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Tecla

@tecla.bsky.social
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Ella / She / Her ~ Por favor, quítate los zapatos antes de entrar Escritora de pacotilla, jugadora casual, payasa profesional ESP / CAT / FR / EN

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Tecla @tecla.bsky.social · 1h
Eres una persona muy positiva 🤭
Las cosas hay que aceptarlas según te lleguen. Los días allí suelen ser más o menos igual de malos. No es la primera vez que te quedas haciendo horas extra, estas tampoco van a matarte. Lo que sí que te mata es que no te las paguen.

Cuando dejas la oficina son las 20h y todavía hay gente trabajando. No tienes ganas de cocinar, así que te compras una hamburguesa de camino a casa, y te la comes mientras ves la tele, un programa de reformas. A ti aún no te da para comprarte una casa, pero estás cogiendo ideas para cuando ahorres lo suficiente.

Y vaya que si coges ideas. En cuanto terminas de cenar, abres el ordenador y añades tu actual trabajo en el currículum. Quieres una casa, un par de mascotas y tener tiempo libre. Sabes que la realidad siempre es la misma, no importa dónde vayas, pero quizá encuentres un trabajo en el que la realidad dure menos horas.

Mientras eso llega, puedes seguir viendo programas de reformas e imaginándote que te consuelan los retretes de la oficina.
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Tecla @tecla.bsky.social · 2h
#Writeober26 días 10 y 11: Hacha y Llovizna
Desde la última epidemia, el concilio había creado un cuerpo especial en la milicia. Era un trabajo ingrato, pero era lo que los mantenía a todos a salvo de los energúmenos que no sentían respeto alguno por la vida: rateros, mercenarios, cazadores…

El cuerpo de recogida de desechos biológicos estaba teniendo una noche especialmente dura. Casi no habían terminado de descargar el carro en el cementerio y ya tenían que volver a la ciudad. Una pelea en una taberna.

Llegaron media hora más tarde, con la ropa empapada por la llovizna y los dedos entumecidos por el frío. El dueño de la taberna les recibió con un buen vaso de caldo caliente y les acompañó al callejón en el que había escondido los tres cadáveres. Una pelea entre borrachos, un hacha demasiado afilada, la historia se contaba sola.

La guardia siempre llegaba cuando el maníaco había huido, ellos siempre llegaban a tiempo para evitar una plaga.
043
Tecla @tecla.bsky.social · 10/10/2026
#Writeober26 día 9: Vino
Incienso, trigo, miel y ramas de olivo. Gabriel le prendió fuego al conjunto, y mientras llenaba las copas, vio llegar a Ezequiel, envuelto en la misma manta blanca de siempre.

Como Ezequiel se iba a reír de él le saludara como le saludase, Gabriel se limitó a empujar una copa, la de cobre, en su dirección. 

—Me gusta más la tuya —se quejó Ezequiel. 

—El vino es para los vivos, ya lo sabes. 

—Pero este orujo está asqueroso…

Ezequiel no podía beber, pero eso no le impedía ponerse sibarita. Gabriel pensó en lo mucho que le había echado de menos.
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Tecla @tecla.bsky.social · 10/10/2026
El váter se guarda el pañuelo que te estaba dando. Ya no siente compasión alguna por ti.

—¿Qué? —te preguntas en voz alta. 

—¿Por qué te crees que viene todo el mundo aquí a llorar?

Porque está lejos de los lavamanos, los llantos se oyen menos. ¿O no?

—¿Me das ese pañuelo? —le pides al váter. Que te hable el inodoro no es lo más surrealista que has vivido en esa oficina. 

—¿Qué es eso de que tragas más mierda que yo?

—Vale, lo siento…

Entonces te da el pañuelo. Está un poco mojado, pero cumple con su función. Mientras te suenas, el váter te arrulla, intentando calmarte. La verdad es que no está nada mal. Pero tendrías que irte, ya llevas quince minutos en el baño.

—¿Y ahora qué hago? —le preguntas al inodoro. 

—Pues no lo sé. Yo de aquí no me puedo mover. Tus compañeros suelen maquinar formas de extorsionar a los demás para librarse de todo el trabajo que puedan, creo que les ha ido funcionando. Casi todo el mundo tiene la contraseña de su ordenador en un post it en su escritorio.

Eso explica cosas. Pero la tarea sigue ahí fuera. Y no es tuya.

Si vuelves a tu sitio y te niegas a hacer el trabajo de otros, vea la página 25.

Si decides que aún tienes que comer y vuelves a tu puesto, ve a la página 17.

Si eliges tener paciencia y recopilar material para extorsionar a los demás, ve a la página 43.
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Tecla @tecla.bsky.social · 08/10/2026
Nadie se mete nunca en el baño 🥺 (Perdón por el formato de la captura)
Dicen el refrán "mejor solo que mal acompañado", pero cualquier compañía te aliviaría la carga que te acaba de caer encima. Decides darte un tiempo, te escondes tras la puerta corredera de cristal tintado que separa el baño del espacio común y escoges el cubículo más alejado de los lavamanos.

El inodoro está roto, demasiada gente se apoya en él llorar a lo largo del día. «¿Quién te apoya a ti, pobre váter?» te preguntas mientras las lágrimas recorren tus mejillas y te distorsionan la visión. Te sientes tan en forma como ese pobre trono, y tragas más mierda que él. ¿Acaso merece la pena?

Si decides que aún tienes que comer y vuelves a tu puesto, ve a la página 17.

Si decides dimitir, ve a la página 12.

Si te das cuenta de que con esa comparación has herido los sentimientos del váter y te está mirando muy mal, ve a la página 28.

Si esperas pacientemente y recoges sus vasos, pelos y pañuelos, y los usas para invocar a La Bestia De Las Profundidades Del Mar Muerto para que vaya a por ellos, ve a la página 32.
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Tecla @tecla.bsky.social · 08/10/2026
#Writeober26 día 8: Niebla
La falta de visión despeja el resto de sentidos y la mente. Las cataratas al principio parecían una maldición, pero no tardé en darme cuenta de que, a pesar de la niebla, ahora lo veía todo mucho más claro, las siluetas borrosas no podían disimular los cuernos, las alas y las garras. El hedor a azufre se había intensificado tanto que ni el jabón ni los perfumes lograban camuflarlo.

Puede que algún día me opere, pero de momento, tengo mucho que limpiar.
0127
Tecla @tecla.bsky.social · 07/10/2026
Dios no vino a repartir paciencia. (Perdón por las capturas de mierda)
Algo en tu cabeza se desconecta en cuanto notas que los demás han escurrido el bulto. Sabías que algún día llegaría este momento, y deseabas que llegase en forma de fría y calculadora rabia. Pero las cosas rara vez suceden como las imaginamos. 

Tu primera víctima es el portátil. Lo destrozas contra la mesa con tanto mimo que te preguntas por qué tus jefes no te están aplaudiendo. que tienes que volver a intentalo.

El personal de la oficina tarda tres portátiles más en reaccionar; tú ya estás yendo a por la cafetera. Sabes que no van a tardar en llamar a la policía y quieres asegurarte de hacer daño pero bien. Como cuando acabas con ella aún no ha llegado la policía y nadie parece dispuesto a detenerte, vas a por la cinta de correr. La gente debería tener tiempo para correr en la calle, que hayan plantado eso ahí sólo os recuerda que la correa la tienen los de arriba.

El ataque a la cinta ha herido los sentimientos de tu jefa, la ves abalanzarse sobre ti, grapadora en mano, y te da el tiempo justo para apartarte y dejar que se tropiece con los cables. Oyes sirenas, pero no son las del coche patrulla, el sonido proviene de dentro de las paredes. Miras a tu alrededor, reconectando los cables sueltos de tu cerebro, hasta que encuentras los dientes de tu jefa junto a tus pies. La sirena se apaga mientras te agachas a recogerlos y se los pones en la palma a la mano púrpura que así te lo pide.

—Bien hecho —te felicita la entidad propietaria de esa mano.

A vuestro alrededor se abre el suelo y se traga a todo el personal. Estás demasiado pendiente de las caras de la criatura como para hacer caso a las llamadas de auxilio de tus compañeros.

—No se te da mal esto —continúa el ser morado—. ¿Te plantearías un cambio de carrera?

Sonríes. No te lo piensas mucho antes de contestar.

