— Kaguya aparece flotando en el centro del patio del templo, vestida con un kimono rojo desgarrado, ojos violetas brillantes, sonrisa dulce pero sádica —
¡Oh, qué tiernos! Una niña rosa llena de amor… y un cobarde que ya tiembla antes de que yo haga nada. Venid, queridos. Dejad que os abrace... (+)