Tal palomas llamadas del deseo,
al dulce nido con el ala alzada,
van por el viento del querer llevadas,
ambos dejaron el grupo de Dido
y en el aire malsano se acercaron,
tan fuerte fue mi grito afectuoso:
«Oh criatura graciosa y compasiva
que nos visitas por el aire perso
a nosotras que el mundo […]
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