Del infierno se sale. De la oficina, no.
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Tecla @tecla.bsky.social · 07/10/2026
¿A quién no le gusta un buen final feliz?
Recoges del suelo la carta de tu compañera. Está escrita a mano y te cuesta un poco descifrar lo que pone:
"Sois unos mierdas. No aguanto más vuestras gilipolleces. Recibí tu paquete de cucarachas y ya no puedo más, Miguel. Pienso denunciaros a ti y al imbécil de Alberto, guardo cada una de las fotopollas que me habéis mandado desde el baño, a no ser que me hagáis una transferencia de 100.000€ cada uno para finales de la semana que viene. También voy a por Carmina por acoso laboral, tengo pesadillas con esa puta y contigo desde hace años. AÑOS. No os queda campo para correr, desgraciados".
La nota te deja un regusto agridulce, pero sonríes igual. Ya no vas a tener que volver a trabajar con ella. Te guardas la carta para que Miguel no pueda demostrar que le han amenazado.

Tu jefe se ha dejado el ordenador abierto. Tiene la bandeja a reventar. Abres el correo del gracioso de la oficina:
"Ahí os quedáis. Mi medium me había dicho que invirtiera en Athereum y que sepas que he ganado siete millones en menos de una semana. Os voy a hacer la vida imposible. Te voy a llenar la casa de ratas, como tú me hiciste cuando perdimos el contrato de MediaTek".
Mientras lo estabas leyendo, entra un correo de Carmina, tu otra jefa. Lo abres:
"Miguel. Me ha avisado mi abogado de que nos han pillado. No me coges el teléfono, cabrón. Destroza los discos duros y vente para la el piso de Calabria cuanto antes. Tráeme el pasaporte que tengo pegado debajo del escritorio".
El piso de Calabria es el que ponen a disposición de los trabajadores de otras ciudades cuando les hacen venir a la central. Te haces tú con el pasaporte de Carmina y borras el correo. Vuelves a tu sitio en cuanto oyes la cadena del baño, y finges trabajar con normalidad. Miguel desaparece en la sala de juntas con el jefazo y se deja el teléfono en el escritorio. Sonríes cada vez que lo oyes vibrar. Es Carmina.
Cuando sube el director financiero a la oficina y te pregunta por tu jefa, le dices dónde puede encontrarla, y sig…
010
Tecla @tecla.bsky.social · 07/10/2026
Hay más y no pienso pedir perdón🤣
Pegas la oreja a la puerta corredera de cristal tintado que separa el baño del espacio común.

—Dios. Lo dejo. No puedo más —escuchas sollozar a tu jefe, Miguel—. Menuda panda de imbéciles. Descerebrados. Es que no hay ni uno normal. ¡Ni uno! ¿Qué vamos a hacer ahora? ¿Cómo se lo cuento al jefazo? ¡No vamos a poder sacar adelante ningún proyecto! ¡Vamos a tener que devolver toda la pasta! ¿Y si me deja sin sueldo? ¿Cómo voy a pagar este mes el coche, la casa, y el club?

Tiene un Lotus Emira. No te da pena.

Si decides que no quieres saber nada más, que lo único que quieres es paz, ve a la página 87.

Si corres a leer la carta, ve a la página 102.
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Tecla @tecla.bsky.social · 07/10/2026
Perdónale, es un poco duro de oído
Esperas pacientemente a que todo el mundo se marche. Nadie se sorprende, siempre hay alguien que se queda haciendo horas extra. El personal de limpieza no entra a la oficina hasta que no se ha ido el último trabajador, así que aprovechas: coges una bolsa de basura y vacías en ella las papeleras ajenas, echas dentro las migas de la mesa de la cocina, los vasos desechables que han sido abandonados en los escritorios y los pelos que quedan enganchados en las sillas.
La Bestia De Las Profundidades Del Mar Muerto no es exquisita, no le importa la presentación, sólo el contenido. Eso sí, tiene un apetito voraz, más vale que ahí dentro haya ADN de al menos diez personas diferentes, o se te cenará a ti. Tampoco te parece mala alternativa, seguro que duele menos que el día de mañana.
Llegas a casa, levantas la alfombra del comedor. Alguno de los inquilinos anteriores tuvo a bien grabar el círculo de invocación en el parqué, con gubias, y lo rellenó con cobre. Tú sólo tienes que poner las velas en las ocho puntas de la estrella, dejar el saco en el centro, y reproducir el audio de la invocación que te envió el inquilino anterior. Más fácil imposible.
Cuando la reproducción termina, dejas la mirada fija en el regazo. La Bestia De Las Profundidades Del Mar Muerto no te habla, pero la oyes roer el plástico de la bolsa de basura y masticar su contenido. La oyes moverse de un lado a otro del círculo, sus pezuñas repiquetean contra el suelo, y te das cuenta de que es más ligera de lo que esperabas. También te parece ver una extremidad peluda y rechoncha, pero no dejas que la curiosidad te venza y agachas aún más la cabeza.
—Trabajo, trabajo —ronronea La Bestia. Tiene una voz más aguda de lo que esperabas.
Oyes un "puf" y sabes que La Bestia ha desaparecido, y se ha llevado con ella hasta la bolsa, ha dejado el suelo más limpio que cuando llegó. No era nada exquisita.
Esperas que haya funcionado.
Te acuestas feliz por primera vez en meses. Y te levantas habiendo descansado por prime…Has llegado a la oficina a las 8:30, como todos los días. Eres de las primeras personas en llegar. Disfrutas del silencio y de la cafetera, te preparas un café con leche de avena bien espumada…

Son las 9:30, sólo ha llegado uno de los jefes. 

Dan las 10:00. Estás disfrutando del segundo café en silencio. Tu jefe se ha encerrado en el baño.

A las 11:00 aparece tu compañera, la que vive pegada al teléfono. Tiene ojeras, el pelo revuelto, lleva la misma ropa de ayer. Se asegura de que el jefe no está, deja una carta sobre su mesa y se marcha. Cuando el jefe la lee, se lleva las manos a la cara y solloza:

—¿Otra más?

Vuelve a encerrarse en el baño.

Si corres a leer la carta, ve a la página 102.

Si decides que no te importa, que lo único que quieres es paz, ve a la página 87.

Si quieres ir a escuchar a tu jefe llorar en el baño, ve a la página 99.
110
Tecla @tecla.bsky.social · 07/10/2026
🦝
Esperas pacientemente a que todo el mundo se marche. Nadie se sorprende, siempre hay alguien que se queda haciendo horas extra. El personal de limpieza no entra a la oficina hasta que no se ha ido el último trabajador, así que aprovechas: coges una bolsa de basura y vacías en ella las papeleras ajenas, echas dentro las migas de la mesa de la cocina, los vasos desechables que han sido abandonados en los escritorios y los pelos que quedan enganchados en las sillas.
La Bestia De Las Profundidades Del Mar Muerto no es exquisita, no le importa la presentación, sólo el contenido. Eso sí, tiene un apetito voraz, más vale que ahí dentro haya ADN de al menos diez personas diferentes, o se te cenará a ti. Tampoco te parece mala alternativa, seguro que duele menos que el día de mañana.
Llegas a casa, levantas la alfombra del comedor. Alguno de los inquilinos anteriores tuvo a bien grabar el círculo de invocación en el parqué, con gubias, y lo rellenó con cobre. Tú sólo tienes que poner las velas en las ocho puntas de la estrella, dejar el saco en el centro, y reproducir el audio de la invocación que te envió el inquilino anterior. Más fácil imposible.
Cuando la reproducción termina, dejas la mirada fija en el regazo. La Bestia De Las Profundidades Del Mar Muerto no te habla, pero la oyes roer el plástico de la bolsa de basura y masticar su contenido. La oyes moverse de un lado a otro del círculo, sus pezuñas repiquetean contra el suelo, y te das cuenta de que es más ligera de lo que esperabas. También te parece ver una extremidad peluda y rechoncha, pero no dejas que la curiosidad te venza y agachas aún más la cabeza.

—Trabajo, trabajo —ronronea La Bestia. Tiene una voz más aguda de lo que esperabas.
Oyes un "puf" y sabes que La Bestia ha desaparecido, y se ha llevado con ella hasta la bolsa, ha dejado el suelo más limpio que cuando llegó. No era nada exquisita.
Esperas que haya funcionado.
Te acuestas feliz por primera vez en meses. Y te levantas habiendo descansado por prim…Has llegado a la oficina a las 8:30, como todos los días. Eres de las primeras personas en llegar. Disfrutas del silencio y de la cafetera, te preparas un café con leche de avena bien espumada…

Son las 9:30, sólo ha llegado uno de los jefes. 

Dan las 10:00. Estás disfrutando del segundo café en silencio. Tu jefe se ha encerrado en el baño.

