Observa a Kraven con el ceño fruncido, evaluándolo en silencio y con ojo analítico. Tras unos segundos, se acerca para mirar los libros que le ha traído. Reconoce alguno clásico de filosofía, otro de ciencia, pero su conocimiento de momento es limitado.
— ¿Por qué?
Pregunta, con un hilo de voz.