. Hasta el ataque sufrido y su posterior muerte están tratados, no digo con ligereza, pero sí con desgana.  Norman dice que la familia no le otorgó tantos permisos, documentos y entrevistas con el entorno de George Harrison como la de McCartney, pero eso ya no es culpa del lector, que tiene que tragarse una biografía muy resumida y que no termina por exponer nada transformador acerca del personaje, sino del propio Norman, que tira la piedra y esconde la mano. En definitiva, ambos libros se pueden resumir en: "lo que dice Pepito de Juan habla más de Pepito que de Juan".
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 23/09/2026
Hoy en ULAD: Clarice Lispector: Aprendizaje o El libro de los placeres
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Clarice Lispector: Aprendizaje o El libro de los placeres
Idioma original: portugués Título original: Uma aprendizagem ou O livro dos prazeres Traducción: Josep Domènech Ponsatí en catalán para Club Editor, Cristina Sáenz de Tejada y Juan García Gayo encastellano para Siruela Año de publicación: 1969 Valoración: muy recomendable Es recomendable, y casi prescriptivo, volver de vez en cuando a Clarice Lispector. Porque conviene salir de la narrativa estructurada y atreverse a profundizar de nuevo en esos autores que te acercan al remolino reflexivo que te arrastra hacia la introspección, hacia el análisis de uno mismo, a la exploración de la condición humana y hacerlo sin temor a ser devorado por cierto aire de fatalismo que, por fortuna, la autora hábilmente combate y contrasta con un estilo muy elaborado, preciso y, hasta cierto punto, seductor. En este relato, que por extensión podríamos ubicar dentro del género de la nouvelle, la autora brasileña nos lleva a esos paisajes ya conocidos de la introspección, de una mirada hacia el mundo interior y exterior que ejerce con cierto temor y recelo, con desconfianza, por miedo a lo que pueda encontrar en ese viaje pues, tal y como admite, «al fin y al cabo, vivir sólo era acercarse un poco más a la muerte». Argumentalmente, la autora nos sitúa de manera clara y céntrica en Lóri, la protagonista principal del relato, una joven introspectiva, que teme el silencio porque la cuestiona mientras la observa, porque «el silencio te juzga, como he esperado en vano ser juzgada por Dios. Surgen las justificaciones, trágicas justificaciones forjadas, humildes excusas hasta la indignidad (…) solo estamos hechos para el silencio pequeño, no para el silencio astral». Pero, en ese estado de incomodidad vital, conoce a Ulises, profesor de filosofía, alguien mayor que ella, con más experiencia en los asuntos del amor y de la vida. Este motivo hace que dude de la relación y de sí misma, por su inexperiencia, por una desigual situación vital que la hace vivir en una marcada dicotomía, ya que teme que la relación avance a la vez que la inquieta también su fin pues, «Ulises, entrando cada vez más plenamente en su vida, hacía que se sintiera protegida por él y tuviera miedo a perder esta protección». De esta manera, ella solo tiene ojos para Ulises, la única persona que, mirándola a ella «sabía ver la belleza disimulada y tan recóndita que un ser normal y corriente no era capaz de ver», alguien que «apareció casualmente en su vida. Él, que se había interesado por Lóri, solo por deseo, ahora parecía ver hasta qué punto era inalcanzable. Y aún más: ni tan solo inalcanzable para él, sino para ella misma y para el mundo. Ella vivía con una opresión en el pecho: la vida» y justamente esa opresión la convierte en alguien inabordable, inaccesible para Ulises, pero también para ella misma, quizá por miedo a encontrar lo que alberga en su interior, quizá por miedo a creer que no es merecedora del amor, quizá porque la habitan demonios internos que no hay silencio que la calmen ni compañero que los apacigüe; quizá, en el fondo, no hay amante que merezca. Y Ulises lo sabe, hasta el punto de confesarle que «esperaré, aunque sean años que tú también tengas cuerpo y alma para amar. Todavía somos jóvenes, podemos perder un poco de tiempo sin perder la vida entera» porque es plenamente consciente de que ella, antes que nada «necesitaba conocerse a sí misma, antes necesitaba conocer el mundo». Por todo ello, esas dudas la ponen en un brete porque ¿qué le ocurriría si finalmente se viera capaz, si fuera apta para la felicidad, si se la mereciera y fuera capaz de sujetarla y mantenerla y, a la vez, disfrutarla? ¿Sería capaz de asumirlo? Y, si lo hiciera, ¿lo haría de forma nítida, sin recelos ni temores o la albergaría de nueva esa sensación de vacío, de una expectativa perpetua de temporalidad, de desconfianza por no ser digna de tal regalo? ¿Podría así redimirse de su falta de capacidad para el amor hacia los otros, pero también hacia sí misma? En este breve texto, la autora se desenvuelve perfectamente en aquello que domina: la narración basada en la duda vital y las relaciones amorosas, la desconfianza hacia el mundo que nos rodea pero también hacia uno mismo, la incomodidad ante la perpetua disyuntiva que nos expone continuamente a elegir un camino, día a día, a tomar decisiones para las que nunca nos sentimos preparados; Lispector, de manera precisa y con una prosa brillante, canaliza todos estos temores en Lóri, una mujer que aguanta la espera para que nunca finalice, para que nunca tenga que comprobar si esta ha valido la pena y así puede mantenerlo todo en vilo: a Ulises, a su vida, al desenlace de una pasión que no llega nunca a explotar. Porque ella «siempre se frena un poco, como si frenara las riendas de un caballo que podría galopar y llevársela Dios sabe dónde». Es este temor constante y esa desconfianza hacia uno mismo donde Lispector sabe desplegar su calidad narrativa, su prosa ácida pero envuelta de belleza, su estilo incomparable. Tal y como afirma la autora, «hemos construido catedrales y nos hemos quedado fuera, porque tenemos miedo de que las catedrales que hemos construido sean trampas. No nos hemos entregado nosotros mismos, porque esto sería el principio de una vida larga, y nos da miedo (…) no hemos utilizado la palabra amor, para no tener que reconocer su contextura, de odio, de amor, de celos y de tantos otros contradictorios». Con ello, Lispector nos lleva a ese estado en el que la vida nos somete a un análisis sobre qué somos, qué nos falta y, especialmente, qué estamos preparados para asumir y en qué cuantía, sin temor a que desborde y nos arrastre como un alud de intensas emociones porque «es verdad que la tragedia de vivir existe, y que la sentimos. Pero eso no impide que tengamos una profunda aproximación a la alegría con esta misma vida». Así que debemos aceptar el reto, atrevernos a encontrar esa felicidad y derrotar con ella la tragedia que nos acecha en cada decisión tomada. También de Clarice Lispector en ULAD: Felicidad clandestina, La pasión según G. H., Un soplo de vida, La hora de la estrella, Cerca del corazón salvaje, Agua viva
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 22/09/2026
Hoy en ULAD: Frederick Douglass: Vida de Frederick Douglass, un esclavo americano
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Frederick Douglass: Vida de Frederick Douglass, un esclavo americano
Idioma original: inglés Título original: Narrative of the life of Frederick Douglass an American slave, written by himself Traducción: F. G. Iglesias Año de publicación: 1845 Valoración: Imprescindible Estados Unidos celebra este año su 250 aniversario como país, casi el mismo tiempo que la esclavitud fue sistema oficial en parte de su territorio. Comenzó a principios del s. XVII en las colonias del sur y se expandió durante el siglo siguiente, superó la declaración de independencia, y no fue abolida hasta el fin de la Guerra de Secesión, en 1865.  En este contexto, que un esclavo fugado fuera capaz de escribir, y se atreviera a publicar, sus experiencias y opiniones en 1845, es en sí misma una hazaña enorme. Si además la narración en cuestión resulta ser de gran lucidez, y su estilo claro y elegante, la obra se convierte inmediatamente en lectura obligatoria. Y esto es lo que consigue Frederick Douglass con esta su autobiografía (que sería la primera que escribiera: luego publicaría dos más).  Douglass aprendió a leer gracias a uno de sus amos, que primero le enseñó las nociones básicas… y luego le prohibió seguir aprendiendo, porque quien aprende a leer “no sirve para ser esclavo”. Esta afirmación fue la chispa que encendió en Douglass el ansia por dejar de ser analfabeto. Puso todo su empeño y energía en conseguirlo, con el riesgo que eso suponía.  Porque los esclavos corrían un gran riesgo si intentaban hacer muchas de las cosas que las personas libres dan por obvias: aprender a leer, sí, pero también verse con su pareja, equivocarse al hacer algo nuevo, o incluso ponerse enfermos. Por cualquiera de estos motivos (y a veces sin motivo alguno) eran castigados duramente. Y esto encima de una rutina de trabajos agotadores, alojamiento inhumano, comida mala y escasa, ropa insuficiente… y mucha soledad.  Frederick Douglass describe esta existencia durísima con los detalles justos, sin recrearse en lo escabroso ni caer en el dramatismo. En el libro abundan las anécdotas de gran crueldad, pero el tono nunca es vengativo, sino testimonial: las cosas eran así.  Además de darnos a conocer de primera mano la vida de los esclavos, Douglass nos ofrece reflexiones de gran profundidad y analiza las contradicciones de la sociedad en la que vive. Estos pasajes me parecieron muy interesantes, sobre todo cuando explica el efecto de la esclavitud en las personas, tanto esclavos como esclavistas, y cuando cuestiona la religiosidad de estos últimos.  Este libro es, sin duda, imprescindible. No solo porque esté muy bien escrito, sino sobre todo porque es un testimonio directo de un sistema que trajo terribles sufrimientos a cientos de miles de personas.  Un único “pero”: al final del libro Douglass menciona de pasada a su prometida y su boda, lo cual me dejó algo perpleja por lo repentino y breve. Después estuve leyendo que esta mujer fue fundamental no solo en su fuga sino también en su posterior carrera como orador y político. Me dio un poco de pena, tanto de la mujer como de Douglass. Con todo, un libro que hay que leer. 