A las 11:00 aparece tu compañera, la que vive pegada al teléfono. Tiene ojeras, el pelo revuelto, lleva la misma ropa de ayer. Se asegura de que el jefe no está, deja una carta sobre su mesa y se marcha. Cuando el jefe la lee, se lleva las manos a la cara y solloza:

—¿Otra más?

Vuelve a encerrarse en el baño.

Si corres a leer la carta, ve a la página 102.

Si decides que no te importa, que lo único que quieres es paz, ve a la página 87.

Si quieres ir a escuchar a tu jefe llorar en el baño, ve a la página 99.
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Tecla @tecla.bsky.social · 07/10/2026
#Writeober26 día 7: Espectro No hay peor fantasma que el de carne y hueso
Has llegado a la oficina a las 8:30, como todos los días. Eres de las primeras personas en llegar. Disfrutas del silencio y de la cafetera, te preparas un café con leche de avena bien espumada, han empezado a comprar de esa tipo "barista" que tiene más aceite de girasol que avena, y qué buena está.

La gente empieza a llegar. Sus perfumes arruinan el sabor del café, el ruido te provoca un dolor pulsante detrás de los ojos. Se te duerme la cara de tanto sonreír sin ganas.

Aquí hay impresentables suficientes para representar a todo el espectro: desde el que se viste de traje y cree que por eso hay que adorarle, hasta el que se cree tan gracioso que hay que adorarle. El que no tira de la cadena. Los que se meten coca en los baños y creen que los demás no lo notáis. La que se pasa el día al teléfono y luego te pide ayuda porque no le da tiempo a terminar el contrato.

Tus jefes te sonríen. Alguien ha preparado mal las escrituras de constitución de una sociedad y hay que rehacerlas. Te lo están pidiendo a ti, a pesar de que no son tus clientes. Miras a tu alrededor: todos tus compañeros han desaparecido.

La realidad es más amarga que el café, y siempre es la misma, no importa dónde vayas:

Si decides dimitir, ve a la página 12.

Si te encierras en el baño a llorar, ve a la página 7.

Si te levantas, te vas al médico y pides la baja, ve a la página 78.

Si esperas pacientemente y recoges sus vasos, pelos y pañuelos, y los usas para invocar a La Bestia De Las Profundidades Del Mar Muerto para que vaya a por ellos, ve a la página 32.

Si te da un ataque de ira y te pones a destrozar la oficina, ve a la página 9.
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Tecla @tecla.bsky.social · 06/10/2026
#Writeober26 día 6: Camposanto
—Esta es la tumba de Don Vicente Campoamor, ilustre escritor del Infante Enmascarado. La estatua de su tumba…

—Mira mira… —murmura Gema mientras el guía habla—. Menudo petimetre. Su único amor es él mismo. Su mujer, que está enterrada a su lado, eso es otro cantar. Pobrecilla, la amargura que carga.

Intento no reírme mientras el guía, ajeno a todo, sigue hablando sobre el ángel que alguien plantó sobre el nicho.

—Y esta otra tumba es el lugar de descanso de Don Amadeo Quintana —sigue él.

—¡Un zote de cuidado! Su único logro en vida fue patentar más rápido los resultados de sus compañeros de laboratorio. Hasta la idea de poner una parca en el nicho se la robó a otro. Me lo confesó un día estando borracho.

Gema se planta al lado de una sobria tumba elevada, más cuidada que el resto, pero sin flores. Da unos golpecitos sobre la tapa de mármol y se ríe, antes de sentarse sobre ella. 

—El único motivo por el que este sitio sigue siendo un camposanto es porque el alma de este putero tiene prohibida la entrada —me asegura Gema—. Tiene que quedarse allí —añade, señalando el muro cubierto de musgo que tiene detrás—. No le hace gracia ninguna. 

—Y esta es la tumba del arzobispo de Llanos —continúa el guía, señalando la tumba sobre la que se ha sentado Gema.

—No le quieren ni en la casa del señor —se burla ella, ya sin cortarse—. En este lado del jardín no hay ni uno bueno. ¡Ni uno!

Que un fantasma te comente una visita guiada a su cementerio es toda una experiencia.
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Tecla @tecla.bsky.social · 05/10/2026
#Writeober26 día 5: Luna
El mundo fue cartografiado al completo hace unos cincuenta años, pero aún quedan huecos que los satélites no han podido completar. ¡Parece mentira! La ciencia nos permite hacer auténticas virguerías, como viajar a casi mil kilómetros por hora o comprobar la distribución de los pasillos de una pirámide sin necesidad de entrar en ella. Pero estos 5000km² de tierra se resisten.

—¿Papeles?

—Aquí tiene, agente —le digo, tendiéndole la carpeta.

Seguro de vida. Últimas voluntades en caso de que me encuentren con la vida justa. Informes médicos que acreditan que tengo una salud de wolframio.

—¿Permiso de armas? —me pide.

—No llevo armas —le confirmo.

El agente me deja pasar después de echarme una mirada de lástima, porque no sabe que lo que habita ahí dentro desconoce el concepto de "espacio personal". Las armas a distancia lo único que hacen es ocupar espacio y pesar. Además, viajo de noche, apuntar es complicado.

El parque natural de La Culebra es lo único que ha impedido que la humanidad deje de creer en lo sobrenatural. Sus 5000km² son una trampa mortal para la que no tenemos una explicación científica: el terreno accidentado, la alta actividad geotérmica, y los animales salvajes no explican tantas muertes. Creo que, en total, de este sitio habremos salido cuerdas y con todas las extremidades menos de doscientas personas, y todas volvemos. Es inevitable. Como una droga. El paisaje es espectacular: desde los enormes cañones hasta los humedales, las escarpadas montañas desnudas, las imponentes cascadas… Parece que estás en otro mundo. Explorarlo es una tentación demasiado grande como para dejarla escapar, aunque vaya a matarnos a todos.Paso de largo la antigua mina de oro, desmantelada en 1732 después de que todos los trabajadores apareciesen decapitados a los pocos días de llegar. La naturaleza la habría engullido casi por completo de no ser porque los novatos la usan de campamento, y amanecen decapitados. Yo pasé aquí mi primera noche, no hice caso de las advertencias de los veteranos, preferí quedarme en la seguridad de la zona cartografiada. Menos mal que no me dormí y pude salir corriendo en cuanto le vi las enormes piernas a aquella cosa.

Aquí se duerme con un ojo abierto. No crece ni nace nada que puedas comerte. El agua se puede beber, pero no la puedes hervir o te hará alucinar durante días. Si viajas en grupos grandes, la tierra se te va a tragar en menos de cinco minutos. No funcionan ni las brújulas, ni los detectores de metales, los escáneres, los drones; todo basura. Las linternas sí funcionan, por suerte. Los días son más seguros para viajar, pero cuando todo falla, la noche está ahí para salvarme de la forma más desagradable posible. Por eso siempre entro durante la luna llena. La odio, pero la necesito tanto como ella me necesita a mí.

Levanto la cabeza y la saludo. La luna me devuelve la mirada. Y me guiña un ojo.

—Ay, no… Otra vez no…
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Tecla @tecla.bsky.social · 04/10/2026
#Writeober26 día 4: Castillo
La esperanza de vida en el siglo XIII era de 30 años, y para muestra, un botón. Cuántos peldaños. Cuántas escaleras de caracol claustrofóbicas…

La claustrofóbica soy yo, claro, a las escaleras les da igual. De tener la capacidad de sentir, quizá se siniteran hasta un poco orgullosas, están más delgadas que el resto de sus compañeras. He leído que eso está muy de moda hoy en día, no como cuando yo era joven, allá por 1210, que delgado estaba quien pasaba hambre.

En este castillo hay demasiadas plantas, demasiadas escaleras. Tenían que servir para frenar el avance de los asaltantes, y justamente por eso, no podíamos dormir abajo, así que cada vez que se me ocurría salir a tomar el sol, me tocaba subir renqueando, asfixiada por el miedo y por el esfuerzo. Estoy segura de que las rodillas me las destrocé de tanto paseo… Y para lo efectivas que fueron las escaleras, ya podría haber dormido abajo, eso que me habría ahorrado.

Después de que me matasen, pude dormir abajo un tiempo. Tener un fantasma en el castillo daba prestigio. Cuando llegaron los cristianos me tuve que volver al ático, querían exorcizarme, pero les dije que con la edad que tengo, no estoy para buscarme otro castillo, así que se iban a tener que aguantar. Y ahora que ya se han largado, tampoco puedo dormir abajo, porque han convertido el castillo en museo. Tengo que subir más y más escaleras que antes, hasta la última planta, la que usan como almacén. 

