— Lyanna alzó una mano y apartó con ternura un mechón oscuro de la frente de Jon. Durante unos instantes se limitó a contemplarlo, como si estuviera intentando recuperar todos los años que les habían arrebatado juntos. Cuidadosamente, lo estrechó un poco más contra ella al percibir la preocupación>
— Aquella situación era nueva para Jon y sin embargo parecía de lo más natural del mundo. Quizás porque llevaba toda la vida soñando con ella. Con esos ojos grises y ese olor a rosas invernales. El joven lobo jamás se había sentido tan reconfortado y protegido como en los brazos de su madre. En el+