El fin de semana pasado, con un puto que decía que era lo más puto de México, vino de visita a España, y yo como buen caballero decidí ofrecerle una bienvenida como se merece. Empecé por unos escupitajos en la cara, y viendo que le iba gustando le iba soltando unos cuantos a lo largo de la noche.