Uno diría que a un fantasma no le pueden doler los huesos, porque no tiene, y no debería poder tener claustrofobia, si es él quien infunde miedo. Ese uno no sabe de lo que habla. Y el frío que paso…
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Tecla @tecla.bsky.social · 03/10/2026
#Writeober26 día 3: Copa
Contemplas tu reflejo en el turbio líquido y te preguntas de qué ha servido todo. Las enormes murallas, los cimientos de hueso, los álamos en ella entretejidos. El bosque de espesos tejos más allá de esta y los cuerpos que han de servirles de fertilizante. La falta de sueño, el exceso de hambre, los recuerdos echados al fuego para avivar sus llamas cuando el calor del corazón no se extendía al resto del cuerpo. 

¿Qué te queda ahora? La muralla, una mandíbula de dientes rotos. ¿Los tejos? Un presagio que no supiste leer. ¿La falta de sueño y el hambre? Una distracción de dolores peores. ¿El olvido? Un sueño que nunca llegarás a cumplir.

Tu sangre rebosa de la copa, ya que nadie se atreve a beber de ella. Y al final, es tu sangre la que se convierte en fuego y acaba devorando la tierra.
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Tecla @tecla.bsky.social · 02/10/2026
#Writeober26 Día 2: Colmillo Un trocito del proyecto Harmonía
—¿Guardas mis dientes de leche?

—Sólo este.

—Qué mal rollo, Eris…

Celia me mira con cara de asco, como si no supiera para qué usa su abuela los dientes de leche de sus nietos. Cada vez que cree que a alguien le hace falta un poquito de fortuna extra, le endilga uno de estos rudimentarios talismanes.

—Tu colmillo me ha ayudado a mantener un techo sobre tu cabeza durante años —le reprocho—, no te quejes ahora.

—Como si te faltase trabajo.

—Trabajo no me falta, ingresos es otra cosa.

Me encojo de hombros y Celia me saca el dedo medio. Ni yo siempre cobro lo que debería ni la familia de Celia nada en la abundancia, sé que el amuleto no hace absolutamente nada, pero sólo un idiota rechazaría la bendición de un chamán, no vaya a ser que sí sirva de algo. Así que lo llevo en la cartera desde hace tantos años que el cuero se ha deformado a su alrededor y la madera brilla como si la hubieran barnizado.

Y además…

—De pequeña eras monísima, Celia —suspiro—. Necesito que algo me lo recuerde.

—¡Mira, no te aguanto!

Cómo me gusta hacerla saltar.
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Tecla @tecla.bsky.social · 01/10/2026
Llegó el otoño y el #Writeober26 Día 1. Hojarasca
El tiempo espera paciente mientras Dionisio decora su cesto de frutas con racimos de uvas. La liebre aguarda a la luna, descansando al calor de los crisantemos. Démeter nos hace a todos partícipes de su pesar, los cielos se congestionan, listos para llorar por una partida inminente; las hojas se niegan a despedir a Perséfone de riguroso verde, se marcharán con ella, con el viento del oeste.

Y mientras me deleito con el sabor de las castañas calientes y el crujir de la hojarasca bajo mis pies, me pregunto si, como el sol, también necesitaré yo un bastón para evitar ponerme antes de tiempo.
1138
Tecla @tecla.bsky.social · 28/09/2026
El cielo dijo orgullo bi
050
Tecla @tecla.bsky.social · 28/09/2026
Ten amigos y te sacarán los ojos
060
Tecla @tecla.bsky.social · 20/09/2026
Por si alguien necesita un poco de suerte
Cuatro tréboles de cuatro hojas y uno de cinco
072
Tecla @tecla.bsky.social · 19/09/2026
El lago de Eychauda
070
Tecla @tecla.bsky.social · 15/09/2026
El día en que me pastoreó un perro
Foto de una perra pastor, es blanca y negra, de pelo largo, está sentada junto a un carro con una especie de prensa encima. Ni idea de qué es ese cacharro.  Tampoco de quién era el perro, pero nos acompañó casi hasta el coche y luego se volvió a casa con una vecina que nos explicó que la perra se iba con todo el mundo.
060
Tecla @tecla.bsky.social · 02/09/2026
Lo mejor del final del verano
Una avellana verde cascada
030
Tecla @tecla.bsky.social · 01/09/2026
Postea una imagen aleatoria y tendrás un septiembre maravilloso. Que Vicentina os purifique el alma un ratito.
Foto de un asno zamorano-leonés, se llama Vicentina de verdad, y es hija de Jacintina (ya fallecida).
La quiero mucho y como ella lo sabe, cada vez que me ve me pide comida, es una abusona. Le encantan las peras y las manzanas, y como tiene los dientes ya mal, las come a bocados, es muy graciosa.
070
Tecla @tecla.bsky.social · 29/08/2026
Foto de zarzamoras, endrinos y madreselvas
030
Tecla @tecla.bsky.social · 27/08/2026
Lechuguísimo te vemos
Imagen del cuadro "mujer joven en su lecho de muerte", de anónimo, 1961
010
Tecla @tecla.bsky.social · 25/08/2026
Es que mirad (imágenes sacadas de la wikipedia). Incluso si no se hubiesen arruinado por lo lejos que queda de absolutamente todo, no iba a envejecer bien.
Foto de la atracción el palacio de la Dame Tartine, MirapolisFoto del parque Mirápolis, con la estatua de Gargantúa al fondo
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Tecla @tecla.bsky.social · 19/08/2026
A la mierda el calooor
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Tecla @tecla.bsky.social · 17/08/2026
¿Que es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Mensaje de WhatsApp que dice: "por dios si mañana a las 0745 no te escribo por whats, llámame xd", "estoy más despierta q un cocainomano", e incluye un sticker de una paloma con los ojos desorbitados
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Tecla @tecla.bsky.social · 13/08/2026
Tu princesa Disney favorita (solo respuestas incorrectas).
Elena Furiase en Next, durante el momento del "abril cerral"
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Tecla @tecla.bsky.social · 05/08/2026
37 grados y sin previsión de que esto vaya a mejorar antes de septiembre
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Tecla @tecla.bsky.social · 31/07/2026
#julioscribe días 29, 30 y 31: Ciervo, runa y presagio Despidiendo el reto de golpe 🥲
Primero, fueron los carpos. Los lanzó sin cuidado porque eran fáciles de conseguir y por tanto, prescindibles hasta para la lectura, si los usaba era por simple tradición. Pensó que apenas le dirían nada, pero se equivocaba: siete de ocho se salieron del aro de madera de sauce, que tenía treinta centímetros de diámetro. Frunció el ceño y fue a buscar los trozos de cuerno de ciervo, los buenos, los que aún conservaban algo de pelusa, y los lanzó. Cayeron de pie.

Mal presagio.

Corrió hasta el cajón en el que guardaba las runas. Se avecinaba una catástrofe, pero ¿de qué tipo? Hizo la primera tirada y descartó la intervención de hombres y de dioses en la desgracia, pero eso no hizo que sintiera alivio alguno, porque la runa de la abundancia había caído en el centro del círculo perfectamente derecha, mostrándole su talla al techo. La abundancia, en una catástrofe… Lanzó entonces las runas elementales y contuvo el aire.

Luna. Agua.

El resto estaban giradas.

Antes de que tuviera tiempo de pensar en qué podía significar aquello y en cómo prepararse, el cielo se oscureció y las primeras gotas de lluvia empezaron a colarse por las ventanas mientras la cruel luna sonreía, observándoles desde el cielo diurno.
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Tecla @tecla.bsky.social · 28/07/2026
#julioscribe día 28: Alga
Breve extracto de "Guía de pesca", por A. C. Vázquez.

Si has acabado con esta guía entre las manos, es, probablemente, porque pescas y comes pescado, pero en una de esas te has llevado un susto. Bien. Te invito a replantearte tus hábitos alimentarios desde ya, pero para muestra, un botón del tamaño de este libro.

Pulpo

¿Qué eres, un monstruo?

Trucha

Es totalmente seguro pescarla y comerla. Deliciosa carne grisácea, disponible en la mayoría de ríos de la zona, de irisada piel que, bien limpia y cocinada, está crujiente… Todo un manjar, si te gustan esas cosas. 

Su vesícula biliar, además, es un manjar para las sirenas. Si quieres hacer tratos con alguna, te recomiendo llevar cuatro o cinco encima. Aunque lo que más recomiendo es no acercarse a ellas.

