En cuanto escuchó la voz de su hija, el rey entró en pánico y se dejó caer sobre su proyecto sorpresa.
—¡Ay, no, mierda, mierda! —trató de ocultarlo como pudo y lo tapó todo con una manta, su respiración acrecentando por segundos y suspiró para responder—.
¡Oh, estoy libre, sí, superlibre, (🎩🦆)
— Papá, soy yo —abriría la puerta, asomando un poco la cabeza— ¿Estas...ocupado?