En algún momento recordó cómo se respiraba.
—Eres tú, ¿Verdad, grandullón? —balbuceó sentado en la hojarasca, empapándose con la lluvia. Era él, estaba seguro pero nunca le había visto así, ¿Sería por el otoño? ¿Él había hecho aquellos berridos raros? ¿Por qué no olía a lluvia como siempre?
+