—Gracias, Gavin —le da un empujoncito afectuoso con el hombro cuando se sienta a su lado y prueba un poco del queso como un ratoncillo.
—¡Bueno! Cuéntame, ¿cómo va todo en el motel? Estoy convencido de que lo vas a convertir en algo muy grande y te vas a forrar —le señala con un trozo de queso.