¿El odio? Vaya manera de tocarle las narices.. Ni un retorno ni nada, un adiós y punto, qué mínimo. ¿O acaso no sabía ya que la incertidumbre mataba más?
Por supuesto que no importaba ya, lágrimas derramadas son agua pasada. Y parecía ser que aquello, lo que sea que fuera, funcionaba así […]