—Al escuchar cómo le invitaba a mudarse, Cassiel se quedó embobado. Le miró con los ojos brillando, cómo si acabara de encontrar el tesoro más grande del mundo.
El dragón no lo dudó, se puso de puntillas y atrapó los labios del tritón con los suyos. Cerró los ojos con fuerza, esperando ser+