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 21/09/2026
Hoy en ULAD: Daša Drndić: EEG
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Daša Drndić: EEG
Idioma original: CroataTítulo original: EEGAño de publicación: 2016Traducción: Juan Cristóbal DíazValoración: Muy recomendable (con matices) Aclaremos la valoración. Personalmente, creo que EGG es un texto magnífico, pero soy plenamente consciente que un lector menos flipado con exyugoslavos raros (Cortázar diría, de forma desafortunada, un lector-hembra) calificará esa valoración como exagerada. Porque este es un texto exigente y extraño, tan alejado de la novela "decimonónica" como cercano a corrientes, técnicas y autores ligados a la modernidad formal y estilística (si la buena de Drndić leyera esta frase, lo mismo volvía a morirse del susto). O en palabras del propio Andreas Ban, quien tiene mucho de la propia Drndic, este no es libro para quienes buscan una forma "sólida" de formas "regulares" y contornos "armoniosos", conformada por una cascada de palabras "hilvanadas", cuyos personajes de dibujan "matizados", (...), todo ello además en un estilo "pulido",... O dicho en palabras de este reseñista, EEG es una ¿novela? documental y fragmentaria (¿acaso existe la totalidad?), el larguísimo y solo aparentemente deslavazado monólogo interior de Andreas Ban, "cioraniano" suicida fallido, psicólogo jubilado y extranjero en su propia tierra. En ese monólogo que nos trae a la cabeza a Bernhard, y también al Thomas F. de Askildsen, Ban tratará de ordenar las migajas de la Historia y nos llevará a diferentes épocas y lugares, a historias reales y ficticias que se entretejen y se extienden como redes capilares (porque la Historia nos asalta a cada paso) y que son protagonizadas, mayoritariamente, por los olvidados por la Historia. Todo ello, ya digo, utilizando elementos de la modernidad: inserción de multitud de citas y referencias (editores del mundo, leed a Drndić para posibles futuras publicaciones), de fotografías, de listas de represaliados (y esto es de justicia. ¿Por qué, en muchas ocasiones, conocemos el nombre de los asesinos y no el de los asesinados), de reproducciones de interrogatorios, etc. Lo anterior liga a Drndić con Modiano o con Bolaño, pero especialmente con Sebald, por la relación de esas herramientas con la construcción de la memoria y la identidad individual y colectiva. Eso sí, lo que en Sebald es niebla y melancolía (o cierta forma de melancolía) en Drndić es oscuridad, rabia y mala hostia. En cuanto a posibles "defectos" del texto, alguien podría decir que no es necesaria tanta lista, tanto dato. Es posible, pero me parece una forma legítima y acertada de mostrar el horror. La frialdad de una lista o de unos datos puede resultar tanto o más escalofriante que una explicación detallada de los horrores del campo de concentración.  También alguien podría decir que algunas de las historias o personajes que encontramos en EEG aportan bien poco a la ¿novela?. Pero ya decía por ahí que esta es una novela fragmentaria en la que las asociaciones, a veces, son tenues. Y es muy probable que estas se nos puedan, en ocasiones, escapar. Resumiendo: EEG me parece un libro impactante por su forma de mostrar el horror del siglo XX, un texto que lleva en su interior una fría y extraña poética y que supone un llamado a no olvidar. Aunque eso de recordar para no cometer los mismos errores suene a deseo imposible. Ya nos hemos empeñado en demostrarlo. También de Daša Drndić  en ULAD: Leica Format
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 20/09/2026
Hoy en ULAD: Warren Ellis & Raúlo Cáceres: El Capitán Swing y los piratas eléctricos de la Isla Cenicienta
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Warren Ellis & Raúlo Cáceres: El Capitán Swing y los piratas eléctricos de la Isla Cenicienta
Idioma original: inglés Título original: Captain Swing and the Electrical Pirates of Cindery Island Año de publicación: 2010 Traducción: Rosa Martí Valoración: está bien Fiel a mi querencia por los títulos largos e incluso enrevesados, vamos hoy con un cómic que podría dar nombre a un grupo de rock progresivo/psicodélico, ya sea andaluz o australiano... Tiene un cierto regusto bibliófilo, además, porque a más de uno o una de nuestros lectores/as le sonará, sin duda, lo de Capitán Swing, que da nombre a una estupenda editorial española, que por lo general publica ensayos políticos y sociológicos. Pero es que, precisamente, esta editorial toma su nombre del personaje que firmaba las reivindicaciones de la revuelta campesina que tuvo lugar en el sur de Inglaterra en la década de 1830... y que es también uno de los protagonistas de este libro. Con una diferencia: la revuelta real tuvo una carácter que podríamos considerar "ludita", es decir, se debió al perjuicio que la introducción de maquinaria agrícola prodijo entre los asalariados del campo; sin embargo, el Capitán Swing del cómic es, ante todo, un "filósofo natural" e inventor, que considera que la tecnología puesta al servicio del pueblo llano liberará a éste de su servidumbre con respecto a las clases dominantes. Pero empecemos por el principio: en el Londres de 1830, se han producido algunos horrendos asesinatos de 'bobbies', los policías del cuerpo públicorecién creado y competidor, por tanto  de los llamados Corredores de la calle Bow, al servicio de los magistrados del juzgado. Una noche el agente Charlie Gravel descubre a un peculiar, por no decir estrambótico, y sospechoso personaje, que bien pordría ser el famoso Jack el Saltarín. El tipo, a pesar de la intervención de Brock, uno de esos Corredores, consigue huir en un barco volador y ahí comienza la aventura del bobby, que en una noche posterior consigue subir a dicho barco y entrar en contacto con los "piratas eléctricos", comoo el malhumorado Hobbes o la hermosa y temible Polly... No voy a contar más, claro, que el cómic, pese a estar dividido en cuatro libro -supongo que fue publicado originalmente por entregas- tampoco es demasiado extenso y si me paso de frenada, no es que haga spoilers, es que os acabo hablando del ISBN y el código de barras de la contratapa... Esta limitada extensión (quizás debida a razones comerciales, más que narrativas, no sé) constituye, en mi opinión, uno de los dos problemas principales de este cómic (en este caso, me resisto un poco a llamarlo "novela gráfica"); yo creo que le hubiera venido bien un poco ma´s de aire para dejar respirar la historia, que resulta un tanto constreñida y poder desarrollar mejor algunos aspectos de la misma, como la relación entre Polly y el policía o las características de la comunidad utópico-industrial-piratesca creada en la llamada Isla Cenicienta (que está en Essex, no en el Caribe o el Índico. Otro problema que le veo a la historieta, esta vez de orden gráfico es que, como buena parte de la acción, por no decir casi todo, se desarrolla de noche, la oscuridad inherente y el barroquismo de la composición hacen que, en ocasiones, resulte difícil distinguir lo que ocurre en las viñetas. Por lo de más, junto a este regusto barroco, el estilo del dibujo del cordobés Raúlo Cáceres (de la Córdoba de España, especifico, no de Argentina), muy trabajado, se encuentra a medio camino entre el del ya desaparecido Richard Corben el del undertgroun setentero y las calcografías del siglo XIX _de las que, por otro lado, hay una buena muestra ilustrando las reflexiones del Capitán Swing-; lástima, ya digo, que el grafismo se vea un tanto deslucido a veces por el color o la falta del mismo. Entre las virtudes más destacables del libro están, sin duda,  su capacidad para combinar de forma imaginativa y convincente varios elementos más o menos misteriosos de la época -incluyo la electricidad, ya que por entonces Faraday esba llevando a cabo sus experimentos sobre electromagnetismo- para configurar una interesante ucronía. En el apartado gráfico o artístico la historia está ilustrada con una estética steampunk (aunque sería más propio hablar de electropunk, en realidad), que suele atribuirse más a la época victoriana que a esta otra, previa.Es una peno, ya digo, que la oscuridad reinante en la mayoría de las viñetas impida disfrutar mejor de ella.
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 19/09/2026
Hoy en ULAD: Pierre Boncenne: El paraguas de Simon Leys
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Pierre Boncenne: El paraguas de Simon Leys
Idioma original: francés Título original: Le parapluie de Simon Leys Traducción: José Ramón Monreal Año de publicación: 2015 Valoración: Está bien Hablamos en ocasiones de la fluidez de los géneros literarios, que a fin de cuentas no son más que convenciones para clasificar de alguna manera los textos, que siempre es conveniente organizar las cosas aunque solo sea para colocarlas en una biblioteca pública (y aun en ese caso no siempre están donde deben). En el caso del libro de Pierre Boncenne he terminado por etiquetarlo como ensayo biográfico, aunque en esa parcela se podría colocar solamente una parte del texto, quizá la central, pero escapa de ella en distintas direcciones de manera que cada uno puede elegir la que más le convenga. Los textos promocionales ponen el acento en lo histórico-político, que es lo más vistoso, y reconozco que fue lo que me atrajo del libro. Pero vayamos por partes. Parece ser que el autor tenía una estrecha relación con el sinólogo belga Simon Leys quien, instalado en Hong Kong, escribió en los años 70 del pasado siglo varios libros criticando el régimen chino de Mao, en particular la Revolución Cultural. En una época en la que buena parte de la izquierda europea, aun con un conocimiento muy relativo del tema, quedó fascinada con la experiencia china, los libros de Leys cayeron realmente mal en este ámbito, singularmente entre la intelectualidad francesa. Como las discusiones políticas eran florecientes y apasionadas, y Leys era polemista pata negra, se multiplicaron los encontronazos en prensa, conferencias y declaraciones.  Relata todo esto Boncenne desde una perspectiva que resulta algo extraña: no aporta ningún dato sobre el fondo (insisto, el régimen de Mao), sino que describe con minuciosidad los enfrentamientos, siempre defendiendo la postura de Leys y ridiculizando la de sus oponentes. El libro tiene así el aspecto de un panegírico bastante encendido, pero más incluso hace pensar en esas gentes de partido que sin detenerse siquiera en los argumentos con que defender una posición, se limitan a ensalzar las opiniones de su líder y, con mayor entusiasmo aún, a defenestrar las de sus adversarios. No me gusta desde luego el planteamiento, empobrecedor además de reiterativo, aunque tengo que reconocer que la exposición es muy correcta desde el punto de vista formal, incluyendo un tono moderadamente sarcástico que conecta muy bien con la acidez que por lo visto exhibía el propio Simon Leys, a la vista de las numerosas citas, en mi opinión excesivas, que lucen en el libro.  De manera que, por lo que a este texto se refiere, no tenemos acceso a datos concretos sobre el asunto troncal de la polémica sino solo a un cruce de opiniones que parece bastante estéril, en el que el autor toma partido, y de qué manera, sin que acertemos a conocer del todo basado en qué, al margen de la amistad o la admiración. Todas estas polémicas serían mucho más interesantes si en vez de centrarse en la destreza con que cada uno apuñala al contrario, se nos mostrasen informaciones fidedignas en base a las que pudiéramos juzgar. No es desde luego la intención de Boncenne, de manera que nos deja un poco en los márgenes del asunto que habíamos venido a conocer, aunque reconociendo que el libro resulta correcto. Pero solo eso, correcto.
