< araña humana? —frunció el ceño, pues sonaba más ridículo aún en voz alta—. Oh, también eres un cerebrito.
Una breve risa rasgó su garganta.
La agente se separó finalmente de la barandilla, acercándose con tranquilidad a la heroína hasta apoyar los antebrazos en el muro en el que ella estaba. >