Curvado, atrapado contra el canto de la mesa, sudado, todo suyo… podía hablar lo que quisiera de Filip, porque Filip no estaba por mucho que insistiera en tenerlo de vuelta.
Su falo palpitaba en el interior del yakuza, apretado aún por no adaptarse ¿aún te duele?
Sus iris bajaron por su cuello, +