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Marc Peig @marcpeig.bsky.social · 12/09/2026
En páginas finales de «Wellness», de Nathan Hill. Publicado por AdN con traducción al castellano de Francisco González López. #habráreseña en @unlibroaldia.bsky.social
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 18/09/2026
Hoy en ULAD: Eduardo Jordá: Número cero
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Eduardo Jordá: Número cero
Idioma original: español Año de publicación: 2026 Valoración: muy recomendable Cuando Jordá noveló la vida de Anna Ajmátova, ya me pareció una injusticia que la modesta editorial en que publicó la obra no dispusiera de la capacidad de repercusión o promoción que el libro merecía.  Pero Libros del Asteroide (supongo que por el empujón que le han faciltado ciertos éxitos) ya es otra cosa, y sus inconfundibles lomos y portadas empiezan a poblar librerías y bibliotecas, ya hace unos lustros, y con sus lógicos (y algunos ya comentados) altibajos, empieza a erigirse en una poderosa alternativa a los grandes grupos fagocitadores de aventuras editoras.  O sea, supongo que Número cero no parte con esa desventaja, o parte con esa cierta ventaja. Añadamos que, por supuesto, Bob Dylan es una figura notoriamente más conocida que la poetisa rusa. Que el tiempo y el hábitat en que desarrolla su carrera ha sido más proclive a divulgación y transparencia. Aunque debo reconocer formar parte del colectivo que arqueó la ceja cuando recibió el Nobel de Literatura, está claro que su trayectoria musical, su influencia, su empecinamiento por continuar grabando y tocando música lo sitúa en un universo aparte. Historia viva, se dice. Como tal, y como se reconoce en las páginas de este libro, son centenares los libros que se han escrito sobre él.  Aun así, Jordá logra entregarnos un texto único, que funciona en varios planos. Primero, el meramente biográfico, en el que Jordá renuncia a la típica semblanza informativa, cosa que se agradece, no es cuestión de acaparar páginas para lo que es casi del dominio público. Pero es que incluso esa elección, la de un puñado de aspectos de su existencia, algunas anécdotas en detrimento de otras más conocidas, tiene algo de literario, mucho de creativo. Jordá interviene de forma decisiva ahí, deja su huella como autor. Luego tenemos pasajes que se escoran hacia la crónica, en los que el autor comparte experiencias personales de vivencias relacionadas con sus indagaciones sobre el personaje, o no, porque ya en ese punto aventuramos que nos encontramos ante algo que, pese a la aparente humildad de su formato y extensión, registra una ambición subyacente, la de ese Jordá que se bifurca en narrador, cronista, poeta, admirador, incluso crítico musical (o literario, visto lo del Nobel). Y ese plano asoma con poder en capítulos brillantes que trascienden hablar del músico, su existencia y su obra. Jordá se desata e impregna de personalidad esas elecciones de este u otro texto del músico,  de esta u otra circunstancia de su existencia, de esta u otra faceta de la personalidad de Dylan.  Hay donde elegir, pero esta es una "biografía" creativa, subliminal, contemporánea, valiosa, marcadamente lúcida y que pone de manifiesto, de forma simultánea, no solamente la importancia de Dylan como referente sonoro, intelectual y cultural, sino la de Jordá para sintetizar una existencia tan notable y prolongada a base de magistrales pinceladas. Obra (o traducciones) de Eduardo Jordá en ULAD aquí
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 17/09/2026
Hoy en ULAD: Alexander Pechmann: La biblioteca de los siete mares
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Alexander Pechmann: La biblioteca de los siete mares
 Título original: Die bibliothek der sieben meere Idioma original: alemán Traducción: Alejandro Pantoja Lindemann Año de publicación: 2026 Valoración: Está bien Alexander Pechmann comienza este entretenido ensayo sobre la literatura relacionada con el mar contándonos como surgió la fascinación, tanto en él como en su familia, por los temas relacionados con la literatura marítima. Al parecer dentro de la extensa biblioteca familiar, tiene un lugar de honor un amarillento volumen  titulado "Tom Cringle´s Log" de Michael Scott que perteneció a su tatarabuelo, marino que llegó al título de contralmirante, que al parecer llevaba el libro en sus innumerables viajes marítimos. Así pues, esa querencia familiar acaba llevando a Pechman a realizar un erudito ensayo en el que nos invita a realizar un recorrido por los siete mares de la literatura, llamando nuestra atención sobre innumerables autores y obras que tienen el mar como protagonista. Advierte a pesar de todo de que esta biblioteca es "una institución efímera que no aspira a la totalidad ni a la validez eterna. El foco de atención se centra en autores y obras en lengua inglesa del siglo XIX y principios del XX, ya que fueron y siguen siendo definitorios del estilo para todo el género". A la hora de abordar el ensayo, el autor alemán confiesa que podía haber optado por un recorrido cronológico o dividiendo los capítulos por la nacionalidad de sus autores, pero "la única organización que me parece lógica y que ofrece una buena visión global de la literatura de los mares es la de círculos temáticos. Los círculos pretenden evocar esas ondas que crean los guijarros cuando se lanzan al agua; se extienden en todas direcciones, a veces se superponen y acaban desapareciendo como todo nombra, historia o categoría".  De esta manera nos encontramos con una división en siete capítulos que hace referencia a los siete mares del título del libro: el mar de los mitos, el mar de lo desconocido, el mar de las aventuras, el mar del trabajo, el mar de la calamidad, el mar del miedo y el mar de la pasión. Esa división temática sirve a Pechman para hablarnos de travesías míticas, piratas, motines, tesoros, contrabandistas, monstruos marinos, fantasmas o historias de amor que tienen el mar como fondo. En cada uno de esos capítulos Pechmann nos va relacionando escritores y títulos de literatura marítima relacionado con cada uno de los temas que aborda. Son innumerables, y lógicamente figuran todos aquellos que podamos imaginar si recordamos nuestras lecturas ambientadas en el mar: Homero, Melville, Conrad, Stevenson, Hemingway, Defoe, Verne, pero también menciona muchos otros menos conocidos, y tanto de unos como otros realiza un exhaustivo análisis de sus obras más emblemáticas relacionadas con los océanos. A menudo, conecta unos libros o autores con otros y nos descubre como algunos están relacionados o emparentados entre sí. Pechmann realiza un análisis pormenorizado y exhaustivo, nos habla de autores y obras con conocimiento y erudición, pero utiliza un lenguaje conciso y directo, a menudo salpicado de anécdotas personales y familiares y la lectura es amena y enriquecedora. Es cierto que en algunos casos, especialmente cuando se refiere a textos o autores poco conocidos, se puede llegar a producir cierta desconexión con el lector que se puede sentir sobrepasado con tanta información. Nos corresponde a nosotros decidir si nos dejamos llevar por las historias que nos cuenta y nos sumergimos en estas historias marítimas o preferimos quedarnos en la orilla.
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 16/09/2026
Hoy en ULAD: Olaf Stapledon: La última y la primera humanidad
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Olaf Stapledon: La última y la primera humanidad
Idioma original: inglésTítulo original: Last and First MenAño de publicación: 1930Traducción: Jordi ArbonésValoración: bastante recomendable (pero no para todos los gustos) Ya en Hacedor de estrellas había utilizado la etiqueta "no para todos los gustos", lo cual muestra un adelanto de cómo sería leer esta novela, similar en tema, ambición y tono a aquella tan filosófica, excepcional en su estética del asombro y la inocencia y, para qué negarlo, árida hasta la extenuación. Otra etiqueta podría ser "en pequeñas dosis", pero como la he leído de corrido y manejado sus conceptos de una forma más asequible (en escalas es mucho más humilde, ¡solo la humanidad!), creo que vale la pena hacer el intento. Es esta un recorrido entero sobre la especie humana. Nosotros aparecíamos brevemente en Hacedor de estrellas, apenas nombrando nuestra extinción en Neptuno. Acá se traza (de forma quizás muy morosa al principio y luego acelerando vertiginosamente milenios) la historia completa, desde nuestros inicios como Primera Humanidad (en la cual todavía nos encontramos) hasta la Decimoctava Humanidad (unos mil quinientos millones de años después y ya en Neptuno). Stapledon utiliza el recurso de mensaje del futuro enviado al pasado, elemento que se explicará casi al final de la novela (bastante abstracta y original la utilización, pero cargada de una imaginería difícil de asimilar), como una forma de "poseer" al autor y conminarlo a escribir lo que le relatará. No quiero repetirme en el argumento: básicamente trata de nuestro proceder como especie a lo largo de dos mil millones de años. La Primera Humanidad, por ejemplo, y luego de guerrear repetidamente entre Europa, EE.UU y China, se reúne bajo un Estado Mundial que fracasa estrepitosamente por la obsesión hacia el principio del Motor (en el sentido de movimiento, no de motor de auto), representado en el despilfarro de energías naturales y agotando los recursos del planeta (¡plena actualidad!) y de la cual unos habitantes de la Patagonia serán el reducto último y las raíces de las que surgirá la Segunda Humanidad, que no es mejor que la Primera. Y así más o menos en cada transición hacia otra Humanidad. Stapledon menciona las características físicas y culturales de cada una, la evolución de ambas a lo largo de millares de años, los auges y decadencias de las mismas (y, algo que me sorprendió para bien, la marcada importancia de las relaciones sexuales en cada una de ellas. Para ser de 1930 es de todo menos pacato). Algunas Humanidades, como la Tercera y la Quinta son el summum de nuestra especie, dedicadas a la religión del amor y al abandono del egoísmo natural en pos de una comunidad mundial, pero con la individualidad por bandera. Otras son un desastre, como la Cuarta, unos cerebros artificiales incapaces de entender el disfrute de sus creadores, la Tercera, y por ende resentidos hasta el hartazgo, y un par más en donde directamente somos pájaros, ratas o babuinos más preocupados por nuestros instintos primales que en el conocimiento y la intuición para mejorar. Es, entonces, una novela circular. El narrador, con una mezcla de sorpresa, desgana y lleno de compasión hacia el resto de las Humanidades, deshoja cada una con precisión de científico e incluso reconociendo lo desesperanzador de su relato, ya que pareciera que nuestro destino natural es fracasar y arruinar sociedad tras sociedad. En algún punto menciona que el sufrimiento, puesto en una balanza, es mucho mayor que nuestras alegrías. Pero Stapledon, marcado con una fuerte impronta humanista (pleno período de entreguerras, por un lado, y no tan desconocedor de lo que se venía) y a pesar de que en la novela nos extingamos, considera que ha sido un placer formar parte del género humano.  