Lo que quiero.
— Repite mientras sus pupilas se contraen, su rostro refleja ese caos y esa locura heredada de su padre.
Empuja su cuerpo hacia delante, intensificando así el agarre en su cuello. —
¿Qué crees que quiero /de ti/?
Intenta mantener su concentración, porque sabe que solo busca distraerle, y entonces desplaza su mano desde su mentón hasta su cuello.
Le sostiene, no con fuerza, pero sí haciendo alarde de cierto «poder» que cree tener sobre la situación.
——No voy a darte lo que quieres. Es sencillo.