Quince hombres sobre el cofre del nuerto.
¡Ay, ay, ay, la botella de ron!
La bebida y el diablo se llevaron al resto.
¡Ay, ay, ay, la botella de ron!
Fue el primer libro del que tengo el recuerdo de disfrutar, de encariñarme con sus personajes, de vivir sus aventuras casi como propias.