— Deja escapar una exhalación suave, casi un suspiro imperceptible, al sentir el alivio tibio del ungüento en la piel irritada de sus brazos. Mantiene los ojos cerrados un par de segundos más, disfrutando del cese progresivo de la quemazón y las náuseas.
Cuando vuelve a abrirlos, la nitidez en (+)