“¡HE DICHO QUE BAJES A-!”
Oh, no. No, no, no, no, no.
Se ha quedado paralizada, pero su cabeza ha girado poco a poco al origen de la voz para encontrarse con la bestia más temible de todas: un hombre.
“AHHHHHHHHHHH.”
Gritó y lo señaló.
“N-No te me acerques, no voy a dejar que me hagas daño, +