—Lexi se separó un poco, lo justo para mirarlo a los ojos, y le dio un golpecito cariñoso en la mejilla sin perder su sonrisa.—
—¿Lo ves? Carne y hueso... bueno, técnicamente espíritu y energía, pero estoy aquí .... bromeó, aunque sus ojos también se humedecieron. Te extrañé, Stefan.