"No, por desgracia no. Pero disfrutaría triturando y machacando tus huesos."
— La voz en la cabeza de Baldr suena rasposa, grave. El gran lobo se pasa la lengua por los dientes que ahora muestra. —
—Baldr se lo quedó mirando con el mentón alzado, orgulloso, y mantuvo los brazos cruzados. No es que Fenrir no impusiera, pero estaba cansado de las amenazas—.
Sí, la diferencia es que no me podrías matar. Nos podemos ahorrar tiempo, ¿por favor? Si me quieres enseñar lo grande y feroz que eres, +