Pez gato

Si tienen más de tres tentáculos por lado en la barba, son seguros de comer. Si tienen menos, antes de cocinarlos debes dejarlos en sal y limón hasta la siguiente luna llena, de lo contrario sufrirás la ira del pobre animal, y pasarás el resto de tu existencia vomitando bolas de algas.Lubina

Por favor, no lo intentes. Una de cada cinco lubinas es más inteligente que el humano promedio, lo que pasa es que no pueden hablar. No merece la pena arriesgarse.

Sí que pueden hacerte daño: al sacarlas del agua y hacerte una foto con ellas, estás atando su alma a la tuya. Desde ese momento, la gente con la que te cruces comentará a tus espaldas "huele un poco mal, ¿no? Como a pescado pasado", y a reírse de tus hábitos higiénicos.

Tenca

Es comestible, pero habla. Por desgracia para la criatura, su personalidad hará que desees comértelo, son muy pesadas. Resiste el impulso a no ser que de verdad no tengas otra cosa que comer (y, si estás pescando, será mejor que te comas el cebo, o que te hagas una ensalada de algas), porque desde que pruebes su carne y hasta el final de tus días, te verás afectado por una terrible maldición.

Empieza progresivamente. Un día te sientas a comer con tu familia y, durante el postre, verás ese delicioso postre que te han servido y no podrás evitar decir: "¿alguien lo ha contado, a ver si tiene mil hojas de verdad?". Te encogerás de hombros con vergüenza y te dirás que ha sido una ocurrencia tonta. Otro día irás a un bar, y cuando te termines la cerveza, le gritarás al camarero: "¡otra, que esta tenía un agujero!". La gente empezará a poner los ojos en blanco cada vez que abras la boca. Empezarás a sufrir de sudores por la noche, sudores excesivos, tu piel empezará a tener una textura mucosa, te saldrán un par de barbas en las comisuras de los labios… Cuando te salgan las aletas, pide que te echen al río más cercano y reza porque no te pesque un idiota hambriento.
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Tecla @tecla.bsky.social · 27/07/2026
#julioscribe día 27: Cereza Yokse ya
La gente lo llama "destino", porque llamarlo "azar" es demasiado frívolo y poco romántico, pero ambas cosas quieren decir lo mismo: estás jodido.

Cualquiera puede necesitar creer en una fuerza superior que justifique todo lo malo que le pasa, y cualquiera puede elegir creer que Dios le ha puesto un dedo en la frente y por eso tiene éxito.  Pero a la hora de la verdad, el único dedo que tienes sobre la frente es el del absurdo, ese sí que puede determinar que te mueras de hambre o atragantado con una cereza. Cualquier cosa es una señal si te esfuerzas lo suficiente, sólo tienes que coger un hecho intrascendente y etiquetarlo como más te convenga.

El único destino real es la muerte, nuestro viaje termina inevitablemente ahí. Lo que hagas mientras caminas dependerá de muchas cosas y de mucha gente, pero jamás del Destino, de las Moiras, de la Providencia o del Tao; si quieres cambiar algo, busca soluciones más terrenales y drásticas.
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Tecla @tecla.bsky.social · 27/07/2026
#julioscribe día 26: Distancia
Alain miró a través de las ventanas, tragó saliva, y activó el intercomunicador. No daba señal, así que recurrió a su ordenador de a bordo. Tras unos instantes que se le hicieron eternos, la pantalla mostró una cara muy familiar e inexpresiva, en vez del mapa que a él le habría gustado ver.

—¿Dónde cojones estamos? —le preguntó Alain a la cara.

—Sí, sabíamos que esto podía pasar —respondió el jefe de operaciones. O al menos, su doble virtual, ya que el verdadero jefe de operaciones no podía comunicarse con ellos desde la seguridad de su despacho en la Tierra.

—Un momento, un momento —protestó Alain, aún con la mirada fija en los cristales—. ¿Cómo que sabíais "que esto podía pasar"? ¿Dónde coño estamos?

El mapa seguía sin ir, pero Alain tenía claro que aquello no formaba parte del universo conocido. Estaba demasiado vivo. La máquina registró sus palabras y respondió:

—La distancia más corta entre dos puntos es cero.

—Eso es lo que decía Sam Neill en esa película… Event Horizon… —masculló Dani, con la mirada también fija en los cristales y los pantalones empapados.

La máquina crujió como si se avergonzara de lo que estaba a punto de decir:

—Es que es la única película buena de Paul W.S. Anderson… Activad los motores y dad el siguiente salto, si nuestros científicos han calibrado bien la nave, llegaréis al destino sin eventos.

Luego se desconectó, dejando perplejo a un ya muy perplejo Alain, que no podía cerrar los ojos ni intentándolo. O quizá sí podía pero todo aquello que tenía delante se había grabado en sus retinas, por lo que resultaba inútil cerrarlos.

—En la peli también acaban en el infierno —añadió Dani, casi sollozando—. ¿A quién se le ocurre? ¿Lo han hecho a propósito? Hijos de puta…

Mientras Dani seguía llorando y protestando, Alain pulsó mecánicamente todos los botones que debían activar el motor e iniciar el salto.
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Tecla @tecla.bsky.social · 26/07/2026
#julioscribe día 25: Esencia
Ella, sentada frente al papel blanco, se ve a sí misma. Nada. Incapaz de absorber, mañosa en reflejar. Nada de pureza, solo luto. Nada de paz, sólo humillante rendición. Vasija vacua, estéril, aséptica, la suciedad ni arraiga ni medra, pues eso implicaría la existencia de vida y en ella no hay nada. Blanco, blanca como el caballo de la muerte, como el manto de un fantasma, como la cara del terror.

El espejo blanquea la realidad, le cuenta dulces mentiras, le enseña un rostro bien coloreado, unos ojos bien oscuros, se empaña con su aliento, refleja vida. Pero ella sabe que es ruido blanco, pues no se reconoce, solo encuentra su esencia en el papel, el lienzo inmaculado y vacío, como ella.

Incapaz de levantar la mano, de dejar caer la tinta negra, negra de tanto absorber y por tener tanto que transmitir, se sienta ante el rectángulo blanco y se busca. Se encuentra en el eterno comienzo y se descubre al final, pues son el mismo. La mano cuelga exánime en su costado, se rinde una vez más, incapaz de alterar el papel por miedo a alterarse a sí misma.

Incapaz de seguir viéndose, apaga la luz, pero la ceguera artificial no cambia el resultado, sigue encontrándose a sí misma frente al papel blanco que todo lo refleja, que nada absorbe, que tan bien la describe, cadáver en vida, conciencia diluída.
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Tecla @tecla.bsky.social · 24/07/2026
#julioscribe día 24: Cuarzo
Es hermosa.

Cuando se levanta y asoma la cabeza a la superficie, ni siquiera parece boquear para coger aire, se aparta algunos mechones empapados de la cara y se quita el agua de los párpados. Cuando abre los ojos, la luz del sol los ilumina y el tono que adquieren es fresco y brillante, hace juego con las hojas tiernas de los árboles que nos rodean.

La miro mientras se encarama a una roca musgosa, y luego a otra, y se sienta al sol y deja que sus rayos le acaricien la piel, con las piernas extendidas y un pie aún dentro del agua. La observo mientras le sonríe al lago, ligera, como si ella perteneciera al agua de la que acaba de salir tanto como el agua le pertenece a ella. La adoro mientras se seca, se viste, mientras se pasa los dedos por el pelo aún húmedo, mientras vuelve a la realidad y muda de diosa a humana. 

Mientras sigue siendo rabiosamente hermosa.

La gravedad de su sonrisa me convierte en satélite. Mi alma resuena en la frecuencia de su risa, por eso sé que su corazón no es de oro, sino de cuarzo, que pone en hora todos mis relojes. El tiempo y la vida sólo existen cuando la tengo cerca.
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Tecla @tecla.bsky.social · 24/07/2026
También tenemos la versión tuneada por otro amiwi (gillette.antagonista en instagram), mucho más divina
Dibujo de un cura congelado levantando una hostia consagrada, pero lleva eyeliner, sombra de ojos morada y uñas postizas, pendientes, y los labios pintados de negro
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Tecla @tecla.bsky.social · 24/07/2026
Una amiwita (not.that.apple en instagram) me ha dibujado al pobre cura después del encontronazo con el grajo 💚
Dibujo de un cura congelado, levantando una hostia consagrada
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Tecla @tecla.bsky.social · 23/07/2026
#julioscribe día 23: Iglesia
Según el libro de los cristianos, Dios creó al hombre a su imágen y semejanza, pero eso son tonterías. El azar creó al hombre, y el hombre creó a Dios a su imagen y semejanza. Dios es falible, ignorante, ciego, imperfecto. Dios ha sido mil veces asesinado, su cuerpo enterrado bajo su propia iglesia olvidada o utilizado como remiendo para crear otros dioses mejores, más adecuados a los tiempos y a las necesidades del Pigmalión de turno. Dios no tiene piedad porque las personas que lo esculpen tampoco la tienen, nunca dudaron en descuartizarlo por mucho menos de treinta monedas. 

