Cometierra, de Dolores Reyes. Una voz narrativa auténtica, un barrio acostumbrado a las ausencias de mujeres que gritan en el sustrato sin que nadie las escuche. Salvo ella. Una heroína pobre y fruto de ese mismo vientre feroz. Impecable y, ahora, censurada por el troglodita de Milei. ¡A leerla!