‹ manos. Natasha supo que iba a amortiguar el impacto incluso antes que ella, a juzgar por el grito ahogado de Wanda al caer al vacío.
De hecho la viuda permaneció en su posición observándola, con una ceja arqueada y el amago de media sonrisa. Vaya, vaya… alguien estaba ›