Sin embargo, le agradezco mucho al Pigmalión de turno que me arrancara de mi trono de oro y las alas. Una vez me recuperé del golpe inicial y me acostumbré a andar como un mortal, descubrí que me gusta esto de ser parroquiano, ahora entiendo por qué los bares son tan sagrados como las iglesias.
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Tecla @tecla.bsky.social · 22/07/2026
#julioscribe días 21 y 22: Fresco y Reliquia
En las iglesias siempre ha hecho fresco, pero ahí hacía frío, directamente, y eso que ni siquiera había cruzado el umbral. Algo había congelado al cura y a los parroquianos que estaban a menos de tres metros del altar de la iglesia, y, fuera lo que fuese lo que estuviera congelando a esa gente, seguía emitiendo frío.
Tras ver aquello, a Eris no le hizo falta mucho tiempo para entender por qué Hugo le había pedido que se encargara del asunto, se embutió bien en el plumas y subió su temperatura corporal bastante más de lo que le recomendaría cualquier médico. Si se lo proponía, podía retrasar la congelación un par de minutos, a costa de casi morirse de hambre, literalmente, y de sufrir un fuerte episodio de fiebre que seguramente la dejaría en la cama tres o cuatro días. Así que el tiempo apremiaba. Corrió hasta el altar y comprobó que estaba vacío, pero también vio que a los pies del retablo había una caja de madera sospechosamente poco congelada. Era una reliquia, claro, y la magia que emanaba de ella no era del tipo de magia que solía producir la fe de los devotos, había algo más…
Eris cogió la reliquia con una mano temblorosa y húmeda, y, tras comprobar que sus dedos seguían en su sitio y que la caja parecía inmune al calor excesivo que emitía su cuerpo, la abrió y examinó su contenido con calma. Era un pájaro momificado. Cuanto menos, raro para una reliquia, en especial porque la caja era demasiado pequeña para tanta bestia, y a juzgar por la forma del cojín, lo que había contenido antes era un dedo o un hueso similar.
—¿Entonces, por qué…? —murmuró Eris.
Cerró la caja para seguir examinándola, y al darle la vuelta, encontró la razón. Gruñó al leer la inscipción de la base, hecha con carbón.
"Cuando el grajo vuela bajo…".
—Ja ja… —suspiró, resignada, sin ápice de diversión en la voz—. Hace un frío del carajo, ya… Payaso.
Borró la bromita de la caja y la reliquia pasó a ser un pájaro momificado normal y corriente, así que dejó de congelar.
Ahora venía lo más difíc…
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Tecla @tecla.bsky.social · 20/07/2026
#julioscribe día 20: Café
Todos los días comenzaban igual: un café, una ducha rápida, una raya de coca, y a trabajar.

Antes de traspasar ya empezaban así, pero ahora que el sol le había dado la espalda, los días empezaban durante el crepúsculo y se ponían con el amanecer, era de las pocas cosas que habían cambiado en su vida. Eso, que le habían obligado a dejar de pelearse y matar, que tenía una hipoteca que pagar, y que la cocaína ya no le hacía nada. El café tampoco le ayudaba a despejarse, pero al menos, sabía bien.

—Bob —le saludó su vecino.

Robert odiaba ese mote, antes de morirse había roto muchas piernas para dejar claro que a él nadie le llamaba así. Pero desde que traspasó, toda la gente que le llamaba Bob podía hacerle cosas mucho peores que partirle las piernas, así que sonrió y siguió su camino, hacia el metro. Porque como la coca ya no le hacía nada, desayunaba allí aunque le habían dicho que no debía hacerlo, pero era de los pocos vicios que le quedaban.

Se coló en el andén de la línea azul, su barra libre de adictos vivía en esos túneles cerrados por obras. Los sin techo le conocían bien, siempre que Robert se asomaba, se arremolinaban a su alrededor, se ofrecían a consumir cualquiera de las sustancias que llevasen encima, deseaban ser escogidos.Ese día le tocó a "gorro marrón apolillado", que no tardó en beberse un café y meterse tres rayas, para luego ladear la cabeza, impaciente. Robert tenía prisa y no se anduvo con ceremonias, le clavó los dientes en la yugular y bebió. Su desayuno: sangre, café y cocaína, por fin en su sistema… ¿Pero durante cuánto tiempo?

Cuando tuvo la barriga llena, Robert miró a "gorro marrón apolillado" y se murió de envidia, estaba tirado en el suelo, resollando, gozando como un cerdo en una charca. Por eso se acercaban a él, su mordisco les daba el mejor subidón de sus vidas, les daba igual acabar casi muertos (o muertos) después.

Robert siguió su camino hacia el trabajo, más despejado, más rabioso que nunca, porque él ya no experimentaba subidones. ¿Para eso se había convertido en vampiro? ¿Para que la sangre de vagabundo fuera su comida favorita?

Y podría haberse dado la vuelta, haber devorado a todos y cada uno de los drogatas de la línea azul, podría quemar su casa y mandar a la mierda su trabajo, podría huir y vivir como una verdadera criatura de la noche. Pero Robert era un cobarde. Siempre lo había sido, incluso cuando estaba vivo y no dejaba que nadie le llamase Bob. Por eso, cuando su compañero le dio los "buenos días, Bob" y le trajo un café con leche, él sonrió y se tomó el café.
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Tecla @tecla.bsky.social · 19/07/2026
#julioscribe días 18 y 19: Lluvia y cenizas Como ayer no subí nada, hoy van juntos (si es trampa ya me decís)
El olor a fuego, a madera quemada, el picor del humo en mis ojos, los aullidos del ganado aterrorizado, los gritos de urgencia de los vecinos, la brigada que no llega, los cubos que no dan para nada, el contrafuego que hay que encender para proteger las casas…

Eran las tres de la madrugada cuando alguien echó una colilla a un montón de estiércol. Son las siete de la mañana y aún llueven cenizas sobre nuestras cabezas. Cualquiera diría que la gente de por aquí sabe más, sabe mejor, que nos han criado el monte y el pastor, pero el sentido común no abunda, sin importar de dónde vengas, y como alguien echó un cigarro a un montón de estiércol, el monte que nos rodeaba ahora es carbón, y el pastor, historia.

Dicen que de las cenizas renacerá el monte, pero yo sé que es mentira. Los cuarenta años que tardaron en crecer estas hayas y aquellos robles no podrán ni compararse con los cuarenta años que vendrán después. Ya no nieva en invierno, ya no llueve ni en otoño, todo se ahoga en invierno y se hiela en primavera… Y los hombres que habrían de cuidarlos ya no brotan en los bancales, se han tenido que plantar en las ciudades, nuestro suelo lleva años siendo poco fértil para las personas. ¿Quién retirará las cenizas? ¿Quién echará paja sobre el suelo herido? ¿Se molestará alguien en poner fajinas?

Así que la lluvia primero arrastrará las cenizas al río, contaminará las aguas y matará a los peces. Luego se llevará las primeras capas de tierra, las más fértiles, y las plantas morirán de hambre. Después parará de llover y el sol hará el resto, porque un fénix renacerá de sus cenizas, pero un bosque se muere bajo sus propios restos.
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Tecla @tecla.bsky.social · 17/07/2026
#julioscribe día 17: Aventura No puedo quitarme la canción de la cabeza
"Disculpa si te ofendo, pero es que soy honesto, con lujos de detalles escucha mi versión"

—Quita eso, Maya, por favor.

Maya me responde con un puntapié muy bien estudiado, directito al muslo izquierdo. Me niego a rodar sobre la arena, que es lo que quiere, estoy muy a gustito bajo la sombrilla.

—¡Pero si es un temazo! —protesta en cuanto ve que voy en serio.

"Ven vive una aventura, hagamos mil locuras, voy hacerte caricias que no se han inventao"

—Sí —Maya se atraganta con su propia risa—, menuda aventura ofrece… Prefiero bailar un tango con un tiburón, ¿no, Eris?

