Parece que el estío se marcha. El encogimiento de las horas de luz así lo determina. Hay que olvidar el asueto y volver al rigor de las tareas que nos permiten sobrevivir, sean las que fueren. Dentro de poco, lo vivido en los últimos meses nos parecerá un sueño, como todo lo pretérito.
Que sea leve.