Mira, ya tenía el pedernal para encender el suyo propio, se inclina como pidiendo fuego.
"Hosti, personal. Lo siento, hijo.
Pera."
Se lleva la mano a los labios. Un silbido ensordecedor ruge por el bosque.
A los diez, otro responde.
"¿Lluis es buen dibujante. Le comentas la pinta de la ~>