— Ya le tenia, ahora aquella tristeza fue reemplazada por una leve sonrisa de burla. —
Cissia... Resulta que debemos entregar una cintas en las periferias... Nos vas ayudar a entregarlas ¿verdad?
— Todo fue una trampa para tenerla de repartidora. —
¡Si lo haces bien te comprare un ramen!