«Hoy he dejado de buscar, me remito a la carta que dejó Lucile. Oigo a Lucile como le gustaba que se la oyese: al pie de la letra.
(…)
Lucile murió como lo deseaba: viva.
Hoy soy capaz de admirar su valor.»
Nada de opone a la noche (Delphine de Vigan, 2011)