¿Conoces a mi padre?
— Eso sí que llamó la atención del lobo quién, habiendo estado apoyado hasta ahora con los codos en las rodillas, se incorporó. Se giró hacia ella ladeando la cabeza. Esperando su respuesta atento. —
Yo no he dicho eso.
——— Inconscientemente sí y se quedó callada porque había dicho una gran idiotez por tal de no reconocerlo.
Se quedó igualmente en silencio para poder escuchar lo que contaba, subiendo su mirada azul para posarla >