Debería ser pecado mezclar a Casas con estos dos, pero esta oscuridad también es esencial:
«Miro a mi perro,
una conciencia al ras del piso
que hurga y mea en la tierra
y pienso en mí, hundido
en el lenguaje, sin oportunidad,
sosteniendo una correa que denota
lo que fue necesario para estar unidos.»