"Gandhi sabía lo que hacía cuando inició la Marcha de la Sal, un puro gesto de desobediencia muy bien pensado que culmina, tras 300 km caminando, en las orillas del mar Arábigo, en cuyas playas tomó un puñado de sal y al apropiársela, sacudió los cimientos del Imperio británico".
publico.es
El imperio y la sal
“Los europeos tienen que comprar nuestros productos” bramó, como solo brama quien da órdenes, Donald Trump, dejando clara su hostilidad hacia Europa.