Por ello, y por más que la novela arranque lentísimo con la Primera y termine siendo una abstracción muy potente con la Decimoctava, en la que cuesta entender la sociedad del momento (aunque sea un efecto buscado por el narrador), y lo adictivo esté en ese medio (más o menos lo que pasaba con Hacedor de estrellas: lo interesante está en la expansión de la Humanidad, y lo árido al principio, cuando todavía nos vemos limitado por una historia muy reconocible, y al final, en el que nos cuesta situarnos) comprendido por la Tercera y la Décima Humanidad, cuna de lo mejor y lo peor de nuestras acciones, nos vemos involucrados , esperanzados y desesperanzados por nuestra historia, nuestra causa, nuestras cuestiones existencialistas: ¿por qué hacemos lo que hacemos?, ¿por qué estamos acá?, ¿es el universo algo con sentido o puro y fortuito azar? Uno termina siendo partícipe de lo que ocurre en la novela, termina creyendo que, desde su individualidad y en una trama de dos mil millones de años, importa lo que hagamos, por más que el narrador desempolve la trama histórica en suspiros como "y luego de millares de años consiguieron lo que buscaban", dejando de lado las iguales vidas en cantidad que se habrán vivido en ese período y la cantidad de miserias efectuadas, pero, y eso es lo más importante, también alegría y gozo por existir. Entonces, y para ir cerrando la reseña, nada mejor que citar a Stapledon, con su visión excesivamente romántica e ilusa para unos, necesaria y veraz para otros: "Está muy bien haber sido hombre". Más de Olaf Stapledon: Hacedor de estrellas
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 15/09/2026
Hoy en ULAD: Nathan Hill: Wellness
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Nathan Hill: Wellness
Idioma original: inglés Título original: Welness Traducción: Francisco González López en castellano para AdN Editorial Año de publicación: 2023 Valoración: entre recomendable y muy recomenable Bienvenidos a la crisis de la mediana edad, bienvenidos al largo e incómodo valle de la famosa “U” vital. Porque Nathan Hill explora esa época de la vida en la que uno puede replantearse su existencia y, tras ello, quizás comprobar que no siempre encaja con lo que uno pronosticaba de joven. Y lo hace tirando de sátira y cierta comicidad agridulce, porque la sonrisa inicial que arranca en las primeras páginas se va congelando cuando el escaparate que muestra el autor se convierte en un espejo, y quizás los protagonistas no son tan estereotipados como parece ni tampoco es tan extravagante lo que les sucede.  El libro empieza con un inicio algo idílico, romántico, pues nos describe el estado en el que los dos protagonistas se conocieron. Un flechazo prolongado, aunque oculto y desconocido entre ambos, pues él «vive solo en el cuarto piso de un viejo edificio de ladrillos sin vistas al cielo. Cuando mira por la ventana, lo único que ve es la ventana de ella, casi puede tocarla con la mano. Ella vive sola en el cuarto piso del edificio de enfrente. No se conocen. Nunca han hablado. Es invierno en Chicago». Contemplándola desde su ventana, encuentra que ella es guapa, con una forma de andar que lo fascina y le asombra verla leer a todas horas; «ella es exactamente el tipo de persona —culta, cosmopolita— que él vino a encontrar en esta ciudad aterradoramente grande. El error obvio en su plan, se da cuenta ahora, es que una mujer tan culta y cosmopolita jamás se interesaría por un tipo tan inculto, tan provinciano, tan simplón y tosco como él». Pero, sin saberlo, va totalmente desencaminado, pues ella también se ha fijado en él, en su tranquilidad y su quietud y lo «encuentra guapo en la medida en que parece no ser consciente de que podría serlo» a pesar de ser «bajo, anémico, flacucho como un adicto» y con la pinta de «hacer años que no pisa una barbería»; de todos modos, justamente esa despreocupación que transmite es lo que la tiene ensimismada, la aparente seguridad en sí mismo, a diferencia de ella porque él «es exactamente el tipo de persona —desafiante, apasionada— que ella vino a buscar a esta ciudad tan remota. El error obvio de su plan, ahora se da cuenta, es que un hombre tan desafiante y apasionado jamás se interesaría por una chica tan convencional, tan conformista, tan aburrida y burguesa como ella». Así, «ambos tienen la mirada clavada en el oscuro apartamento de enfrente, al otro lado del callejón, y aunque no lo saben, se están observando mutuamente». Ese es el inicio de la historia, pero, como todos los inicios que aparentan ser tan idílicos, también tienen sus sombras, aunque la luz que irradia los comienzos impide verlas. Una vez elaborado el retrato de ambos protagonistas y perfectamente perimetrado el contexto que el autor ha sabido nutriendo con intervalos de sus respectivos pasados, Nathan Hill despliega su abanico de críticas a la sociedad a través de la pareja protagonista. Así, utilizando la figura de Jack, empieza a lanzar órdagos contra una de las modas actuales: la obsesión por la estética deportiva y la obcecación por mostrar un cuerpo perfecto a la vez que alude a los miles de webs y redes sociales donde los consejos que dan se contradicen unos a otros por la ausencia de expertos (entrenadores personales y dietistas) que opinan sobre el tema. Y, navegando entre las redes, cae finalmente en El Sistema, una aplicación web de mejora de estado físico perfeccionada hasta el punto de que te avisa si la postura que tienes es correcta; también mide el oxígeno en sangre, el pH del sudor, la calidad del sueño, etc. (seguro que todo esto os suena) así como también el estado de ánimo. Obviamente, después de recopilar todos estos datos y con la utilización de la IA, El Sistema marca una serie de pautas sobre rutinas físicas, pero también vitales, así como una serie de metas y puntos obtenidos mediante la “puntuación del amor” donde se evalúa el estado con la pareja porque, evidentemente, también es conocido que «las personas con matrimonios felices tenían mayor esperanza de vida, una menor tendencia a sufrir depresiones, enfermedades cardiacas», etc. Y claro, toda esta perfección a la que deberíamos aspirar puede suponer no únicamente un reto, sino también un cuestionamiento sobre la propia vida. Por otra parte, el trabajo de Elizabeth también la condiciona en su percepción de la realidad, pues encuentra trabajo en “Wellness”, una empresa que se dedica a «comprobar las afirmaciones de productos engañosos relacionados con la salud y ver si obtenían mejores resultados que un placebo» por lo que el hecho de vivir a camino entre realidades e ilusiones, entre ciencia y creencia, le supone un cambio de la perspectiva desde la que observa su vida y la de sus allegados y cómo puede influir en ellas. Con un estilo frontal, directo y sin excesivos adornos, pero con calidad ajustada el ritmo de lectura alto, promovido por un interés creciente sobre la historia que va planteando el libro, Nathan Hill utiliza la sátira para describir las múltiples ideologías actuales (y sobrerrepresentadas) en torno a la educación respetuosa, el culto al cuerpo, la obsesión dietética, terapias alternativas, pseudomedicina, las redes sociales y sus algoritmos que juegan con la adicción de los usuarios ansiosos de tener seguidores y la necesidad de recibir atención, así como la polarización a la somete a la sociedad; a su vez, el autor enjuicia las teorías conspirativas que circulan por las redes o expone las miserias de los gurús de rutinas saludables y sus ideas vendedoras de humo así como también critica los artistas en la sociedad moderna, pues «primero era la Iglesia la que les decía a los artistas lo que tenían que hacer, luego los ricos. Y hoy en día, al parecer, ese trabajo lo hacen los algoritmos». Estilísticamente, son fácilmente constatables las grandes dotes del autor para sostener la tensión narrativa, mientras a la vez hace un detallado retrato de los personajes para que el lector sepa en cada momento como piensan y cómo sienten. El ritmo es alto, el autor sabe trazar un arco argumental que intercala episodios del pasado para conocer de dónde provienen los dos personajes principales, de dónde vienen sus inquietudes y sus carencias, así como los patrones familiares que los han llevado a ser quienes son. Orígenes divergentes que coinciden en un punto en el que se torna interesante pero que a su vez los arrastran a una inercia que les aparta por haber sido educados de diferente manera. Y, en este aspecto, lo crucial no es como se ha llegado a ese punto sino cómo salir de él y sí es mejor hacerlo juntos o separados. Por ello, la novela que ha escrito Hill es un retrato de la sociedad actual, una sociedad que lucha por encontrarse a uno mismo entre estereotipos, expectativas (propias y ajenas), entornos que presionan, retan y confunden. La prosa es ágil, el ritmo es rápido, la novela se lee con gran velocidad y posee la virtud de sostener el tempo de la narración sin necesidad de incluir elementos altamente disruptivos o puntos de enganche. En esta novela el texto avanza sin socavones ni marcada aceleración y sus setecientas páginas se leen como quien atiende a escuchar la voz de nuestro tiempo a nivel sentimental y emocional, si bien hay que reconocer (no todo puede ser perfecto) que aunque el libro se lee de manera muy rápida y mantiene el interés prácticamente en  su totalidad hay (para mi gusto) un abuso de saltos temporales, no siempre situados en el punto correcto así como un exceso de detalle en los episodios del pasado que, si bien dan contexto y explican el porqué de sus personalidades, pueden provocar que abundancia y fragmentación lastren en cierto punto el relato. Por todo lo expuesto, más que el retrato de un matrimonio en dificultades, la novela trata sobre la crisis, destrucción y reconstrucción de los individuos como personas embutidas en una sociedad que vez más exigente, cada vez más controladora, cada vez más obstinadamente influyente e interesada por un capitalismo que todo lo barre y todo lo absorbe. Así pues, el retrato del matrimonio que Nathan Hill realiza no es entre dos personas, sino entre cada una de ellas y el mundo que la rodea, incluyendo el formado por su