— La loba adoraba que siempre estuviera encima de ella y la llenaba con todo su amor sin importar dónde ni cuándo fuera. Así que se dejó envolver con una sonrisa de felicidad. — El día que nos reencontramos después del torneo, fue uno de los más felices. Fue una tortura estar lejos de ti.
— Ya la estaba mimando entre sus brazos. Si es que no puede estarse quieto cuando se trata de ella. — A mí solo me importa estar cerca de ti