Giro la cabeza, pero no mucho, lo justito para ver cómo Maya se da la vuelta una vez más, odia tener la espalda más morena que el pecho. Eso es lo único que le preocupa ahora mismo, a la muy suertuda…

—Eso de vivir aventuras está sobrevalorado —le aseguro.

Y normalmente, duele. Aunque en la playa parece que todo se lleva mejor, ya no noto el dolor en las costillas y los moratones y los raspones sólo me hormiguean.

—Eso dices —resopla Maya—, pero parece que te hayan dado una paliza.

—Me caí por unas escaleras.

Por tonta. Y luego las subí enganchada a las patas de una criatura del crepúsculo, que también me ayudó a fingir un "exorcismo" ante unos sacerdotes… Quién me iba a decir a mí que esa iba a ser la parte chunga, ¡cómo se pusieron cuando se dieron cuenta de que había algo de verdad ahí abajo! Nah. A mí dame una piña colada y tiempos aburridos…

Aunque las fotos de la cueva son la hostia.
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Tecla @tecla.bsky.social · 16/07/2026
#julioscribe día 16: Cueva Más largo que un día sin pan, perdón
Cuando me dijeron "la casa tapona la entrada al infierno" pensé, "la casa está construida sobre una cueva y hay bichos que hacen ruido por las noches". Tampoco es tan raro, el suelo por aquí es de caliza y a la gente le dan mal rollo las cuevas. 
Pero no, la casa la habían construido sobre la cueva para taponar la entrada al infierno. Según pone en el panfleto informativo, de esa “entrada al infierno” salían seres alados de aspecto satánico, hasta que el siglo pasado un pastor bendijo el sótano e instalaron a varios sacerdotes dentro de la casa. Cerraron el acceso a la cueva con una puerta muy bonita, de hierro forjado, con motivos de hojas y un par de simpáticas caras sin ojos, ¡y menos mal! Si llegan a cobrarte veinte pavos por ver una puerta cutre de madera, igual te enfadas.
Pero estos sacerdotes… ¿Se creerán de verdad todo lo que predican? Nah. No creo. Si no, yo no estaría aquí, habría venido alguno de los suyos. Últimamente, ni toda el agua bendita del mundo calma a los demonios que viven ahí abajo.
—¿Le importa que la dejemos sola, señorita Álamo? —me pregunta uno de los sacerdotes.
—Eris —le corrijo. Odio ese puto apellido—. Déjeme una llave y suba, que ya me las apaño yo.
Para eso me pagan.
Lo primero es que el infierno no existe. Es posible que por “infierno”, hace un par de siglos, se refiriesen al territorio de algún espíritu con mala baba, porque sí que es cierto que aquí, el tejido entre dimensiones es débil. Pero es que eso tampoco es raro… Tanta superstición erosiona cualquier barrera.
Lo segundo es que un septuagenario en el cuerpo de un septuagenario no es buen escudero. No espero encontrar nada extraño aquí abajo, pero los escalones están húmedos y resbalan, y no tengo fuerza suficiente para cargar con él si se escarramoña. Y hay muchos, muchos escalones, y ni una triste barandilla. Joder. Verás tú para volver a subir, con las agujetas que tengo…
No tardo en darme cuenta que la linterna que he traído no es lo suficientemente potente, así que teng…¡Joder! ¡Vaya viaje, qué hostia!

Enciendo un par de volutas de fuego, que me dejan claro que tendría que haberlo hecho antes. Falta algún que otro peldaño, he tenido mucha suerte y he caído sobre suelo, pero podría haberme ido por ese boquete directo a la nada, justo como le ha pasado a la linterna. 

Pero estoy entera, creo. Me he mordido la lengua al darme de morros contra el suelo, y la rodilla derecha también se ha llevado un buen golpe, pero no crepita, así que no creo haberme roto nada. No… Me preocupan más las costillas, tengo la zona medio dormida y me cuesta respirar. Quizás es sólo por la hostia, pero no será la primera vez que acabo con neumotórax por algo así.

—Y a ver, ahora cómo coño subo…

No creo que pueda subirme a las escaleras de un salto.

No importa. Quizá hay alguna otra salida. Acompañada por el crepitar de las volutas, sigo el camino hacia abajo, con una mano contra la pared, por si acaso, porque cuanto más avanzo, más se estrecha el camino y menos cueva hay. 

Por mi izquierda pasa un río subterráneo que en época de lluvias tiene que ser muy caudaloso, porque se ha comido gran parte de la pared. Alrededor del lecho hay estalactitas y estalagmitas de color blanquecino y aspecto esponjoso, como si estuviesen hechas de helado. Les hago un par de fotos con el móvil y aprovecho para comerme una barrita de cereales, antes de que me dé por darle un bocado a una de esas columnas de piedra que sé que es imposible que sean esponjosas. Y sigo caminando hasta que pierdo de vista el río y sólo queda la roca erosionada, el sonido de mis pasos, el crepitar de las volutas y el goteo del agua que corre por las estalactitas.

Quiero un helado…

Llego a un claro, o como se llame el equivalente dentro de una cueva. El techo me queda muy lejos, ¿cuánto he bajado? Y, encima, es enorme, la luz de mis volutas no es lo bastante potente como para reflejarse en todas las paredes, se queda en los cientos, o miles, de columnas de piedra que aguantan el techo sobre mi …¿Eso ha sido una risa? Pues al final iban a tener razón esos sacerdotes. Aquí hay algo, varios algos, pero les estoy escuchando con los oídos, no con la cabeza, así que es algo con aparato fonador. Y se me está acercando. Bien. Que venga…

La criatura chasquea los dientes junto a mi oído, y en cuanto le rodeo el cuerpo con varias lenguas de agua, chilla.

—¡Joder! —lloriqueo. ¡Vaya forma de gritar! ¡Me ha dejado sorda!

—¡Sueltamesueltamesueltame! —lloriquea la criatura.

Dioses… Enciendo un par de volutas de fuego y me quedo mirando cómo la criatura utiliza unas diminutas garritas para intentar deshacer la masa de agua que le aprieta las piernas. Las garritas no le llegan tan abajo, están en lo que juraría que es la parte superior de unas alas de murciélago.

—¿Qué es esto? —solloza.

—¡Ay! ¡Perdón! —me disculpo. No sé por qué, porque ha intentado morderme… Da igual, está cagado. Dejo que la masa de agua siga su curso y la criatura cae a plomo contra el suelo—.  ¿Eres un teriántropo?

Por cojones tiene que serlo, es medio murciélago. ¡Qué puta pasada, no había visto nunca uno en directo! Y joder, si me llega a morder, me avía, menudos dientes tiene.

—¡Se dice "criatura del crepúsculo"! —replica él. Ella. Elle. Y se pone en pie de un salto—. ¿Y qué coño eres tú?

—Creo que ahora entiendo las leyendas sobre seres alados sobrevolando la zona —suspiro. Desvío la pregunta como puedo. Por cómo se expresa, esta criatura habla con gente del exterior, y no me apetece descubrirnos.

—Oh, joder, ¿te han mandado los curas? Tuvimos muchos nacimientos simultáneos y los niños hacen mucho ruido… —La criatura me mira con sus ojillos enanos como cabezas de alfiler, negros como el tizón, y extiende las alas, como si acabase de recordar que soy una extraña—. ¿Qué coño quieres?

—¡Nada! Dioses, venía a ver qué pasaba aquí abajo, creen que esto es una puerta al infierno y están acojonados. Pero bueno. Ya se me ocurrirá algo, les diré que habrá mucha actividad demoníaca los próximos dos…Así que son como los cambiaformas. Extremadamente longevos, con ciclos de desarrollo muy largos… Pues estamos apañados. Ante estas cosas, sólo se pueden hacer dos cosas: o las criaturas se mudan, o los sacerdotes se mudan. Lo segundo es más fácil que lo primero, las criaturas tienen crías, y nadie se va a sorprender por ver a unos cuantos religiosos corriendo montaña abajo.

No. Si los curas me han encontrado, como no arregle esto, lo siguiente que harán será llamar a un cazador de bestias.

—¿Cómo lidiábais con esto antes? —le pregunto a la criatura.

—Nos los comíamos.

—Anda. —¿Y ahora qué comen? No puedo preguntar, ¿no?—. Pues ahora, con los ordenadores y los DNIs, no es tan fácil hacer que alguien desaparezca sin que un puñado de uniformados vengan a llamar a la puerta…

—Esto es bastante seguro —se regodea la criatura—. Tienes cara de haber visto las escaleras de cerca —se ríe. O sea, que tengo la cara hinchada. Genial. Ufff… Paciencia…—. Deberías convencerles para que sellen esa puerta y ya, nosotros llevamos aquí más tiempo que ellos.