pasado porque confronta los sueños que teníamos de jóvenes, aquellas promesas internas que anhelamos aspirar a conseguir, pero que la experiencia, la madurez o simplemente “la vida” te llevan a encarrilar tu existencia hacia aquello que nunca habrías dicho, convirtiendo así la vida en un diálogo interno con uno mismo y su yo adolescente, y es que, en el fondo, «la gente también era así, con todo tipo de contradicciones en su interior esperando a salir a la superficie». Porque claro, uno cree que la vida se adapta a él hasta que la realidad lo atropella, y ve que aquellos ideales de joven, aquellas ansias y propósitos de rebeldía, de autenticidad y de honestidad con uno mismo quedan diluidos en mares de cotidianidad y de responsabilidades. Y uno debe saber capear con ellos, manteniendo la cabeza por encima de la superficie, aunque por debajo el cuerpo entero patalee en rebeldía, exija su espacio, luche por sobresalir e imponerse. Porque a veces ocurre que los problemas no se arreglan, sino que acabas acostumbrándote a ellos y los incorporas como un aspecto más que se debería arreglar, pero ya si acaso en otro momento. Nathan Hill, gracias a su habilidad en detallar con exactitud y amplitud unos personajes con los que cualquiera de nosotros podemos sentirnos identificados (en menor o mayor medida) con algunos de los rasgos de su personalidad, relata una ácida crítica a una sociedad que, a veces huyendo de un pasado, a veces intentando alcanzar un futuro, se olvida de que hay algo más importante que hay que tener en cuenta: el presente. Y ni la cura de las cicatrices del pasado ni la esperanza de un futuro mejor cambiarán el día a día de nuestras vidas, tan solo la justificarán o la adormecerán, pero olvidarán lo más importante: que cada segundo, cada día, seguiremos encontrándonos en el presente y que debemos vivirlo. Y es mejor que este sea placentero porque, en caso contrario, puede que nos parezca eterno, pero no será para bien. También de Nathan Hill en ULAD: El Nix
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 14/09/2026
Hoy en ULAD: Gonzalo Núñez: Los retratos desparejados
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Gonzalo Núñez: Los retratos desparejados
Idioma original: Español Año de publicación: 2025 Valoración: Recomendable Así, cuando alguien ve un cuadro o lee un libro es el tiempo el verdadero tema, pero este es tan astuto que hace creer al lector o al espectador que solo es una historia de amor o de guerra o el retrato de un hombre que ya pasó por este mundo. Pues sí, queridos, creo que esta frase extraída de la página 72 de la novela podría ser una buena aproximación a esta porque, aunque Los retratos desparejados parece una texto sobre relaciones de pareja en pleno siglo XXI, lo que Gonzalo Núñez nos ofrece en su segunda novela es una historia / tratado sobre el amor y el desamor (eso es innegable), sobre el peso del pasado y de la culpa, sobre lo que fue y no se vio o sobre lo que se vio y no fue, sobre palabras no dichas, sobre palabras supuestas, sobre el tiempo, el puto paso del tiempo. Todo lo anterior con el arte como telón de fondo. Son los retratos desparejados (dípticos de parejas o matrimonios pintados por autores flamencos allá por el siglo XV y que por diversas causas y azares fueron separados) que dan título al libro la imagen perfecta de la separación y de la ruptura, así como el punto en el que confluirán pasado y presente del narrador y protagonista. Esta presencia del arte permite al autor introducir digresiones sobre el mundillo. El problema está en que, si bien resultan interesantes y darían para un ensayo de lo más entretenido, personalmente me sacan un poco de la trama principal, esa centrada en la psicología del amor, en cómo vemos o creemos que nos vemos (y ven). Y mira que me jode porque la indagación sobre el amor y el desamor y sus alrededores tiene ritmo, es profunda, casi obsesiva y retrata a la perfección estos tiempos líquidos que nos ha tocado vivir y la parte más "ensayística" le da un puntito intelectual que a gafapastas y curiosos (ejem, aquí hay uno) disfrutamos. En cualquier caso, Los retratos desparejados no deja de ser una buena novela en la que hay un fuerte componente generacional (recomendada especialmente para nacidos en los 70 - 80) y en la que las influencias van de Javier Marías a Milan Kundera, pasando por un Houellebecq relajadito. La influencia de Marías se aprecia ya desde la primera frase, muy al estilo de Mañana en la batalla piensa en mi o Corazón tan blanco, pero también en el manejo del lenguaje y los saltos temporales; la de Kundera en las reflexiones sobre el propio "hecho amoroso", un poco en la onda de La insoportable levedad del ser  (a veces me parece ver por las páginas de Gonzalo Núñez a Teresa y Tomas); la de Houellebecq relajadito en ese retrato de nuestro tiempo, aunque sea menos oscuro y pesimista que el del francés. ¡Palabras mayores, eh! En fin, como decían en Con faldas y a lo loco... Nadie es perfecto. Esta novela tampoco. Eso sí, es de lo más recomendable.
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 13/09/2026
Hoy en ULAD: Reseña interruptus: El viento sopla donde quiere de Susanna Tamaro
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Reseña interruptus: El viento sopla donde quiere de Susanna Tamaro
Idioma original: Italiano  Título original: Il vento soffia dove vuole Traductor: Julia Osuna Aguilar Año de publicación: 2023 Valoración: NA Así como de repente nos dan ganas de echarnos una llorada con una telenovela o un K-drama, de repente me da por leer novelitas melodramáticas. Una manera fácil de identificarlas es buscar en la portada adolescentes sufrientes o, como es el caso de este libro, a alguien en posición fetal. Para comprobar que lo que iba a leer correspondía al género culebrón, leí la sinopsis. En efecto, era precisamente lo que buscaba. Una madre que ha recibido la sentencia de un cáncer terminal escribe tres cartas, a manera de despedida/testamento ideológico, a tres personas: su hija adoptiva, su hija biológica y su marido. Nos adentramos en la lloradera. Debido a que esta es una reseña interruptus, es claro que no leí las tres cartas; de hecho, no pasé de la primera. Contexto. La hija adoptiva de la remitente de las cartas no es una hija adoptiva cualquiera. Es una niña de la India, adoptada por una mujer blanca europea durante su etapa hippie 😑. Al leer esto, quise comprobar si acaso esta historia era producto de la imaginación o de los deseos de la autora o si, ¡alas!, tenía algún componente autobiográfico. Chequen estas declaraciones extraídas de Wikipedia para que se den una idea del componente ideológico del libro: Tamaro se define a sí misma como ecologista, vegetariana y «cristiana más que católica», debido a las creencias religiosas de su familia, que incluían el interés de su padre por el taoísmo y la herencia judía de su madre. Desde 1989, vive cerca de Orvieto con la escritora Roberta Mazzoni; ha calificado esta relación de «amistad espiritual», afirmando que no es lesbiana. Bueno, ni modo, ya estaba comprometido con la lectura. Después de una serie de anécdotas sobre la adopción de la niña india y uno que otro consejo moralizante, llegué al punto de quiebre, que cierra su entrada de Wikipedia: Tamaro ha expresado su oposición al aborto. Y, en efecto, se habla del aborto en esa primera carta a su hija, de la única manera en que podría tratarlo una homosexual reprimida «cristiana más que católica». Bah, ¡qué pinche hueva! Mejor me voy a ver un K-drama.
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 12/09/2026
Hoy en ULAD: VV.AA.: Balazo fecundante
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VV.AA.: Balazo fecundante
Idioma original: EspañolAño de publicación: 2024Valoración: Recomendable (especialmente para raritos) Tras esa maravilla titulada El sheriff Goodman contra Pinhead, de Takeshi García-Ashirogi, la editorial Pathosformel sigue apostando por un western alejado de lo convencional. En esta ocasión, nos deleita con dos relatos de escritores colombianos, englobados en la colección titulada Balazo fecundante. El volumen lo inaugura "Balazo split", de Hank T. Cohen. Este relato se estructura como una clásica historia de venganza; sin embargo, el bizarro y el splatterpunk lo inundan de inicio a fin. Así, en el lejano oeste de Cohen hay, además de una violencia mayor a la habitual, magos, un pistolero que es «una dimensión heladería viviente en forma humana», heridas parlantes, etc...  De esta cochinada rara (para usar la expresión con la que Cohen define su obra) destacaría las alocadas ocurrencias que la salpican (sobre todo la extravagante anatomía de Nacho), la brutalidad de algunas de sus escenas (pienso en la del dueño del banco y su hija) y su prosa (capaz, por lo general, de ilustrar la imaginería más grotesca o delirante). Asimismo, me ha hecho gracia que, a la hora de introducir a diversos personajes pusiera un rótulo con el nombre y apodo de éstos tanto en español como en japonés (recurso narrativo, dicho sea de paso, que toma prestado del anime, el cual también parece influenciar las escenas de acción y habilidades de este particular mundo de vaqueros). Lo único que le reprocharía a "Balazo split" es su ritmo endiabladamente ágil (se beneficiaría, a mi juicio, de un par de momentos de calma, porque de otro modo el argumento se disuelve tan frustrantemente rápido como un delicioso helado artesanal) y un puñado de reiteraciones intrusivas (en la página 39, por ejemplo, se suceden «salían», «salía», «salían» y «salía» en cuatro oraciones consecutivas). El segundo relato de Balazo fecundante es "Realidad circundante", de Stephany Méndez. Más contenido y convencional que su predecesor, se decanta igualmente por territorios weird. Narra, desde el punto de vista de una niña, la confluencia de lo humano con lo animal, lo civilizado con lo salvaje y lo real con lo sobrenatural. De esta historia me gusta su enfoque poético, cómo subvierte las expectativas del lector (tras un inicio protagonizado por forajidos, las cosas salen de madre por lo menos tres veces), su orgiástico desenlace y la profundidad de la que logra dotar a sus personajes en apenas unas pinceladas. Quizá le criticaría su a todas luces excesivo hermetismo, aunque admito que a mí, personalmente, me ha parecido muy sugerente y atractivo. En fin, que Balazo fecundante tiene su qué. Desde luego, lo disfrutarán los lectores eclécticos, abiertos a las mezcolanzas de géneros y a las apuestas narrativas arriesgadas. Yo, al menos, le he perdonado sus ocasionales deslices, y he gozado lo indecible de esta experiencia, si bien debo admitir que en algunos apartados me ha dejado con ganas de más. 
