—¿Todo bien? —preguntó genuinamente preocupado.
—S-sí, es sólo que estaba algo frío…
—Perdón, sólo será al principio.
—Lo sé, está bien, continua, por favor —sujetó con su mano la contraria, llevándola hasta su propia entrada para que el ruso volviera a su tarea de prepararle.