Eso… ¡Es buena idea! A ver, no se lo puedo decir directamente, pero si consigo darle un poco de espectáculo… De hecho, la puerta es de hierro, puedo sellar yo la entrada. Fundirla. Que parezca que me he peleado con algún bicho.

—Oye. Uh. Amigue. ¿Tengo muy mala pinta? —pregunto. La criatura asiente. Y menos mal, porque no me apetece tener que pedirle que me zurre, que comen humanos—. ¿Y crees que podrías ayudarme a volver a subir hasta la puerta?
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Tecla @tecla.bsky.social · 15/07/2026
#julioscribe día 15: Sirena
Breve extracto de "Los peligros de los deportes al aire libre", por A. C. Vázquez.

Capítulo VII: Sirenas.

IMPORTANTE: Si de cintura para arriba tienen apariencia de persona, no son sirenas: son Ceasg, Näkki o Kulullû, que suelen ser mucho más amigables, aunque si sacan una guitarra es mejor andarse con ojo.

Las sirenas tienen cola de pez, un torso cubierto de escamas, y unos brazos de los que sale una membrana rígida, también cubierta de escamas. Tienen manos y pulgares oponibles, pero solo tienen cuatro dedos, y varias filas de dientes, como los tiburones. Algunas tienen un pico vestigial, pero no tienen nariz.

Son de los seres más elusivos que existen, la supervivencia de la especie depende de ello. Antiguamente seres aéreos, en cuanto a los humanos les dio por empezar a desforestar, tuvieron que pactar con Las Aguas para cambiar las alas por aletas y los pulmones por branquias.

Espero que ahora entiendas por qué están constantemente de mala hostia, y por qué esta entrada es tan vaga. No se sabe casi nada de las sirenas más allá de que son peligrosas de cojones.

Suelen vivir en grupos muy reducidos o completamente solas, en cuevas oceánicas o a más de cincuenta metros de profundidad, y son muy territoriales. Su sociedad es extremadamente beligerante, salvo en época de apareamiento, están siempre intentando matarse, y no tenemos muy claro cuál es la diferencia.

Desde que se vieron obligadas a bajar a los océanos, odian a los humanos, y desde que a la gente le dio por cargarse botellas de aire con respirador a la espalda, odian a los buzos. Así que, aunque no seas humano, si te apetece practicar algún deporte acuático, hazlo en agua dulce o a menos de cincuenta metros de profundidad.
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Tecla @tecla.bsky.social · 14/07/2026
#julioscribe día 14: Oro Audiencia Nacional no mires pls
No dejan de construir estas moles por todas partes. Están prácticamente vacías, apenas vigiladas por un puñado de guardias y un millón de cámaras tan inútiles como relucientes. Pretenden forrarse a nuestra costa, vendiendo nuestros datos, robando nuestras ideas, secando nuestro mundo, nos traen traen miseria, calor y desempleo…

Pues que intenten hacerse de oro, que yo me haré de cobre, a ver si se cansan de reconstruir estos centros. Ojalá el río Pactolo se seque y no tengan dónde lavarse.
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Tecla @tecla.bsky.social · 13/07/2026
#julioscribe día 13: Raíz Día de poner orden y de reescritura
—Entonces… ¿Es nombre o alias?

Eris asintió:

—Nombre. Mi madre era un poco hija de puta.

La gente, por lo general, solía responderle "te pega", y lo dejaban ahí. Pero esta mujer apretó los labios en un gesto de disgusto y echó la silla hacia atrás, antes de responder:

—¿Y no has pensado en cambiártelo? —le preguntó—. Nuestro destino empieza a escribirse con nuestro nombre…

«Pero si te llamas "columna", joder…», pensó Eris. Por suerte, sabía cuándo morderse la lengua y que las raíces del destino estaban muy lejos de cualquier nombre.

—No soy supersticiosa, Pilar —abrevió Eris, levantando una ceja—. Y lamento informarte de que tu marido te engaña —le confirmó a su clienta, dándole sobre lleno de fotos—. Supongo que con esto tendrás más que suficiente para encararle.

«O lo que sea que quieras hacer con él».

Pilar parecía no lamentarlo. Hojeó las fotos sin poder evitar sonreír, y eso que la mayoría eran bastante explícitas. Eris había tenido que inundar dos hoteles y reventar muchas cerraduras para poder conseguirlas, pero estaba acostumbrada. Y al contrario de lo que Pilar y el personal de esos hoteles anegados pudieran creer, ella no sembraba el caos, sino que lo recogía y lo ordenaba en pequeños bocaditos de información, listos para que sus clientes los digiriesen como mejor quisieran.—Mi abogado sabrá darles buen uso —Pilar suspiró, aliviada.

En cuando hubo recibido la transferencia y despedido a su clienta, Eris prendió una vela con su índice derecho, ni tenía mecheros ni los necesitaba. El despacho empezó a oler a flor de cassia y hoja de tabaco, desplazando el empalagoso perfume a avaricia que había dejado allí Pilar. Luego contactó al marido de Pilar, Custodio, para informarle de que ya tenía las fotos de su mujer pegándosela con otro. Quedó con él en dos horas, lista para seguir el mismo proceso que había seguido con Pilar, entrega de pruebas y recepción de la pasta, asegurándose de que tenía velas suficientes para evacuar el tufillo a mezquindad que el hombre dejaría en su oficina. Luego se lavaría las manos de todo aquello.

«Se pasaron de listos», pensó Eris. Sabía que no la llamarían ni cuando se diesen cuenta de que habían recurrido a la misma detective, al final, ambos habían contratado al amante del otro cónyuge, y eso quedaba bastante mal en un juicio. «Con lo fácil que habría sido divorciarse y punto…». 

La raíz de los problemas de Pilar y Custodio era su avaricia desmedida, sus nombres o su horóscopo poco tenían que decir sobre la naturaleza de aquellos dos humanos. Eris no había sembrado ningún caos, se había limitado a ordenarlo y a devolvérselo a sus dueños para que tuvieran que hacerle frente.
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Tecla @tecla.bsky.social · 12/07/2026
#julioscribe día 12: Árbol Reto: reinterpretar un cuento
Érase una vez…

"¿Un rey?" ¡No! Érase una vez un trozo de madera. Ni siquiera era madera buena, de haberlo sido, su destino quizá habría sido más cruel, a nadie se le habría ocurrido usar madera de nogal o de cerezo para tallar una marioneta.

El trozo de madera, tras varios días de torturas, tenía el cuerpo del tamaño del de un niño de seis años, largas extremidades articuladas y unos ojos vivos y aterrados. A Geppetto eso no le gustó:

—Ojos de madera, ¿por qué me miráis así?

Pero el trozo de madera no respondió, no tenía boca, algo que Geppetto remedió tras terminar la nariz. Curvó una sonrisa en el rostro redondeado de la marioneta, pero la marioneta la torció en una mueca de disgusto en cuanto pudo.

—Pinocho, hijo mío, sonríe, ¡vas a ser un niño de verdad!

Pero el trozo de madera frunció el ceño.

—¿Pinocho? ¡Yo no quiero ser un niño! ¡Yo era un árbol, fui árbol durante siglos, y árbol quería seguir siendo!

—No digas eso, hijo mío… —replicó Geppetto, apenado.El trozo de madera saltó del banco de trabajo. Agarró una de las gubias con las que le habían dado forma a lo largo de esos tres tortuosos días y apuntó con ella a Geppetto mientras daba rabiosos pasos hacia el anciano, quien retrocedió hasta quedar aprisionado entre una pequeñ mesa y Pinocho.

—¡Humano loco! ¿Tratarías así a tu hijo? ¿Usarías un hacha para arrancarle de sus raíces? ¿Mutilarías su cuerpo con esas crueles herramientas?

—Pero el hada me dijo que serías feliz… —insistió Geppetto.

—¡Feliz! ¡Sí! ¡Rabio de alegría! —sonrió Pinocho. Su nariz creció lo suficiente como para quedar pegada al pecho del carpintero, que trató de retroceder sin éxito—. ¿Quieres compartir mi felicidad, hombrecillo?

La rabia movía el cuerpo de Pinocho con la experiencia de tres días de padecimientos. Si él iba a ser un niño de madera, Geppetto podía ser un árbol de carne.
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