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 11/09/2026
Hoy en ULAD: Quim Monzó: Catorce ciudades contando Brooklyn
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Quim Monzó: Catorce ciudades contando Brooklyn
Idioma original: catalánAño de publicación: 2004Valoración: casi imprescindible Escribo esta reseña en marzo de 2026. Me apresuro a reservar la fecha de su publicación, como efemérides (esos aviones que jalonan la portada), vigésimoquinto aniversario de una de esas fechas que estructuran el recuerdo de varias generaciones. Sin descartar que lo hagan a costa de todas las posibilidades visuales que los tiempos ofrecían, no olvidemos que la revolución iba a ser televisada, y qué mejor ejemplo de la inmediatez y la omnipresencia que esos dos colosos desmoronándose, cambiando un orden mundial que desplazó, con la caída del muro, el terror de Occidente, desde el lado de la ideología al otro lado, el de las creencias religiosas. Aunque sea una conclusión reduccionista. Curioso, por eso, que ese no fuera el primer motivo de que me decidiera a recuperar a Monzó (siempre reivindicable), sino la mención del artículo en que se aborda la cuestión de Barcelona. A diferencia de sus novelas, de leves tonos surrealistas, y de las oportunas recolecciones de sus artículos donde siempre aborda aspectos extraños y caleidoscópicos sobre el comportamiento humano, en Catorce ciudades contando Brooklyn nos encontramos con un Monzó pletórico (si un día digo en su prime autorizo expresamente a que cualquiera acuda a mi puerta y me descerraje un tiro en la nuca) en su guisa de cronista, aspecto que siempre se muestra latente en sus artículos, pero aquí estalla de manera portentosa. Este es un libro de crónicas sin ser un libro de viajes exactamente. Monzó es un observador de lo que sucede a su alrededor y un prodigioso filtrador de detalles que parecen nimios pero que se convierten en piezas de un mosaico enormemente fiel a la realidad. Su agudeza es proverbial, aunque pase por su sesgo como escritor (como escritor moderno y referencial, incluso en 1989), no hay una línea que pueda desperdiciarse, a la que pueda achacarse que el autor se pierde en ejercicios de frivolidad. Tenemos un recorrido que empieza en Praga y Bucarest recién caído el muro, dos ciudades que a duras penas se restriegan los ojos sorprendidas ante el súbito final de regimenes totalitarios y necesitan procesar el advenimiento de otros tiempos. También tenemos a Praga transformada algunos años después. Tenemos a Barcelona, con sus Ramblas lanzadas a tumba abierta a una decadencia absoluta. Roma, Copenhague, Frankfurt, visitando un aeropuerto que tenía una sex-shop.  Brillantes movimientos que nos llevan a los dos grandes hitos del libro: Monzó, antiguo residente, es enviado a Nueva York, pasados pocos días del 11-S. Su disección, comprimida en extensos artículos sobre una ciudad que aunque nunca duerme, ha sido obligada a despertar, es magnífica, clarividente, locuaz, divertida sin dejar de ser respetuosa. Una narración amena, fascinante e inteligente que merece ser releída y disfrutada, no exagero lo mínimo. Y Jerusalén, algunos años más tarde, que se convierte en una especie de complemento o track adicional, por todo lo que representa como repercusión de ese caldo de cultivo, de esa maceración de una visión cuyo alcance apenas podía vislumbrarse por aquel entonces, 2004. Escribo esta reseña en marzo de 2026. El día que la escribo, Irán e Israel siguen enzarzados intercambiando misiles que parecen tener objetivos cada vez más indiscriminados. En el mundo occidental surgen, cada vez menos tímidamente, voces que cuestionan el momento (¿por qué, más de cuarenta años de régimen de ayatolás, justo ahora?) y el propio hecho de la intervención. Veremos, y espero que quienes estábamos en ese momento estemos hoy para leerlo. Previamente reseñado de Monzó en ULAD, aquí
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 10/09/2026
Hoy en ULAD: Colaboración: La reina Margot, de Alexandre Dumas
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Colaboración: La reina Margot, de Alexandre Dumas
Idioma original: Francés Título original: La reine Margot Traducción: Elena Real y Dolores Jiménez Año de publicación: 1845 Valoración: Decepcionante  En verano es cuando más me apetece leer novelones decimonónicos – o quizás debería decir que es cuando único es realista ponerme a ello, puesto que es cuando tengo la calma y la concentración para embarcarme en la tamaña empresa que es leer un libro de tropecientas páginas escrito hace más de cien años.  Este año le ha tocado el turno a La reina Margot, de Alejandro Dumas padre (me van a perdonar, yo soy de la generación en que se traducían los nombres de los grandes de la literatura, como si fuesen miembros de casas reales – que curiosamente se siguen traduciendo – y por lo tanto leí a Julio Verne y a León Tolstoi – aunque también a Charles Dickens y a Gustave Flaubert, hum, quién sabe qué aleatorios mecanismos llevaban a traducir a algunos y dejar en su idioma a otros… ) En fin, que me enredo. ¿Será por venir de leer este libro? Porque la verdad es que es un enredo tremendo.  La reina Margot es una novela histórica, donde acontecimientos reales se mezclan con elementos ficticios.  Se centra en un episodio de la vida de la mujer que le da título, aka Margarita de Valois, hija de Catalina de Médicis y el rey francés Enrique II, destinada a convertirse en reina de un país donde el auge del Protestantismo está creando fuertes tensiones. Para paliar esas tensiones, a Margarita la casan con otro Enrique, Enrique de Borbón, rey de Navarra, criado en la fe protestante pero que acabará bautizándose católico. La boda, sin embargo, termina por ser uno de los detonantes de la matanza de San Bartolomé, en la que la población católica asesinó a miles de hugonotes, esto es, protestantes franceses. La novela cubre los días justo antes de la boda (y por ende, de la matanza) y los meses posteriores, y se ocupa fundamentalmente de los amores extramatrimoniales de la reina Margot, que se queda prendada de un hugonote, y los tejemanejes de la corte, encabezados por la madre de la reina.  La trama, a mi parecer fascinante, no está bien aprovechada. Hay buenas escenas de acción, como es frecuente en el autor, pero las personalidades y las motivaciones de sus protagonistas están muy simplificadas, con lo que acaban resultando bastante planos: Margot es guapísima y buenísima, Catalina es también guapísima pero malísima, el hugonote de la reina es nobilísimo y su amigo fidelísimo, el rey es aburridísimo, etc. etc. No hay medias tintas. De modo que la realidad del período, de gran dramatismo y complejidad, queda como un decorado de cartón, y los personajes históricos, que no son todos, pero los que son tienen mucho jugo, parecen marionetas en un teatro infantil. Difícil conectar y mantener el interés a través de las más de 700 páginas del libro.  Esperaba más del grande Dumas, autor de aventuras tan divertidas como las de los Mosqueteros, y también de material profundamente introspectivo, casi filosófico, como El Conde de Montecristo. Las comparaciones son odiosas, lo sé, pero es que La reina Margot es… un rollo.  ¿Vale la pena leer la novela? Yo diría que, si uno tiene curiosidad por la historia de Francia y disfruta con la prosa de Dumas, sí, vale la pena. Ahora, yo no lo hubiera hecho si hubiera sabido el tipo de lectura que me iba a proporcionar. Y esto lo digo yo, que me pirro por las novelas decimonónicas. ¡Sobre todo en verano!  Firmado: Yaiza P. También de Alexandre Dumas reseñado en ULAD: El conde de Montecristo
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 09/09/2026
Hoy en ULAD: Saad Z. Hossain: El gurja y el Señor de los Martes
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Saad Z. Hossain: El gurja y el Señor de los Martes
Idioma original: inglés Título original: The Gurkha and the Lord of Tuesday Año de publicación: 2019 Traducción: Rebeca Cardeñoso Valoración: está muy bien Seamos honestos: cuando pensamos en novelas utópicas o distópicas (no tengo muy claro a qué categoría corresponde esta, aunque puede que a las dos) los occidentales situamos la historia, por lo general, en algún lugar de EE.UU. o Europa o, en todo caso, en algún país asiático cuya cultura percibimos como "molona", según los parámetros actuales (y, repito, occidentales): Japón, Corea, China... Raramente se nos ocurre pensar en el mal llamado Tercer Mundo y, si hay escritores que sitúan sus historias utópicas/distópicas en alguno de estos territorios (en los que, por otra parte, vive buena parte de la Humanidad) es porque ellos también son oriundos de países emergentes (por emplear una denominación algo más contemporánea, aunque, seguramente, también inexacta). Es el caso de Saad Z. Hossein, que, aunque escribe en inglés, es bangladesí; no obstante, en este caso ha situado la trama de esta novela de curioso título no en su país, sino en otro cercano, aunque de características opuestas al suyo: el extremadamente montañoso (más no se puede ser) Nepal. Allí, encerrado en un sarcófago de piedra en una cueva del Kamchenjunga se encontraba prisionero, durante miles de años, el poderoso Melek Ahmar, uno de los Siete Reyes Djinn, el Gran Emblema del Tigris, Enlil de los sumerios, El Destructor de Montañas, El Señor de los Martes...  (entre otras muchas cosas). Liberado gracias al deshielo, al descender de la montaña se encuentra con el gurja Bhan Gurung. Juntos se dirigen hacia una de las pocas ciudades habitables que quedan en un mundo envenenado de polución; la hermosa Katmandú S.A., gobernada con sabiduría y justicia por la Inteligencia Artificial Karma... y con el objetivo, por parte de Melek Ahmar, Marte, el Rey Rojo, el Destructor de Mohenjo Daro, el Más Augusto, el Más Hermoso... de tomar el poder para reinar sobre la ciudad y de Gurung de llevar a cabo una venganza cuya causa no se nos explicita. Para ello contarán con la ayuda de otra djinn, la dealer adolescente ReGi -KPopRetroGirl-, aunque también tendrán un adversario, el "sheriff" Hamilcar Pande, encargado por Karma -o al que Karma permite, más bien- de investigar quienes son esos forasteros que han llegado a la ciudad y sobre quienes no existe registro alguno. Y no cuento más, que la novela es breve y, si sigo, os la destripo entera... Esta "uto/distopía" (permitidme el palabro, por abreviar) tiene un obvió interés en estos tiempos de burbuja auge de las IAs, al fabular sobre como sería un mundo gobernado por ellas (que, en principio, no parece que fuera a estar nada mal... Hasta que uno recuerda que hace no tantos años esos mismos que ahora están tan entusiasmados con el ChatGpt lo flipaban/-ábamos con Matrix y Terminator, que ya avisaban de sus peligros). Pero también, que o incluso ante todo, es una novela llena de humor y es también obvio lo gracioso que resulta cuando en un sistema aparentemente perfecto se introduce un elemento disruptivo... En este caso, el rey djinn Melek Ahmar, Señor de los Martes, etc. que aparece por Katmandú como un elefante en una cacharrería o Peter Sellers en El guateque (más disruptivo aún que el elefante, que también sale). En suma, que la novela, además de (quizás) profética, resulta bastante divertida. De hecho, si algo se le puede echar en cara al libro (es decir, a su autor), es que la diversión se acaba pronto. En mi opinión la trama debería haberse alargado un poco más, puesto que el tramo central, es decir, el que cuenta las trapisondas por la ciudad del peculiar trío calavera -Melek Ahmar, Señor de los Martes, blablabla... Gurung y ReGi- se resuelve enseguida, cuando daba para mucho juego. La posible crítica a la llamada Inteligencia Artificial tampoco se enseña mucho -cierto es que la novela dará de hace unos pocos años, pero cuando aún esté supuesto adelanto tecnológico no parecía que fuera a ser avasalladoramente imparable (y uso el verbo "parecer" con todas las precauciones). En cualquier caso, resulta una novelita fantástica original y que deja un buen sabor de boca tras su lectura. No sé si eso es mucho o poco, pero creo que sí suficiente.
