Levantarte por la mañana. Desayunar. Ponerte el uniforme para ayudar a sacar a una anciana a la fuerza de su casa viendo cómo se rompe la vida que construyó durante décadas.
Vuelves a casa. Te quitas el uniforme. ¿Puedes cenar? ¿Puedes dormir?
Te miras al espejo, ¿te gusta el ser humano que ves?