De las elecciones de 2008, recuerdo a un compañero de clase, hijo de guardia civil, quejándose de que el asesinato de Isaías Carrasco le había "venido de puta madre" al PSOE. Es su visión de las desgracias: ninguna empatía, solo cuánto les acercan o alejan del poder (y cómo afectan a la hostelería).