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 08/09/2026
Hoy en ULAD: Samantha Harvey: Orbital
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Samantha Harvey: Orbital
Idioma original: inglés Título original: Orbital Año de publicación: 2025 Traducción: Albert Fuentes Valoración: recomendable Orbital es, desde luego, una novela original en su estructura. Como una especie de bitácora a doce manos, la de seis astronautas que orbitan a lo largo de un día metidos en el reducido espacio de una Estación Espacial Internacional. Dos mujeres y cuatro hombres de distintos orígenes y condiciones, todos ellos reputados profesionales que se encuentran ahí a caballo entre su vocación y la función que se les ha asignado, la mayoría de perfil cientifico. Dieciséis capítulos, cada uno correspondiente a sendos recorridos completos alrededor de la Tierra que la Estación, a 25.000 km/h, traza a lo largo de veinticuatro horas, de forma continuada a lo largo de meses y años. Cada uno de los seis, si bien el protagonismo está desigualmente repartido, metidos en sus quehaceres y en sus reflexiones sobre su presencia ahí, los hogares que han dejado atrás mientras cumplen su misión, las circunstancias de cada uno, los recuerdos que acuden a sus mentes, algunos de ellos asidos a los escasos objetos personales que les ha sido permitido llevar a bordo. Obviamente esta no es una novela de ciencia-ficción. Sus personajes son posibles y no hay un atisbo de trama que pueda sugerir conflicto, problema de convivencia, ni tan siquiera se sugiere nada que pueda parecer remotamente carnal. No existe una trama en sí salvo asistir a esa rutina, los sucesivos recorridos en que la nave atraviesa dieciséis zonas barridas por la luz solar, dieciséis zonas en sombra. A Harvey (que agradece a las agencias espaciales su transparencia informativa) se le escapa cierta trascendencia de aires new age cuando acomete la descripción de todos los itinerarios de cada una de las órbitas, y en algún párrafo la relación de países, accidentes geográficos, sitios que sobrevuelan, puede resultar algo indigesta o reiterativa. Ya sabemos que es difícil no quedarse fascinado mirando el planeta desde una ventanilla privilegiada a cuatrocientos kilómetros de altura. Ya intuímos que esos seis astronautas tienen cada uno una historia propia de brillantez y superación que los ha llevado a esa misión, elegidos (como en el clásico de Tom Wolfe) en función de su idoneidad para aquello que les ha sido encomendado. Pero demasiadas veces esa descripción de paisajes, de islas, de tifones que sobrevuelan los océanos, parece erigirse en el nudo argumental del libro. Quizás de forma premeditada, no hay por qué negarlo, las problemáticas de los habitantes de la estación, sus experiencias físicas con la gravedad, con las limitaciones del espacio reducido, con la logística propia de la situación, quedan en un segundo plano, se nos muestran como algo circunstancial y poco trascendente frente al imponente escenario, el interno y el externo, en que se desarrolla la novela.
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 08/09/2026
Hoy en ULAD: Alejandro Sawa: La mujer de todo el mundo
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Alejandro Sawa: La mujer de todo el mundo
Idioma original: castellano Año de publicación: 1885 Valoración: Recomendable  La literatura y la música tienen cosas en común, seguramente bastantes, pero quizá la más significativa puede ser que transmiten sensaciones. Esta capacidad es en mi opinión un valor, no el más importante pero sí destacado a la hora de apreciar una obra literaria, y desde este punto de vista la novela que escribió Alejandro Sawa con apenas veintitrés años muestra un potencial nada desdeñable. Aunque en principio pueda parecer otra cosa, la historia gira en torno a la condesa del Zarzal, mujer de atractivo irresistible que reúne todo el catálogo de maldades que quepa imaginar: sirviéndose sin medida de su físico y sus artimañas de seducción, la condesa enloquece, manipula, exprime y consume por completo a todos los que le rodean, siempre con objetivos egoístas y detestables y, lo que es peor, disfruta en el proceso tanto como con el resultado de sus maquinaciones. Es el perfecto demonio femenino, síntesis y paradigma de la maldad en un cuerpo inigualable. Como vemos, todo en este personaje es sumamente exagerado, sin matices ni oscilaciones, radical y extremo como solo puede serlo un relato juvenil, tan ingenuo en el planteamiento como escabroso a la hora de descender con cierto deleite a los detalles. Hay momentos en que ese Sawa de veintitrés años parece deseoso de protagonizar su propio libro, de ser él mismo uno de esos personajes que doblan la rodilla ante el poder devastador de esa mujer, como confesando su sumisión a ese mundo hiperbólico de placeres y emociones extremas, ansioso de vivir tales situaciones aun con la certeza de que con ello se buscará la ruina. Aunque a decir verdad no parece que la vida del autor fuese exactamente por ese camino de excesos, digamos como un Modigliani literario, de manera que todo parece quedar confinado en el terreno de la ficción. Pero, volviendo al principio, las sensaciones son intensas, y aunque el argumento tenga en realidad bastante de folletín, prevalece el fuego que su malvada protagonista desata en su entorno, hasta atrapar al lector como podría hacerlo un relato de terror: no nos agrada lo que vemos pero queremos seguir dentro de esa historia, de manera que el lector caería en la misma tentación que atribuíamos al autor, aunque a salvo de posibles daños. Otra cosa es que técnicamente la narración no resulte muy académica. La prosa, aunque florida y vehemente, es a veces bastante incorrecta (aun habiendo registrado cierto pulido previo según se revela en el prólogo), con algunas incongruencias en la sintaxis, frases que quedan en el aire y hasta ciertos errores léxicos. La misma estructura narrativa parece cuestionable, apuntando a direcciones que quedan abandonadas o acumulando escenas sin una conexión convincente. Todo es explosivo, casi improvisado con voluntad de incendiar o de mostrar un incendio interior, que tanto da, y en ese sentido, con todas sus imperfecciones el libro resulta convincente y transmite con eficacia lo que quiere.  A veces conviene quizá bajar un poco la guardia y no ponernos tan exquisitos. De esta forma podremos apreciar un libro como este, que a pesar de sus deficiencias rezuma frescura y honestidad, y esos son valores que tampoco conviene despreciar. P.S: Sobre Alejandro Sawa como escritor y personaje de su época tenemos información interesante en las otras reseñas sobre el autor que ponemos aquí debajo. También de Alejandro Sawa reseñado en ULAD: Criadero de curas, Noche, Declaración de un vencido
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 07/09/2026
Hoy en ULAD: Valeria Luiselli: Principio, medio, fin
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Valeria Luiselli: Principio, medio, fin
 Idioma original: español Año de publicación: 2026 Valoración: imprescindible Este libro es una maravilla. A partir de ahí, vamos a ver si consigo transmitirles el sentido de tan elevada valoración. Nos encontramos con un libro original, valiente, excelentemente narrado y exquisitamente cerrado. Y es que su autora, la escritora mexicana Valeria Luiselli, derrocha talento y nos presenta una obra enormemente ambiciosa que se sitúa a medio camino entre la novela, el ensayo y la autoficción, y tocando géneros tan diversos sale airosa de todos ellos. La obra comienza con la llegada de una madre y su hija a Sicilia. La madre está escribiendo una novela, se acaba de divorciar y está buscando reorientar su vida. La hija es una adolescente que cuestiona, porque está en edad para ello, muchas de las decisiones de su progenitora. Asistiremos a lo largo de la novela a un continuo proceso de crecimiento personal, tanto de la madre como de su hija, que iremos comprobando a través de los  diálogos que sostienen. Porque como señala la protagonista, en este momento de su vida se encuentra en el medio: " Me queda claro lo que ocurre en el medio, a la mitad de las cosas: si la vida es una especie de arco y una está parada más o menos a la mitad por ahí de los cuarenta años, parada, pues, en su ápice, lo que se observa es, de un lado, a los hijos entrando a la vida, empezando su camino, y del otro lado del arco, a los padres, en su camino hacia fuera, retirándose. La mitad, entonces, es ese lugar difícil desde el que se observa como la vida se encuentra con la muerte, cómo la llegada se anuda con la partida. La mitad es el lugar donde el principio y el final se entrelazan de manera terrible e irremediable". La idea del viaje a Sicilia no es casual. La bisabuela de la familia era siciliana y en un momento dado abandonó la isla buscando mejorar su vida. En esa huida se llevó consigo un mosaico robado de la Villa de Casale, donde trabajaba en las excavaciones,  que representa la cabeza de Proteo, un dios griego capaz de cambiar de forma y predecir el futuro, que dará pie a la autora para introducir en la trama una serie de elementos mitológicos y de cultura clásica. La madre y la hija consideran que  el mosaico debe regresar al lugar al que pertenece y viajan por la isla para devolverlo. La inquietante presencia del Etna, de las tormentas, de los vientos que dan nombre a cada uno de los cuatro capítulos en que se divide el libro y los incendios que asolan la isla acompañarán a nuestras protagonistas que van transmitiendo por internet a su abuela, que vive en México, tanto su periplo por la isla como los avances en la novela de la madre. Estos correos a la abuela sirven a la escritora mexicana para realizar un ejercicio metaliterario, en el que se nos desvelan las relaciones entre la escritura y la vida: "Una novela sobre una madre y su hija, una hija y su madre, viajando a lo largo de alguna orilla hacia otro marco temporal. Una novela a la mitad, en el medio de la novela, a medio camino de las cosas. ¿O no es una novela sino un ensayo? Tal vez la mitad no quepa en la arquitectura apretada de las novelas, en el corsé de la trama. Tal vez la mitad, la parte de en medio, sea más afín al espíritu holgado, deambulante del ensayo. Tal vez tenga que ser un ensayo hasta que pueda volver a ser una novela. Un ensayo con un principio, un medio y un fin". Luiselli va construyendo un mosaico en que, más allá del viaje de las protagonistas, se van relacionando las vidas de las cuatro generaciones representadas por la bisabuela, la abuela, la madre y la hija. La memoria y la maternidad son, sin duda, los ejes de la novela: "Pensamos que lo que les damos a nuestra hijas es algo así como una estafeta en una carrera de relevos. Les pasamos lo que tenemos para que ellas continúen su camino solas, pero con más herramientas, y tal vez gracias a eso puedan tener mejores vidas, tomar mejores decisiones". Efectivamente, la hija tomará ese relevo y se convertirá en protagonista final de la novela en un giro inesperado que demuestra el enorme talento como narradora de Luiselli. Así escribe la hija a su abuela: "Yo sé que Mamá no te ha mandado nada todavía. No te ha mandado nada porque no ha terminado, es muy lenta. Escribió la primera parte y luego la parte de en medio, pero dejó toda la parte final vacía. Y ya no va a tener tiempo para escribirla. O tal vez nunca va a poder escribir el final, tal vez le da miedo o le da flojera o simplemente no sabe cómo es el final". Aquí debería citarles el maravilloso párrafo final del libro, tal como lo escribe la hija, pero sería un spoiler inexcusable.  Al final del libro, a modo de epílogo, se incluye un anexo con 32 polaroids que recogen el itinerario de nuestras protagonistas  y un QR que contiene un archivo de sonidos recogidos en la isla. Esta es mi mejor lectura del año. Una novela escrita con elegancia y naturalidad, con unos diálogos deliciosos y sugerentes entre las protagonistas, con referencias continuas a temas literarios y filosóficos, con reflexiones precisas sobre la vida, la memoria y el paso del tiempo  y con el telón de fondo de la maravillosa Sicilia. Imprescindible. También de Valeria Luiselli en ULAD: Los ingrávidos, Los niños perdidos, Desierto sonoro
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Marc Peig @marcpeig.bsky.social · 06/09/2026
Publicada la ressenya a @unlibroaldia.bsky.social: unlibroaldia.blogspot.com/2026/09/orha...
