Hiro:
— Descuida abue, yo no le digo nada... Pero a cambio, quiero una mamadota de la abuela!... Mis compañeras de clase no quieren y dicen que me veo raro... Que tiene de malo?
El pendejo aún siendo tan joven se le notaba abajo del pantalón como la pinga le hacía una tercera pierna casi.