» dejando que la piel, blanquecina por la presión que había ejercido, volviese a su tono tostado natural.
se acercó un par de pasos, no pudo evitarlo, y se inclinó sobre su hombro para decirle al oído—
espero que lo hagas, Violencia.
—y sin darle oportunidad a que le contestara, se larga de ahí»