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Orhan Pamuk: <i>La mujer del pelo rojo</i>
Idioma original:  turco Título original:   Kirmizi Saçh Kadin Traducción:  Anna Turró en catalán para Més Llibres y Pablo Moreno González en...
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 06/09/2026
Hoy en ULAD: Indio Solari: Recuerdos que mienten un poco
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Indio Solari: Recuerdos que mienten un poco
Idioma original: español Año de publicación: 2019 Valoración: imprescindible para fans Este es uno de los libros de mi vida. Lo compré apenas salió y lo he leído mil veces. Me lo sé de memoria, lo he admirado, luego peleado con algunas cosas y vuelto a admirar, y, si alguien me nombrara una pregunta a lo largo de las casi novecientas páginas, podría citar casi con exacta precisión la respuesta del Indio. Para que vean por dónde va la mano. El Indio Solari es una figura gigantesca en Argentina. Su muerte, acontecida el 5 de julio de este año, se convirtió en un shock para al menos la mitad del país, y es probable que su funeral haya sido uno de los más convocantes de la historia. Es complicado, desde el puro desapego, analizar este libro y, sobre todo, a este ser humano de características únicas y que, en la balanza del bien y el mal, ha prácticamente cambiado la vida de muchas personas. Por eso este libro es la mejor forma de descubrir su personalidad y su música, tanto con la banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota como su carrera solista. Es también un libro de cultura general, no solo la (auto)biografía de un rockero y letrista excepcional (esto último equiparable a Spinetta, Cohen y Dylan y muy pocos más), por lo que se convierte en uno de los mejores libros sobre un músico y su vida que me he encontrado, en donde el rock funge como un mapa que linkea a vastos territorios. Por lo general la biografía consiste en un paneo de sus inicios, sus influencias y de un capítulo por cada álbum grabado más algunas polémicas seleccionadas de antemano y todos contentos. Algo de eso se encuentra acá, con la diferencia de que, en realidad, son puras entrevistas (o más bien una larga charla), y, lo mejor de todo, no hay apenas intervención del entrevistador (Marcelo Figueras, un escritor de vasta trayectoria y amigo personal del entrevistado, y del cual no puede evitar robarle varias frases y hasta actitudes), ya que las respuestas del Indio (seguramente con mucha edición) son verdaderas cátedras de cómo tener un discurso y pensamiento articulado. No es filosofía hegeliana o wittgensteiniana, pero la mayoría de sus respuestas encierran un nivel de sabiduría y experiencias de la vida, de influencias variopintas totalmente asimiladas, de reflexiones sobre hechos más o menos actuales, tanto de la política argentina (de la cual se sigue aplicando como si fuera ayer) como de lo ocurrido en la historia universal, de expresiones graciosas que uno termina apropiándose, de inevitables patinadas respecto a sus contradicciones, que uno, siendo ya fan del músico, termina enamorado de la persona, más allá de lo que se le pueda creer o descreer con respecto a Los Redondos, por ejemplo. Probablemente, y con esto no espero lograr ni un ápice de objetividad, es quien más se adecúa a mi propio pensamiento artístico, por su practicidad a la hora de desenvolverse en el mundo como por el idealismo (sosteniendo esa contradicción) en el que lo sustentaba o, al menos, esperaba insuflar en la sociedad, en el oyente. Entonces, a través de un recorrido cronológico, vemos su infancia, su adolescencia, sus años de madurez en Brasil pintando y vendiendo cuadros y sintiéndose perdido en general. Luego la vuelta, la veta cinematográfica a desarrollar y cómo la necesidad de musicalizar las pelis termina derivando en el "caldo prebiótico" de lo que vendrían a ser Los Redondos, una especie de happening con monólogos, sucesos bizarros y, como un simple agregado, la música, que es la que terminará convocando a la multitud. De ahí, la historia de la banda, su separación, las conjeturas, los reproches, los silencios, las persecuciones políticas a su nombre, su carrera solista, sus recitales definitorios, el último de ellos, el de Olavarría, donde murieron dos personas (estuve ahí, y la marea de quinientas mil personas no se puede explicar en palabras) y quedó en el aire la sospecha de una opereta para ensuciarlo. El Indio no se quita responsabilidades sobre lo correcto o incorrecto de sus actos. Hasta diría que Figueras lo quiere ensalzar varias veces y él se ocupa de bajarle de un hondazo la intención. Pero tampoco niega la necesidad de seguir su camino artístico por encima de todo, lo agradecido que está con su público, lo que le debe a su esposa e hijo, el amor por la pintura y la música, entre otras cosas. Cada tema deja sentado un mapa de referencias, del que podemos extraer nombres tan disímiles como Cohen, Alfred Jarry, Mailer, Steinbeck, Billie Holiday, etcétera, a la vez que profundiza en lo que vendrá luego de su vida, en esa terra incognita que es la muerte y de la cual esperaba llegar a ella como un jugador de póker con una buena mano. Más que detallar el libro, para quienes conozcan al personaje, aunque sea por arriba, insisto en esta lectura. Si uno entiende el poder del arte, de la cultura, entiende también cómo, de muchas maneras, este cantante tocó la vida de millones y la transformó en algo mejor. 
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Un libro al día @unlibroaldia.bsky.social · 05/09/2026
Hoy en ULAD: Orhan Pamuk: La mujer del pelo rojo
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Orhan Pamuk: La mujer del pelo rojo
Idioma original: turco Título original: Kirmizi Saçh Kadin Traducción: Anna Turró en catalán para Més Llibres y Pablo Moreno González en castellano para Random House Año de publicación: 2016 Valoración: recomendable Como no podía ser de otra manera, en ULAD ya teníamos reseñadas algunas obras de Orhan Pamuk, aclamado escritor y ganador del Nobel en 2006, pero también es cierto que hace ya unos cuantos años desde nuestra última reseña de una obra suya, así que ya tocaba volver a destacarlo en este espacio y recuperarlo en nuestra memoria. En este libro, el autor turco nos cuenta una historia interpelando directamente al lector, pues el protagonista nos narra en primera persona su intención o voluntad de ser escritor, aunque admite que «después de los hechos que me dispongo a describir, estudié ingeniería geológica y empecé a trabajar de contratista». Así, la historia traza un arco temporal de cerca de treinta años y, en clave retrospectiva, nos ubica en aquellos tiempos pasados, cuando en 1984 vivía con su familia en un apartamento en medio de Gebze, cerca del palacio otomano de Ihlamur. Allí ayudaba a su tío en los campos de cerezos y melocotoneros intentando ganarse un sueldo antes de ingresar de la academia cuando en los terrenos colindantes con los árboles frutales se encuentra con unos operarios excavando un pozo de agua, hecho que le asombra y le despierta curiosidad hasta el punto que le ofrecen un trabajo de dos semanas consistente en que cavar un pozo de agua en las afueras de Estambul con el propósito de poder abastecer la futura fábrica que se construiría en esas tierras. El chico acepta el trabajo bajo las órdenes de Mahmut, quien se encarga de supervisar y guiar al joven en ese arduo trabajo de jornadas muy largas que a menudo terminan en el pueblo vecino, donde el joven va a hacer la compra y donde de manera fortuita conoce a una joven de pelo rojo por la que queda absolutamente cautivado. A medida que comparten las horas en la excavación del mozo, maestro y alumno fortalecen su relación de manera que Mahmut ejerce como maestro y guía para el joven, estableciéndose entre ellos una relación cercana a la paternofilial, tal y como reconoce el propio Mahmut al decirle «si quieres ser un buen aprendiz, tendrás que ser como un hijo, para mí». Leyendo el libro, en seguida percibimos las características del estilo del autor: el uso de un lenguaje muy accesible en una narración centrada en los personajes y, especialmente, con el claro propósito de construir una historia de manera firme, sin fisuras ni altibajos. Así, en la lectura, uno se siente cautivado por las hazañas y aventuras que experimenta el joven en compañía de su maestro y que nos permite constatar la capacidad del autor propia de los grandes contadores de historias: el dominio del arte de la narración a través de un ritmo constante y una gran amplitud de detalles que facilitan la empatía con sus personajes y el interés en el desarrollo del relato. Así, y a pesar de ser un libro en el que la historia sucede aproximadamente en la actualidad, el estilo del autor se asemeja más a una fábula o un cuento milenario más que un relato contemporáneo, secundado por sus continuas referencias al «Libro de los Reyes» y a «Edipo rey» o cuando, en un evidente paralelismo confiesa que «cuando padre me abandonó (como Rostam abandonó Sohrab) y se fue a prisión y, más adelante, vivió su vida, busqué figuras paternas que lo sustituyeran y me hicieran de guía». De esta manera, centrando el relato en Estambul y en la época de cambio que sufrió a finales del siglo XX, Pamuk narra un relato en torno a la paternidad y al capitalismo, a la familia y su cohesión, a los deseos de labrarse un futuro, pero también un pasado, un legado que dejar para los que vengan, para los que recuerden, para los que escriban la historia. Este es un texto que busca respuestas a una vida con ausencias y lagunas, y la necesidad imperativa de encontrar un linaje, una figura paterna que justifique las carencias de nuestra vida y la presencia ineludible de nuestros miedos. Afirma el autor en el último párrafo que la historia contada «tendría que ser tan creíble como una historia real, y tan familiar como una leyenda». Esto es lo que consigue el autor con este texto, pues nos devuelve a los tiempos de los cuentos milenarios, a las historias clásicas, a las fábulas trágicas, en un relato que en ocasiones nos puede recordar a Mouawad y, en otros, a tantas otras historias que han ocupado nuestra imaginación en esos cuentos que nos hacen viajar a paisajes bajo las estrellas o que transcurren en nuestros sueños.También de Orhan Pamuk en ULAD: El libro negro, Nieve, La casa del silencio, El museo de la inocencia
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