Reposted by Karma Martínezz

En la cuestión de la vivienda, entre muchísimas otras cosas, se ha impuesto un relato en el que el inquilino es un delincuente en potencia. Es el que puede joderle la vida al propietario, que ha tenido la deferencia de cederle un techo. Como si no hubiera una contraprestación económica.